Tiempos recios, publicada por Alfaguara, recuerda el dolor que la fabricación del “fantasma del comunismo” dejó en América Latina. Y deja la duda de que, quizá, Estados Unidos sembró la semilla del comunismo en Centroamérica.

La novela se sitúa en la época donde la Unión Soviética era el enemigo número uno de Estados Unidos, y ante el menor indicio de “comunismo”, se alentaba la desestabilización de los países mediante los golpes militares.

Ciudad de México, 9 de noviembre (SinEmbargo).- El fantasma del comunismo recorre Centroamérica. Ha escogido una nueva presa: Guatemala. Ahí busca implantar sus ideas y amenazar la estabilidad de la región… O eso cree Estados Unidos, país que pondrá en marcha un plan para desestabilizar a dos presidentes de la nación centroamericana: Juan José Arévalo y Jacobo Árbens.

Tiempos recios, la nueva novela de Mario Vargas Llosa, entreteje las historias de Marta Borero, Jhonny Abbes, Jacobo Árbens, Carlos Castillo Armas y Enrique Trinidad Oliva, para contar los años aciagos que Guatemala vivió entre 1954 y 1961.

En principio, el escritor peruano introduce al lector en la historia de la United Fruit, una empresa bananera que tuvo en Centroamérica y Colombia, el campo fértil para expandir sus riquezas y que cada que veía una amenaza a sus intereses, recurría al poder político para salvaguardarse.

Posteriormente, la novela aterriza en la Guatemala de la década de 1950. El país se tambaleaba entre los continuos golpes de Estado, las revueltas militares y la pobreza hasta que Juan José Arévalo encabezó uno de lo cambios democráticos en la nación centroamericana.

Su mandato derivó en el ascenso de Jacobo Árbens, un militar que vio cómo su vida se transformada cuando conoció a María Cristina Vilanova, mujer que se convirtió en su esposa y le abrió el mundo a la búsqueda de mejorar la vida de los guatemaltecos.

Una de las desiciones más trascendentes de Árbens fue la implementación de una reforma agraria que buscaba repartir las tierras “ociosas” entre los campesinos más desposeídos del país. La iniciativa espantó los intereses de la United Fruit, empresa que no tardó en pedir el apoyo de su Gobierno y abrir la puerta al fantasma del comunismo.

Estados Unidos, mediante su Embajador, comenzó a azorar al fantasma. Lo alentó y tildó a cada uno de los integrantes del gabinete de Árbens de comunista, pese a que éste buscaba implementar el modelo democrático de la Unión Americana en Centroamérica.

Tiempos recios se sitúa en la época donde la Unión Soviética era el enemigo número uno de Estados Unidos, y ante el menor indicio de “comunismo”, se alentaba la desestabilización de los países mediante los golpes militares.

Guatemala no fue la excepción y el militar Carlos Castillo Armas fue el elegido para encomendar el golpe contra el Gobierno de Árbens. Muertos y bajas en el Ejército, llevaron al entonces Presidente a renunciar y entregar el poder a una Junta Militar que, tiempo después dimitiría en beneficio de Castillo Armas.

Y como no todo es historia, Tiempos recios fue vestida con las andanzas de Marta Borero, una mujer caracterizada por su belleza, su habilidad para entender los entretelones de la política y su capacidad para comunicar a la gente los “peligros de la izquierda” en Centroamérica y el mundo.

Borero, quien también fue conocida como Miss Guatemala, se convierte en un personaje enigmático, con cientos de secretos que oscilan entre la realidad y la fantasía.

Miss Guatemala se convirtió en amante de Castillo Armas. Fue considerada la mano tras el poder guatemalteco hasta la noche en la que ocurre un magnicidio…

A la par, el lector conocerá la historia de Jhonny Abbes García, un agente al servicio del dictador dominicano Rafael Trujillo Molina y que fue entrenado por policías mexicanos.

Tiempos recios, publicada por Alfaguara, recuerda el dolor que la fabricación del “fantasma del comunismo” dejó en América Latina. Y deja la duda de que, quizá, Estados Unidos sembró la semilla del comunismo en Centroamérica.