Guadalajara.- En la colonia “El Tapatío” ubicada a las orillas de la carretera a Chapala las casas permanentemente grises, por los XVI Juegos Panamericanos en Guadalajara se convirtieron en viviendas minimalistas; para que la pobreza no se viera las maquillaron de blanco.

Todo para que las delegaciones de deportistas y funcionarios que participaron en esa justa deportiva no vieran lo  que es una realidad: la pobreza de estas colonias en el municipio de Tlaquepaque.

El 2011 fue el año en que algunos vecinos creyeron que habría cambios para su colonia, ubicada a las orillas de la carretera por la que se trasladan quienes llegan del Aeropuerto de Guadalajara hacia el centro de la urbe. Sin embargo, sólo con litros de pintura intentaron dar una buena imagen a quienes visitaron la capital de Jalisco y su zona metropolitana por la competencia deportiva que se realizó durante 15 días.

Los vecinos de “El Tapatío” inician 2012 con casa pintadas de blanco, pero siguen sin servicios básicos como agua, alcantarillado y luz, como la señora Flora que fue de las pocas que se negó a que su casa la pintaran de este color.

“Yo no tengo drenaje, ni toma del agua, ya empedraron pero no metieron los otros servicios, sepa Dios cuándo lo van a meter.

–¿Sin drenaje cómo le hace?

–Con fosa séptica.

–¿Qué opina de que pintaron de blanco por los Panamericanos?

–Yo no quise porque no me gusta el blanco.


Juan Pablo estudia el primer año de secundaria. Camina por las calles recién empedradas pero que dejaron sin las tuberías del drenaje. En su casa también siguen con fosa séptica, al igual que Flora, Clara, su mamá, se negó al blanco porque tampoco los motivó. Entre risas dice: “Está bien pero que pintaran de diferentes colores”. La pintura fue donada y sólo de ese color alcanzó.

Al tocar a las puertas de estas casas uniformadas uno se encuentra con los oficios de quienes viven en este barrio: son choferes del transporte público, artesanos indígenas, trabajadoras domésticas y policías. Uno de ellos regresa de su guardia en el cuerpo de antimotines. Sentado entre las piedras le da de comer huesos a sus perros, mientras resignado acepta el blanco aunque no es su color preferido pero como fue gratis prefirió así que dejar la casa con el tono gris de los ladrillos.

Los pintores que fueron a este barrio pasaron la brocha y las pistolas de aire hasta por las macetas que tienen las señoras en las azoteas; es más, para que todo quedara con la misma decoración, cubrieron las placas con los nombres de las calles. De prisa, sin cuidado y apresurados por unos Juegos Panamericanos que se les venían encima y que, ahora que ya pasaron, les dejaron este aspecto. Esas casas blancas, en especial las bardas se han convertido ahora en grandes pizarrones para el graffiti.

Lorena tiene una tienda de abarrotes en la colonia, para ella esta medida “es tapar el sol con un dedo, no es lo mismo venir a pintar una casita cuando muchas ni siquiera tienen servicios básicos. Muchos siguen con fosas sépticas y hay calles sin drenaje, es más el empedrado que están haciendo está mal hecho. Agradecemos lo que el ayuntamiento hace pero lo agradeceríamos más si lo hicieran bien”.

Pese a que la mayoría de las personas les uniformaron sus casas hubo quienes se negaron; les aceptaron la negativa, pero con la condición de que hasta pasando los Juegos Panamericanos podrían pintar del color que quisieran su vivienda.

De ser “El Tapatío”, Lorena dice “subieron de nivel” porque con ese color les apodan “El Tapatío Palomar”, como una de las zonas exclusivas y costosas para vivir en otro punto de la ciudad de Guadalajara.  La diferencia es que en las primeras sólo tienen el color sin coches lujosos y en cambio camiones destartalados, perros que husmean en las esquinas y tendederos con calzones coloridos que resaltan con la pulcritud de la pintura.

La tradición de cubrir la pobreza

Durante 2004, cuando Guadalajara fue sede de la Cumbre de América Latina y la Unión Europea, ocurrió algo similar. Pero en lugar de pintura, las autoridades municipales y estatales optaron por plantar arboles frondosos para cubrir con sus ramas y hojas las condiciones paupérrimas de la zona.

Pasaron ocho años y algunos de los árboles que crecieron siguen haciendo esta función. Aun así es evidente cómo una zona está cubierta de blanco sólo para dar una impresión durante los pasados Juegos Panamericanos.

El presidente municipal de  Tlaquepaque, Miguel Castro electo por segunda ocasión reconoce que cada vez que Guadalajara será sede de un evento de talla nacional o internacional, las distintas colonias ubicadas en la periferia en el tramo del Aeropuerto al centro de la ciudad son cubiertas:

“Ha pasado durante  muchos tiempo que el ingreso vía el Aeropuerto hacia la zona metropolitana de Guadalajara buscaba más ocultar algunas comunidades en situación de extrema pobreza, haciendo una analogía como la casa que cuando alguien no tiene un piso en las mejores condiciones pues compra un tapete  y medio tapa el lugar por donde está “feito” para que la gente no vea”.

 

Gobierno estatal no destina presupuesto

Sin embargo, el Alcalde de Tlaquepaque asegura que durante 2011 el municipio  presentó un proyecto para trabajar de forma integral en esta colonia para resolver problemas de fondo como agua o alcantarillado, pero el gobierno de Emilio González Márquez no destinó recurso para esto. “En esta ocasión, con mucha anticipación le planteamos al gobierno del estado un proyecto en conjunto para que con una inversión de 10 a 15 millones de pesos podríamos recuperar totalmente la comunidad de “El Tapatío”, pero lamentablemente las condiciones no se dieron así”, comenta.

Porque el gobierno estatal rumbo a los juegos que pasaron tenía otras prioridades, como resolver la construcción de un estadio de atletismo que horas antes de las certificación estaba terminándose. Un aproximado de 9 mil millones de pesos fue el costo de los XVI Juegos Panamericanos pero ni una pizca de ese recurso llegó a las colonias que estaban en la periferia y serían la primera imagen que tendrían los atletas, autoridades deportivas y turistas al llegar a Guadalajara.

El presidente municipal Miguel Castro no se deslinda y expone: “Yo reconozco que lo que hubiéramos deseado generar no fue lo que obtuvimos” e insistió que se debió a la falta de recursos, aun así señala que lo mejor fue pintar de blanco respetando la decisión de los vecinos que no lo quisieran y no plantar árboles “de mayor talla o edad”.

Tlaquepaque es uno de los municipios que conforma la zona metropolitana de Guadalajara, pero que junto con Tonalá sigue teniendo carencias de infraestructura en colonias donde sobre todo hay irregularidad en los predios. El edil reconoció los problemas de drenaje, pavimento y agua de la zona de “El Tapatío”, pero aclaró que “para que Tlaquepaque pueda tener infraestructura como la capital Guadalajara necesita de una inversión de 35 mil millones de pesos, es decir más o menos 30 años de esfuerzo”.

¿Qué pasará con esta colonia en este año que inicia? Como esta zona otras más tienen carencias y   el 2012 tampoco será su año. Sin panamericanos o eventos  internacionales en la agenda de Guadalajara los vecinos de “El Tapatío” saben que aunque la ciudad sea sede de este tipo de eventos tampoco garantiza que en su casa  tengan resueltos los servicios básicos, por eso mejor “maquillan” la pobreza.