El herbicida glifosato fue catalogado por la Organización Mundial de la Salud como potencialmente cancerígeno, por lo que desde finales de 2019 la Secretaría del Medio Ambiente ha prohibido gradualmente su prohibición. Pero dentro de la Secretaría de Agricultura hay una pugna interna. El Secretario Víctor Villalobos comparte la visión de la agroindustria de seguir empleando agrotóxicos, contraria a la postura del Subsecretario Víctor Suárez, a favor de la agroecología, plantearon organizaciones.

Ciudad de México, 9 de agosto (SinEmbargo).– Desde los campos de cultivo en Tabasco, Ignacio Simón Zamora, presidente de la Asociación Mexicana de Productores de Bioinsumos, recordó que la agricultura significa tierra, raíces y procesos sociales, no solo un negocio, como la ven el Consejo Nacional Agropecuario (CNA) y el Secretario de Agricultura, Víctor Villalobos Arámbula, quien tiene un historial relacionado a los agrotóxicos y monocultivos, acusaron organizaciones civiles que apoyan la transición a la agroecología abanderada por la Secretaría de Medio Ambiente y Recursos Naturales (SEMARNAT).

“Se dice que la agricultura orgánica es solo de subsistencia, pero no es cierto. Se puede trabajar sin veneno ni pesticidas cientos o miles de hectáreas, aunque los del Consejo Nacional Agropecuario dicen que va a caer la producción de alimentos si nos hacemos orgánicos. Al contrario, si nosotros recuperamos la salud del suelo, vamos a recuperar mejor calidad de nutrientes, productividad y salud, uno de los grandes problemas de los mexicanos por la obesidad y diabetes que han agravado esta pandemia. Un suelo saludable va a dar mucho más que el veneno”, aseguró Zamora. “En los mercados y tianguis lo que llega es la producción de los pequeños productores. Ellos nos alimentan principalmente, no las grandes empresas”.

La Secretaría de Medio Ambiente dirigida por Víctor Toledo Manzur ha negado la importación de más de 60 mil toneladas de glifosato de noviembre de 2019 a la fecha por la recomendación de la Comisión Nacional de Derechos Humanos (CNDH) al ser un Plaguicida Altamente Peligroso (PAP). Busca su prohibición gradual rumbo a 2024. Desde 2015 la Organización Mundial de la Salud (OMS) ha catalogado este herbicida como potencialmente cancerígeno. Envenena los cultivos, el agua, los recursos naturales y a los polinizadores.

“Esta decisión, lo sabemos, afecta los intereses de la industria química trasnacional y nacional de los plaguicidas aliada al organismo empresarial del gran agronegocio. Ha habido al respecto una campaña para boicotear la negativa a la importación de glifosato e impedir su prohibición, que va en contra del derecho a la salud, a la alimentación y a un medio ambiente sano”, acusó el colectivo Sin Maíz No hay País. “Es indispensable, y más urgente que nunca en la crisis ambiental, climática y de falta de salud alimentaria que nos aqueja, crear ya las condiciones necesarias para cuidar el medio ambiente y producir alimentos sanos, nutritivos, suficientes y culturalmente adecuados para toda la población”.

Productores fumigando el campo. Foto: Cuartoscuro.

La agroindustria está representada en su mayoría por las compañías Bayer-Monsanto, Dow-Dupont, Syngenta-ChemChina que dominan el 65 por ciento de las ventas mundiales de agroquímicos y el 61 por ciento del mercado de semillas, documenta Greenpeace México.

“Hay mucha ganancia detrás. Desde que anunciaron que Villalobos iba a ser el Secretario de Agricultura supimos que sería un problema porque ha sido aliado de Monsanto; representa un modelo agroindustrial basado en los agroquímicos y monocultivos”, dijo Malin Jönsson, investigadora del maíz de la organización Semillas de Vida. “Esa producción de la agroindustria está destruyendo la biodiversidad, lo cual no es sustentable a largo plazo. El modelo de agroquímicos lo debemos de dejar atrás. Hay alternativas mucho más amigables para la salud humana y de las demás especies”.

Una de las expresiones de este “boicot” se dio el lunes pasado cuando la Secretaría de Agricultura y Desarrollo Rural (SADER) publicó un anteproyecto de Decreto Presidencial sobre glifosato, en el sitio web de la Comisión Nacional de Mejora Regulatoria (CONAMER) para programar y coordinar los estudios técnicos necesarios que permitan determinar la seguridad del herbicida. No cumplía con los acuerdos que previamente se habían establecido entre las Secretarías y la Presidencia de la República.

“Ahora, más que nunca, las defensoras y defensores del medio ambiente exigimos que el cuidado de la salud ambiental y humana sea un eje fundamental de las políticas del gobierno. No será a base de decretos que pretenden pasar por encima de la ley y el consenso social como esto va a lograrse. Preservar la salud es una tarea de todas y todos, no se agota en los hogares ni es tarea exclusiva de las mujeres; implica modificar esquemas de producción y consumo colocando en el centro el bienestar de las personas”, afirmó el Grupo Territorio, Género y Extractivismo.

El presidente de la Asociación Mexicana de Productores de Bioinsumos, Ignacio Zamora, agregó que “dicen que echar herbicida sale más barato que utilizar mano de obra de machete para cortar la hierba. Pero hay que hacer bien las cuentas. Si lo trabaja una persona la derrama se queda en la localidad, pero si se echa el veneno la derrama se va para la empresa y para el pueblo queda el envenenamiento del agua, del suelo y de las personas”.

“La industria de los agrotóxicos no cuenta los costos de que la gente se envenene. Sale más costoso pagar servicios de salud y terapias intensivas para enfermedades irreversibles, sale más costoso la contaminación de los acuíferos”, aseguró con base en más de 800 referencias científicas recopiladas en el libro Antología de la toxicología del glifosato (Naturaleza de Derechos, 2018).

PUGNA INTERNA EN SADER 

Greenpeace México ha denunciado la postura del Secretario Víctor Villalobos debido a que se ha caracterizado por ser “un arduo promotor” de los agrotóxicos, los monocultivos y los transgénicos, “favoreciendo” a la agroindustria.

“No sorprende que la postura del titular de la SADER lo lleve a plantear trabas institucionales a la transición agroecológica y al fortalecimiento de la soberanía alimentaria propuestas por la SEMARNAT, puesto que el posicionamiento de Villalobos es contrario a la visión de la 4T encabezada por el Presidente, Andrés Manuel López Obrador”, dijo Viridiana Lázaro, especialista en Agricultura y Cambio Climático de la organización.

Al día siguiente de la publicación en CONAMER, la Secretaría de Medio Ambiente publicó en su sitio web la solicitud de una disculpa pública a la SADER por haber utilizado sin su consentimiento el nombre de su titular, Víctor Manuel Toledo, en dicho anteproyecto, pues “no solo no refleja, sino que contradice las instrucciones dadas por el Presidente de la República”: cero plaguicidas.

Justo en medio de estas “discrepancias” en el gabinete, incluso reconocidas esta mañana por el Presidente Andrés Manuel López Obrador, se filtró un audio de Toledo donde se le oye opinar sobre la falta de consenso en el Gobierno federal entorno a la transición energética y a la agroecología. “No vamos a poder transitar a la agroecología de manera libre porque el Presidente y la Secretaría de Agricultura y el Jefe de Presidencia están en contra”, habría dicho.

La Semarnat encabeza una transición a la agroecología. Foto: Cuartoscuro.

Semanas antes Toledo Manzur declaró en un webinar que habían recibido “presiones” de más de 20 embajadas y de grandes productores agropecuarios por la transición a la agroecología. El área de comunicación social de la SADER declinó hacer comentarios al respecto, pero el Subsecretario de Autosuficiencia Alimentaria, Víctor Suárez, exmiembro de Sin Maíz No hay País, tuiteó que “los trasnacionales agroalimentarias representadas por Bosco [de la Vega, presidente del CNA] se resisten al cambio en curso hacia un sistema alimentario justo, saludable, sustentable, con soberanía alimentaria y sin captura del presupuesto por unos cuantos como en el régimen neoliberal”.

Es normal las diferentes visiones que se confrontan en todo cambio, dijo el presidente de la Asociación Mexicana de Productores de Bioinsumos, Ignacio Zamora.

“Por un lado están los que representan a la agroindustria y por el otro los que representan al sector social. El historial del ingeniero Víctor Suárez es muy evidente; ha sido un luchador social por muchos años. Tengo el gusto de conocerlo desde hace más de 40 años y desde entonces se ha mantenido en la línea. Está del lado de la salud de la gente y coloca a las comunidades en un papel preponderante”, dijo Zamora. “Hay cosas que se pueden negociar, pero qué tanto podemos negociar respecto a su salud, mi salud y la de nuestros hijos y nietos”.

La Asociación Mexicana de Productores de Bioinsumos que preside, la cual provee de insumos orgánicos a pequeños y grandes productores para el manejo de plagas y la nutrición vegetal con menor riesgo menor al ambiente y a la salud, ve con preocupación “que se pretende ‘suavizar’ las disposiciones y prohibiciones al uso de este herbicida glifosato, por parte del titular de SADER, Víctor Villalobos, apoyando de este modo a la industria de los agrotóxicos”.

El modelo Agricultura Campesina de Conocimientos Integrados combinado con el Manejo Integrado de Cultivos Inducidos, implementado por la Asociación Nacional de Empresas Comercializadoras de Productores del Campo (ANEC), demuestran que los agrotóxicos y transgénicos no son necesarios para acabar con el hambre en el mundo (como suelen publicitar las empresas) y que es posible producir alimentos  más saludables y nutritivos sin utilizar productos químicos con prácticas agroecológicas, modelo  con el que se pueden mejorar los rendimientos, reducir los costos de producción y dar a las familias alternativas para dignificar su labor en el campo, concluyó Greenpeace.