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Alejandro De la Garza

09/10/2021 - 12:05 am

Transmedia para el periodismo

Lo transmediático parece habernos envuelto, sin apenas darnos cuenta.

Un alacrán. Foto: Cuartoscuro.

El sino del escorpión ha observado con interés las transformaciones mediáticas del nuevo siglo. Por años, nuestra expectativa mediática estaba enfocada en pocos medios a los cuales dedicábamos mucha atención, hoy pasamos el tiempo en muchos medios yendo de uno a otro. Nuestra atención mediática se fragmenta en decenas de posibilidades de consumo a lo largo del día y, de la misma forma, nuestra lectura también se torna fragmentaria y diversificada entre muchos dispositivos.

En los últimos dos años, el escorpión ha leído más textos en PDF —en la computadora y el teléfono— que libros físicos, ha consultado varios blogs especializados e incluso creó uno. Vía YouTube atendió las noticias y novedades informativas, por Facebook Live asistió a presentaciones de libros, exposiciones plásticas, lecturas de poesía y conciertos. Por Hangouts recibió videollamadas y participó en juntas. Vía Zoom presenció teatro, realizó reuniones, coordinó incluso un par de conversatorios periodísticos y aun asistió a un brindis. En Netflix, Amazon y otras plataformas vio cine y series, utilizó el multifuncional WhatsApp, leyó historias referidas en Facebook, ensayos y notas de prensa mediante enlaces de Twitter, estuvo atento (por no dejar) a medios convencionales de radio y televisión y, por último, releyó una docena de novelitas del narco (para una tarea, jeje).

¿Qué es este aparente caos de comunicación e información? En Lectores, espectadores e internautas (2007), Néstor García Canclini revisa esta radical transformación y el desbordamiento de las categorías tradicionales de “lector” y “espectador”, para definir al internauta como un actor multimodal, pues lee, ve, escucha y combina diversos materiales procedentes de la lectura, las artes plásticas y los espectáculos. Por ello, insiste el escorpión, nos hemos convertido ya en translectores multialfabetizados de lo transmediático.

Uno de los especialistas en lo transmediático es el investigador español Carlos Scolari, quien, en textos como Narrativas transmedia: cuando todos los medios cuentan (2013) y El ministerio transmedia: expansiones narrativas y culturas participativas (2017), ha profundizado en el concepto y las prácticas transmediáticas en cine, televisión, arte, literatura y periodismo.

El concepto transmedia se debe a Henry Jenkins a partir de su artículo “Transmedia Storytelling”, publicado en 2003 en la Technology Review del MIT, donde asegura: “vivimos ya en una nueva era de convergencia de medios, la cual vuelve inevitable el flujo de contenidos a través de múltiples canales”. Si en los años noventa la palabra “multimedia” era un vislumbre del futuro, con el cambio de siglo el concepto digital iluminador fue “convergencia”, y hoy, en plena tercera década del siglo, el concepto más prometedor es el de “transmedia”. Las narrativas transmedia se definen como “un tipo de relato en el que la historia se despliega a través de múltiples medios y plataformas de comunicación y en el cual una parte de los consumidores asume un rol activo en ese proceso de expansión”.

Los medios comerciales han explotado ya ésta narrativa transmedia como un relato contado por medio de múltiples medios y plataformas. Se inicia en un cuento o novela, sigue en un cómic, continúa en una serie televisiva de dibujos animados, se expande en forma de largometraje y luego incorpora nuevas aventuras interactivas en un videojuego. El caso más obvio sería, por ejemplo, Harry Potter. Pero el potencial en otros ámbitos del arte, de la información y del periodismo es enorme.

El alacrán propone un ejemplo que se ha ido configurando ante nuestros ojos: el doloroso caso de los 43 estudiantes de la normal de Ayotzinapa desaparecidos por las policías y el crimen organizado. La tragedia del 2014 ha ido incorporando más y más historias, más y más hechos a lo largo de los años, hasta convertirse en una historia narrativa transmediática. Se conformó primero por versiones periodísticas, crónicas de los hechos y representaciones gráficas, luego por versiones oficiales (la verdad histórica), más adelante por multitud de imágenes y reportajes televisivos, después por investigaciones especializadas, luego por una decena de libros y crónicas, y aún posteriormente por media docena de documentales y otras expresiones visuales. Hoy, esa narrativa se complejiza y expande ante nuevos datos y descubrimientos. Lo transmediático daría una coherencia diversificada y multiplatafórmica a toda esta extendida y expandida narrativa del hecho terrible, para ofrecerla a los espectadores por múltiples vías y medios en una versión totalizadora.

En México, una indagación artística sobre los transmediático la ha desarrollado Verónica Gerber Bicecci, una “artista plástica que escribe” (como se autodefine), y quien, en obras como Mudanza (2010), Trail (2012) y Tercera persona (2015), propone una escritura visual que extrema al límite la concepción de la literatura misma, al pensarla y ejercerla con y a través de la imagen (dibujo, fotografía, instalaciones) para convertirla en transliteratura.

Otras indagaciones transmediáticas se han visto en el festival universitario Vértice, dirigido a la experimentación y vanguardia, donde la periodista Jacaranda Correa presentó el proyecto transmedia “Fragmentos, una historia no contada”, compuesto por piezas documentales y una instalación sonora con las voces de 13 periodistas amenazados y agredido en el ejercicio de su profesión. Este proyecto estuvo además en el Salón Transmedia de Ambulante y al parecer se presentará pronto nuevamente.

Lo transmediático parece habernos envuelto, sin apenas darnos cuenta, insiste el alacrán, pero sin duda será una herramienta cada vez más potente y útil en el periodismo, cuando los periódicos noten que reproducir las mismas noticias en el diario impreso y en la plataforma digital no es innovar, sino frenar el desarrollo mediático. En tanto, otras plataformas periodísticas avanzan y multiplican sus transaudiencias.

Alejandro De la Garza
Alejandro de la Garza. Periodista cultural, crítico literario y escritor. Autor del libro Espejo de agua. Ensayos de literatura mexicana (Cal y Arena, 2011). Desde los años ochenta ha escrito ensayos de crítica literaria y cultural en revistas (La Cultura en México, Nexos, Replicante) y en los suplementos culturales de los principales diarios (La Jornada, El Nacional, El Universal, Milenio, La Razón). En el suplemento El Cultural de La Razón publicó durante seis años la columna semanal de crítica cultural “El sino del escorpión”. A partir de mayo de 2021 esta columna es publicada por Sinembargo.mx
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