El aspirante a la presidencia nacional del PRD asegura que el error principal que cometió esa fuerza política es la corrupción, además de permitir la incisión que dio paso a la creación del Movimiento Regeneración Nacional

Foto: Francisco Cañedo, SinEmbargo

Agustín Basave Benítez es el candidato c0n mayor opción para convertirse en presidente nacional del PRD. Foto: Francisco Cañedo, SinEmbargo

Ciudad de México a 9 de octubre (SinEmbargo).– Agustín Basave Benítez será, de acuerdo con varias voces al interior del PRD, el próximo presidente nacional del partido que se elegirá tentativamente este mes.

Basave Benítez, un neoperredista que recientemente se afilió al Sol Azteca, es considerado por muchos como el hombre que “viene de afuera” a pretender “salvar” al partido de la debacle y la crisis en la que se encuentra. En el pasado Congreso Nacional se modificó el estatuto para efectos de que Agustín pueda ser candidato y electo dirigente nacional, a pesar de que contará con escasos dos meses como militante.

Pero para Basave su antigüedad en la militancia del partido que busca presidir, no es un obstáculo. Tampoco es un desconocedor, ni un improvisado, dice.

Agustín argumenta que son 13 años de simpatizar con el PRD y de compartir con los perredistas su ideología socialdemócrata. Agrega les ha compartido más de 100 charlas de capacitación a lo largo del tiempo y ha cosechado grandes amistades con miembros del Sol Azteca a lo largo del país.

Por ello, Basave está seguro de que podrá dar la batalla. Una lucha encaminada hacia las elecciones de 2016 y no las presidenciales de 2018. Será sólo un presidente de transición y al que no le tocará vivir la elección del candidato del PRD para la Presidencia de la República, ni elegir la propuesta para dirigir la jefatura de la Ciudad de México, que desde 1997 le pertenece al partido.

En su casa de Coyoacán, en la Ciudad de México, rodeado de una parte de su biblioteca, Agustín conversa con SinEmbargo y opina sobre lo que, él considera, es un partido en crisis que le urge renovarse.

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–En el marco de la próxima elección, se habla de que usted es el próximo presidente…

–Yo como Santo Tomás: ver para creer.

–Eso dicen, que usted será. Me gustaría empezar esta entrevista con estas críticas: se bajó de la contienda Armando Ríos Piter, porque dice que todo está arreglado, que usted acaba de entrar al PRD y dudan que vaya a poder con el paquete, porque se acaba de hacer militante.

–Bueno la idea de que yo sea candidato a la presidencia nacional del partido en circunstancias normales sería anormal, pero en las circunstancias de anormalidad del PRD, lo veo normal. El PRD está en una etapa crítica y hay que salirse de la caja para pensar cómo levantarlo, insisto, si fuera una circunstancia normal, ordinaria, sí podría caber esa crítica. En estas circunstancias extraordinarias creo que no. Primero yo he sido cercano al PRD desde hace 13 años. He sido simpatizante del partido, candidato por el PRD para diputado dos veces. Fui presidente del Consejo Consultivo Amplio Progresista, postulado por el PRD. Les he dado cerca de 100 conferencias y cursos a los perredistas, de manera que he estado muy cerca del partido desde hace 13 años. No soy una persona que desconozca al partido. Cuando me fui a afiliar Ifigenia Martínez me dijo: ‘para mí, tú eres perredista, nomás te faltaba la credencial’. Conozco el partido, no es desconocido para mí, pero tengo una visión fresca que no tienen los que están adentro. Porque siempre alguien que está adentro de la organización ve las cosas de otra manera, que no ven los de afuera. Yo tengo la ventaja de estar cerca y conocer el partido. Venir de afuera y tener esa visión diferente, la visión fresca que incorpora las críticas de la sociedad civil hacia el PRD, pero que adentro ya no se percibe, no se escucha.Yo tengo más posibilidades de conectar con la sociedad civil.

–¿Cuáles serán los errores internos que ha cometido el partido?

–Pues mira al PRD le han afectado varias cosas: le afectó la incisión que llevó a la creación de Morena [Movimiento Regeneración Nacional], es imposible pensar que un partido que sufre una división de esa magnitud, no iba a tener una merma en su votación, pero también le ha afectado la corrupción interna que se da en todos los partidos y el PRD no es la excepción. Ese es el más grande error que se ha cometido. De estos primeros tres años del sexenio, el PRD estuvo muy cerca del gobierno porque hizo el Pacto por México, pero hoy está claro que el PRD debe ser un partido de oposición propositiva, constructiva, clara, contundente e inequívoca. Yo creo que puedo ser un presidente del PRD no sólo opositor, sino vehementemente opositor. Si lees mis artículos durante los últimos tres años y medio, vas a ver todas las críticas que he hecho. El PRD tiene una crisis de identidad, su identidad se desdibujó por estas cosas que mencioné. No excluyo la atrocidad cometida en Iguala-Cocula, tenemos que dibujar esa identidad del partido y presentársela a la gente; es decir, es la marca electoral. Está clara la marca del PRI [Partido Revolucionario Institucional], del PAN [Partido Acción Nacional] y de Morena. Creo que la del PRD, fuera de los perredistas, no está muy clara.

–Ahora que comenta lo de la identidad que hace falta colocar al PRD, en el Congreso se aprobaron las alianzas con el PAN para circunstancias extraordinarias. Esto de hacer alianzas con el PAN, que es un partido de derecha, ¿no le resta al proyecto de construir al PRD como oposición de izquierda?

–El tema de la alianzas es un asunto que tenemos que procesar con cuidado. Yo suscribo lo del Congreso Nacional: procurar hacer alianzas con las izquierdas, nunca con el PRI y con el PAN en circunstancias extraordinarias, yo lo suscribo. Vamos a ver qué dice Morena y Movimiento Ciudadano [MC]. Ya nos han dicho en los medios que no, pero hay una comisión que se formó para hablar con ellos. Que nos digan oficialmente su postura, si nos reiteran la negativa, el PRD estará en una disyuntiva: o va solo, y de los 12 estados que están en juego, donde el PRD sólo gobierna en Oaxaca, será un actor testimonial en la gran mayoría de ellas; o aliarse en algunos casos con el PAN para derrotar al PRI. Porque me parece importante sacar al PRI del poder, porque creo que tiene un proyecto restaurativo que le está haciendo mucho mal a México.

–Ya se han hecho alianzas con el PAN: en Puebla se hizo una alianza, en Sinaloa también y se ha visto que estos gabinetes no se construyen con gente de izquierda. Al final terminan siendo más panistas o hasta más priistas como en Sinaloa…

–Yo creo que el error ha sido, que han sido alianzas electorales. El error es no hacer alianzas programáticas de gobierno. Para empezar la decisión no será mía. Si yo soy presidente del partido, habrá un Comité Ejecutivo Nacional [CEN] que vota decisiones, un Consejo Nacional que vota. Yo te doy mi opinión, pero aún si llego a la presidencia no es la determinante. Mi opinión es que hay que hacer en todo caso en los estados que convenga, alianzas programáticas de gobierno, y sentarnos y ahí donde va un candidato que no es perredista hacer un documento de gobierno que incluya nuestra agenda. Si no hacemos eso, pasa lo que tu has mencionado. Habrá que analizar estado por estado con mucho cuidado, para ver en cuáles sí podemos ir, en cuáles no, en cuáles nos conviene. Estamos viendo el costo y beneficio. Que sea mayor el beneficio que el costo. Entonces habrá que hacer exhaustivamente un análisis cuidadoso de cada estado y tomar decisiones. El Congreso dijo circunstancias extraordinarias. ¿Hay circunstancias extraordinarias en estos estados o en alguno de ellos? Si le preguntas a la gente, te van  decir que sí, que ya no aguantan a esos gobiernos corruptos y autoritarios que violan los derechos humanos.

–¿Cómo asume el partido a la competencia? Parece que el PRI es el gran enemigo, pero del lado de la izquierda está Morena. ¿Cómo asumen esta competencia?

–Yo en lo personal no soy lopezobradorista, pero tampoco soy antilopezobradorista. Yo respeto a Andrés Manuel. Es un líder social y político importante, lo traté en 2006, apoyé su campaña, nos despedimos en buenos términos, pese a que estuve en desacuerdo en decisiones que tomó en la crisis post electoral de 2006. Entonces no tengo problema personal con López Obrador. Espero que si soy presidente del PRD, podamos tener una relación respetuosa y ojalá que ellos recapaciten y podamos ir en alianzas en algunas partes. De mi parte Andrés Manuel no va a recibir ataques, ni golpes. Yo le tenderé la mano, como dije no soy lopezobradorista, pero no soy anti. Tengo una visión diferente, yo soy socialdemócrata y siempre lo he sido. Él tiene una visión de izquierda diferente, pero yo no considero a Morena el enemigo a vencer. No lo considero. Yo creo que el adversario del PRD está muy claro en el PRI y es ese PRI que está hoy en el poder.

Foto: Francisco Cañedo, SinEmbargo

“Yo estoy pensando ahora 2016, esa es mi preocupación”, dice Basave. Foto: Francisco Cañedo, SinEmbargo

–No es el adversario, pero en la Ciudad de México en la Asamblea Legislativa está fuerte el pleito entre Morena y el PRD. Parece que está cerrado el pleito entre ellos dos, se están disputando la primera mayoría, ¿qué tanto daño le va hacer a la izquierda este pleito? Parece que el enemigo son las izquierdas.

–Sí, la Ciudad de México es un escenario diferente del país. Aquí sí hay una contienda fuerte y cerrada entre el PRD y Morena, vamos a tener que hilar muy fino en la Ciudad de México para sacar adelante al PRD. Tenemos que repensar muchas cosas. Sí, en México es difícil evadir el tema de la confrontación con Morena, ahí está, es una realidad, pero bueno tendremos que analizar qué vamos hacer en la Ciudad de México. Yo estoy pensando ahora en 2016, esa es mi preocupación, si soy electo presidente del partido será mi ocupación desde el primer día que tome posesión. Por eso perdóname que no te hable mucho de la Ciudad de México, pero yo estoy concentrado en Oaxaca, Puebla, Sinaloa, Durango, Veracruz, Tlaxcala, Aguascalientes, en estos estados que ya tenemos encima las elecciones, que están a la vuelta de la esquina. Es ahí donde tenemos que pensar qué vamos hacer.

–Bueno eso es en lo inmediato. Usted me hablaba que hay que reconstruir al partido, y 2018 está cerca. Morena podría arrebatarles la Ciudad de México en 2018.

–Sí, pero primero hay una frase que dice, yo soy futbolero y la gente del fútbol sabe, que lo peor que puede hacer un equipo es tratar de meter el segundo gol, antes de meter el primero. Cuando los equipos están muy desesperados porque quieren ganar el partido y empiezan a jugar de manera muy alocada, desordenada, con una desesperación por anotar, se suele decir, ‘ese equipo está jugando mal, porque quiere meter el segundo gol, antes de meter el primero’. El PRD no debe intentar anotar el segundo gol, antes del primero. El primero es 2016. La otra cosa es que yo terminaría mi periodo en 2017, a mi no me tocaría la elección de 2018, por eso yo estoy concentrado en la elección de 2016. Ahora no quiero que me gane la coyuntura, porque al mismo tiempo tienes que empezar a preparar las elecciones de estos estados y empezar a analizar en la redefinición del partido, lo que te decía, la identidad, este partido de centro izquierda, propositivo, constructivo, pero de oposición categórica contra el gobierno priista.

El PRD lo que necesita es un acuerdo en lo fundamental. Hay divisiones, corrientes que tienen y que han tenido disputas al interior. Hay heridas adentro, tenemos que lograr la unidad del PRD. Cuando me dicen unidad de las izquierdas, para empezar, primero tenemos que unir al PRD, aliviar las heridas, buscar una reconciliación interna y luego buscamos comunes denominadores. Más que pensar qué nos separa, qué nos divide, en qué son diferentes las tribus, debemos pensar en qué nos conocemos y en qué estamos de acuerdo.

–¿Usted estaría trabajando entonces en la unidad de las corrientes?

–Sí.

–A usted se le asocia mucho con la corriente de Nueva Izquierda [Los Chuchos], ¿se considera de alguna corriente?

–No. Yo no soy de ninguna corriente. Ni de Nueva Izquierda, ni de ninguna otra. No me afiliaré a ninguna. Tengo amigos en Nueva Izquierda, sí. En ADN [Alternativa Democrática Nacional], en IDN [Izquierda Democrática Nacional], en Foro Nuevo Sol, en Patria Digna. En todas las corrientes se han manifestado a favor de mi candidatura, todos, de todas las corrientes. Yo trataré de mantenerme por encima de ellos.

–¿Cómo se puede reestructurar esto de las corrientes del PRD? Pareciera un tema muy viciado. Tienen muchos años así, la forma en la que dialogan y llegan a los acuerdos…

–Primero: entender que la primera lealtad debe ser al PRD y después a la corriente, y no al revés como pasa en muchos casos hoy. Después entender que debe haber vida después de las corrientes, que el militante que no se quiera afiliar a ninguna, tenga futuro en el partido. Que así como se reservan candidaturas externas, ¿por qué no reservamos candidaturas para los sin corriente? Luego, tratar de enfocar toda nuestra atención en dónde está el adversario. Yo insisto mucho en eso, porque a veces se piensa en los adversarios internos del PRD; en ganarle a la otra  corriente, antes que ganarle al PRI. Debemos tener claro prioridades, primero es la contienda hacia afuera, ganarle al PRI. Un cambio de mentalidad y actitud es lo que se necesita. Los analistas a veces hablan sólo de los dirigentes. El PRD es mucho más que eso. Hay más de cuatro millones de militantes. Hay mucha gente buena, hay militantes, que son viejos militantes que lucharon contra el antiguo régimen, cuando hacerlo implicaba jugarse la vida. Hay otros jóvenes, menos viejos, que está convencidos, tienen la camiseta puesta, hay una gran riqueza humana dentro del PRD. Los dirigentes podemos ir y venir, esa gente es la que se queda. Hay que buscar un reencuentro con esa militancia.

–Para finalizar, me gustaría saber su opinión: ya sé que no le tocará 2018, pero su opinión como perredista. ¿Debe de ir unida la izquierda en 2018?

–Sería lo ideal, pero vamos a ver. Yo no quiero hablar de 2018 porque está lejos, y porque no me va a tocar, pero también porque las circunstancias del país cambian muy rápido en política. Dos años, tres años es una eternidad. Ojalá que se pudiera unificar a las izquierdas para 2018, no sé si será posible.