Con 105 años de vida y varios movimientos estudiantiles de los que ha salido airosa, la Universidad Nacional Autónoma de México, es una extraordinaria muestra de solidez institucional.

Fue el 22 de septiembre de 1910, en el marco de los festejos del Centenario de la Independencia de México, cuando se inauguró la “Universidad Nacional”, en una ceremonia presidida por el presidente Porfirio Díaz, y donde el discurso de apertura lo hizo Justo Sierra, ministro de Instrucción Pública.

El decreto de creación de la “Universidad Nacional de México” se emite el 26 de mayo de 1910 y se funda con seis escuelas nacionales: la de Preparatoria, la de Medicina, de Ingenieros, de Jurisprudencia, de Altos Estudios y de Bellas Artes.

En ese entonces la matrícula no llegaba ni a dos mil estudiantes, 20 años después era de nueve mil y hoy es de 345 mil 701 alumnos con una oferta académica de 115 licenciaturas.

El primer rector de la Universidad Nacional fue Joaquín Eguía Lis, quien ejerció el cargo durante tres años.

Pero fue el rectorado de José Vasconcelos, en 1920, que marca a la Universidad con su escudo, un águila mexicana y el cóndor andino, que protegen el despliegue del mapa de Hispanoamérica, y con su lema “Por mi raza hablará el espíritu”.

Desde su creación, la Universidad ha seguido su marcha, nunca se ha detenido, a pesar de dos movimientos estudiantiles que han dejado huellas permanentes.