Foto: EFE

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Ciudad de México, 9 de noviembre (SinEmbargo).– Desde el 13 de agosto de 1961 hasta el 9 de noviembre de 1989, el también llamado “muro de la vergüenza” separó a la República Federal Alemana de la República Democrática Alemana y se convirtió en una de las figuras más importantes de la Guerra Fría y de la Historia del siglo XX.

Después de la II Guerra Mundial, y de la división de Alemania ocasionó que para la noche del 12 de agosto de 1961 iniciara la construcción de un muro provisional de 155 kilómetros de longitud, que tenía como fin evitar la movilización masiva de alemanes orientales que buscaban adentrarse dentro del territorio capitalista alemán.

Desde 1961 hasta 1989, cientos de personas murieron en su intento de superar la vigilancia de los guardias para cruzar hacia el lado occidental, mientras que el resto debió esperar a la disolución de la Unión de Repúblicas Socialistas Soviéticas (URSS) para volver a encontrarse.

Sin embargo, los meses siguientes comenzó la construcción de un muro de ladrillo, hasta que el Muro de Berlín terminó siendo una pared de hormigón de entre 3.5 y cuatro metros de altura, con un interior formado por cables de acero, que culminó con la creación de la llamada Franja de la Muerte, formada por un foso, una alambrada y una carretera por la que circulaban constantemente vehículos militares.

Durante 28 años más de cinco mil personas trataron de cruzar el muro, más de tres mil fueron detenidas y otras 100 personas murieron en el intento de sortear este obstáculo que simbolizaba la tensión entre los dos regímenes dominantes de esa época.

Este sábado se celebra el 24 aniversario de la caída de esta construcción.

LOS GAYS DETRÁS DEL MURO

Los intentos por cruzar el muro no eran gratuitos. Durante casi tres décadas, la vida en el sector oriental de Berlín era territorio hostil para todo aquel que osara pensar diferente al régimen totalitario. Sin embargo, era un problema mayor, sobre todo, para los homosexuales como muestra un documental “Out in Ost-Berlin” (Salir en el Este de Berlín) que acaban de estrenar Jochen Hicks y Andreas Strohfeldts en Alemania.

El trabajo muestra cómo fueron condenados al aislamiento y la exclusión por un régimen totalitario que pretendía mostrar al resto del mundo que era tolerante con la homosexualidad. La Stasi, la policía secreta, tenía entre sus principales misiones hostigar a gays y lesbianas de la antigua República Democrática de Alemania. Incluso comunistas de alto rango fueron expulsados ​​del partido cuando su homosexualidad trascendió.

El cortometraje muestra cómo la población gay fue condenada al ostracismo sistemáticamente por un estado que pretendía mostrar al resto del mundo que era tolerante con la homosexualidad. De esta manera, la Stasi (la policía secreta) tenía entre sus principales misiones hostigar a gays y lesbianas de la RDA, publicó el sitio Ociogay.

La tolerancia cero fue inminente en este periodo en el que incluso comunistas de alto rango fueron expulsados ​​del partido cuando su homosexualidad trascendió, como el caso de Klaus Laabs, hijo de funcionarios de alto rango que le enviaron a Moscú para estudiar como diplomático. No obstante, cuando sus superiores descubrieron que era gay, fue expulsado del partido.

Otro caso sonado fue el de Marina Krug, quien sufrió un destino similar al de muchos otros homsexuales durante el periodo comunista. Krug, cuyo padre enseñaba marxismo-leninismo, fue estudiante en la Universidad Humboldt de Berlín Oriental y estaba destinada al éxito. Sin embargo, cuando fundó un grupo de derechos de lesbianas, fue presionada por el régimen a emigrar a Occidente.

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La apertura de fronteras entre Austria y Hungría en mayo de 1989 motivó la caída de este muro. Sin embargo, previo a la caída de la muralla, los alemanes de la República Democrática Alemana (RDA) ya viajaban a Hungría para pedir asilo en las distintas embajadas de la República Federal Alemana (RFA).

Así, después de enormes manifestaciones que tuvieron lugar en Alexanderplatz culminaron el 9 de noviembre de 1989, cuando el gobierno de la RDA dio a conocer que el paso hacia el oeste estaba permitido.

Esa histórica noche ocurrida hace 24 años fue el momento en que miles de personas se agolparon en los puntos de control para poder cruzar al otro lado, destruyendo secciones enteras del muro sin que nadie pudiera detenerlos, produciéndose un éxodo masivo.