Hace tres años que Fredy, un  estudiante de secundaria, desapareció en Tlapa, Guerrero. En esa entidad 52 niñas, niños y adolescentes desaparecieron solo de diciembre de 2018 a diciembre de 2019 y siguen sin ser localizados. Los familiares del joven y defensores de derechos humanos se sumaron en diciembre a buscarlo a él y a otras más, como resultado hallaron fosas clandestinas que podrían ser usadas por grupos de la delincuencia organizada.

Ciudad de México, 10 de enero (SinEmbargo).– Fredy Aparicio García, de 16 años de edad, recibió la llamada de uno de sus vecinos y salió de su casa en Tlapa, Guerrero. A sus familiares les dijo que iría a ponerle crédito a su celular, pero desde el 3 de enero de 2016 no saben nada de él. La búsqueda del joven, como la de muchas otras personas desaparecidas en la ciudad guerrerense, estuvo frenada por años por las amenazas de autoridades y grupos del crimen organizado.

Tuvieron que pasar casi tres años para que la búsqueda del estudiante de secundaria continuara. Un familiar contó a SinEmbargo, a condición de anonimato por temor a represalias, que cuando acudió al Ministerio Público para denunciar fue intimidado y seguido hasta su casa, incluso tuvo que cambiar de domicilio varias veces porque amenazaron con atentar contra su vida y la de sus conocidos.

La familia de Fredy lo describe como alguien dispuesto a ayudar, cuentan que disfrutaba de jugar fútbol y los domingos ayudaba a su papá a trabajar como campesino. El estudiante salió de su casa aproximadamente a las seis de la tarde, pero las horas pasaron y las llamadas a su celular dejaron de entrar. Ante la incertidumbre, el papá, los tíos, hermanos y amigos del joven comenzaron a buscarlo, pero fueron intimidados para desistir.

“Empezamos a buscar de arriba para abajo, cuando esa gente –como se refiere el familiar a las personas supuestamente relacionadas con el crimen organizado– supo que lo estábamos haciendo nos persiguieron y preferimos hacernos a un lado”, contó.

Fredy Aparicio desapareció cuando tenía 16 años. Foto: Especial.

Cuando se habían cumplido cuatro días de la desaparición, tres de sus familiares retomaron las búsquedas y descubrieron que la última persona con la que Fredy fue visto era un vecino de aproximadamente 20 años de edad. Un familiar de Fredy lo encaró y éste le contó que el día de la desaparición ambos acudieron a comprar tacos para cenar cuando personas los privaron de su libertad, pero a él lo asesinaron.

“Él [el vecino] dice que estaban comprando unos tacos y ahí pasaron e hicieron ‘un levantón’, se llevaron a Fredy y lo mataron con una pistola horas después, casi a las seis de la mañana”, dijo. El familiar lo encaró, le cuestionó por qué él sí regresó. “Es que me obligaron”, le respondió.

El vecino discutió con los familiares de Fredy mientras les contó la historia, lo que provocó que elementos de seguridad municipal detuvieran a los cuatro en un Ministerio Público.

“Yo sospecho que lo pudieron obligar a matar a Fredy. Imagino que él hizo el trabajo nada más porque lo obligaron, que la gente organizada le dio a escoger: ‘Pues mátalo si él no es tu amigo’, le dijeron, y lo mató, por eso no le hicieron nada”, contó con tristeza.

El familiar entrevistado contó que ese enfrentamiento marcó el inició de una serie de intimidaciones. “Cuando salí del Ministerio Público estaba un licenciado afuera al que le pregunté qué es lo que tenía que hacer, y me recomendó hacer una demanda, pero para cuando regresé con el papel [que acreditaba la denuncia] el joven ya había pagado una fianza y desde entonces está libre, viviendo cerca de nosotros”, narró.

También destacó que desde el primer día que acercó al Ministerio Público local perdió la confianza en las autoridades, pues después de denunciar lo fotografiaron y sospecha que los datos personales que ofreció le fueron facilitados a personas ligadas a un grupo de la delincuencia.

“Esa gente supo dónde vivo y me persiguieron fuertemente, traían carro, tapaban mi calle para agarrarme porque ya tenían mi foto, intentaron entrar a mi casa, pero los frenó que no sabían dónde estaba la entrada, si hubieron entrado tal vez nos hubieran matado. Quién sabe qué me iban a hacer”, expuso.

“En estos años perdí confianza en la Policía y ya no regresé, ellos tenían la denuncia, pero no hubo resultado alguno”, lamentó. A eso se suma que él y su familia tuvieron que cambiar de domicilio en distintas ocasiones para evitar que los encontraran, pues temían por su vida.

La familia de Fredy se sumó junto a otras a la Brigada de Búsqueda Luciérnaga organizada por el Centro de Derechos Humanos de la Montaña Tlachinollan, que del 18 al 20 de diciembre del año pasado recorrió zonas de Tlapa para localizar posibles fosas clandestinas creadas por grupos de la delincuencia organizada.

La búsqueda de Fredy fue retomada por su familia en diciembre. Foto: Especial.

El familiar aseguró que hasta ahora siente la confianza de exigir públicamente la aparición de Fredy, pues se dio cuenta que como él, otras familias de Tlapa enfrentan las desapariciones de sus seres queridos con miedo.

“Hasta que llegó la brigada de búsqueda vemos avances, no podíamos hacer nada. Teníamos miedo. Pero ahora tenemos fuerza, ya podemos exigirle a las autoridades que queremos encontrarlo [a Fredy] como se le llevaron, vivo”, dijo en entrevista.

BÚSQUEDAS EN TLAPA

En Tlapa el Centro Tlachinollan ha registrado la desaparición de al menos 15 personas en los últimos años, pero estiman que podrían ser más porque muchas familiares, como la de Fredy Aparicio, temen las represalias de la delincuencia organizada, pues sus seres cercanos muchas veces son desaparecidos por sus integrantes.

La ciudad gobernada por el morenista Dionicio Merced Pichardo García se convirtió en los últimos meses en el foco de atención de organizaciones de la sociedad civil y activistas que acudieron para buscar al defensor de derechos humanos Arnulfo Cerón Soriano, quien fue reportado como desaparecido el 11 de octubre y gracias a brigadas de búsqueda hallaron su cuerpo en un terreno baldío de Tlapa, junto a los restos de otras personas, el 20 de noviembre del año pasado.

El hallazgo de fosas motivó a la organización y a familiares de personas desaparecidas a emprender nuevas búsquedas, estas se realizaron en la zona conocida como Tres Postes, en la colonia Nueva Esperanza, siguieron en zonas como la colonia Contlalco de Tlapa y en el municipio Atlamajalcingo del Monte.

Durante los días de búsqueda a los que se sumaron policías federales y estatales, así como integrantes de la Comisión Nacional de Búsqueda (CNB) y la Comisión Estatal de Búsqueda de Guerrero, se hallaron restos óseos, incluso a unos metros de distancia de donde el cuerpo del defensor Cerón Soriano fue localizado.

El Centro Tlachinollan informó que los restos localizados serán analizados por peritos para su identificación y denunció que los hallazgos son muestra del actuar de los grupos delincuenciales.

“Estas primeras búsquedas permiten arribar a la conclusión que los grupos de la delincuencia organizada, amparados en la impunidad que les brindaba la protección de las autoridades municipales y políticos de la región, sepultaron clandestinamente a decenas de personas en los alrededores de Tlapa, hasta convertirlo en un cementerio clandestino, testigo mudo del oprobio y del miedo que azolaba las familias”, señaló en un comunicado.

DESAPARICIONES EN GUERRERO

La desaparición de Fredy en Tlapa se entiende en un contexto que aqueja a todo Guerrero y muestra de ello son las últimas cifras reveladas por la Secretaría de Gobernación, donde muestra que 52 niñas, niños y adolescentes desaparecidos en la entidad desde el 1 de diciembre de 2018 al 31 de diciembre de 2019 siguen sin ser localizados. En el mismo periodo de tiempo 96 personas del mismo sector de la población sí fueron halladas.

Mientras que en el estado se contabilizó a 269 personas desaparecidas de diciembre de 2018 al mismo mes de 2019 que siguen sin ser localizadas, de ellas 66 son mujeres. En ese mismo periodo de tiempo 168 personas sí fueron halladas.

En el registro histórico que va desde la década de los 60 hasta diciembre de 2019, Guerrero suma a 2 mil 938 personas desaparecidas; además de otras mil 313 que sí fueron localizadas. De las y los desaparecidos, 474 eran menores de edad.

A este problema se suma la localización de fosas clandestinas, pues hasta diciembre del año pasado en Guerrero se hallaron 331.