Foto: Legionarios de Cristo.

Foto: Legionarios de Cristo.

Ciudad de México, 10 de febrero (SinEmbargo).– Eduardo Robles Gil, director general de los Legionarios de Cristo, dijo que siete de las víctimas de los abusos sexuales cometidos por el fundador de la congregación, Marcial Maciel,  ya fueron indemnizadas.

Además informó que tienen denuncias contra 35 sacerdotes de la congregación, nueve de los cuales han sido encontrados culpables de cometer algún tipo de abuso.

Gil también reveló que fue la “voz autorizada” de  Benedicto XVI fue la que decidió mantener a Los Legionarios a pesar de darse a conocer los abusos cometidos por Maciel a seminaristas.

En entrevista con Radio Fórmula y la cadena española Cope, el  “hijo espiritual” de Marcial Maciel -llamado así por los legionarios que han renunciado a la orden– dijo que siete víctimas de abusos cometidos por el fundador de la orden ya fueron indemnizadas económicamente con cantidades que oscilan entre los 10 mil y los 20 mil euros.

Sobre los casos que existen contra otros integrantes de la legión por abusos, precisó que en 14 casos no se comprobó que haya habido un abuso y  en diez aún continúan las investigaciones. Señaló que los Legionarios de Cristo tuvieron que acercarse a las víctimas no solo de abuso sexual, sino también de poder.

“En 1997 hubo personas que valientemente denunciaros. Ellos son ocho. Después aparecieron otras personas en la comisión de acercamiento de la cual yo formé parte. Se acercaron 20 personas […] Había abusos de autoridad, había personas que habían sido abusadas sexualmente y de ahí tuvimos un trato más con 12 personas pero hay muchas personas que nunca han salido y nunca han dicho, yo fui, porque en esto de los abusos hay un sufrimiento interno que personas que prefieren mantener”, explicó.

Robles Gil aseguró esta mañana al periodista Ciro Gómez Leyva que la época del  “macielismo” terminó. “El macielismo termina cuando ya no se le presenta a él ni a sus escritos”, dijo en la entrevista.

Sobre la figura de Maciel, de quien sus detractores afirman fue su mentor, dijo: “Yo lo admiraba, como todos los legionarios. Ha influido en mí y la influencia la tuvo en mí como en muchos”.

La semana pasada, cuando los Legionarios de Cristo pidieron perdón por los abusos sexuales cometidos por Marcial Maciel y eligieron como director a Robles Gil por un periodo de seis años, ex legionarios como John Stegnicki y José Barba cuestionaron el nombramiento del nuevo rector de la congregación.

Stegnick dijo que el resultado de la elección fue “decepcionante”, pero previsible dados los sacerdotes que votaron y que en su mayoría eran confidentes o protegidos de Maciel.

Por su parte, José Barba, quien formó parte de los ocho ex legionarios que denunciaron a finales de los años 90 los abusos sexuales de Marcial Maciel, desconfió de que la elección del nuevo director se traduzca en una renovación de dicha congregación.

Al respecto, Eduardo Robles reconoció que entre los retos de futuro de la orden religiosa está hacer “un gobierno más participativo con una fraternidad más viva, revisar las distintas etapas de formación y dar confianza a todas las personas que han apoyado siempre en la Legión”.

Dijo a la Cadena Cope que “hubo un momento de duda tremenda” en el que se llegó a barajar la disolución de la Legión de Cristo, tal y como solicitaban quienes, según él, “no entienden cómo se organiza una congregación religiosa ni qué representa”.

“Hubo un momento de duda tremenda, de qué viene adelante, de cómo se dice en México ¡sálvese quién pueda! De hecho en su momento algunos legionarios decidieron salirse. Mucha gente que no sabía mucho cómo se organiza una congregación religiosa pedía también su supresión, su disolución. Pero hay una voz autorizada que es la de Benedicto XVI que en el libro de ‘La luz del mundo’ dijo claramente que había que realizar reformas. En términos generales es una comunidad sana, no se debe suprimir ese entusiasmo. Es importante ver que el Papa dijera que la Legión de Cristo debía seguir adelante”.

El nuevo responsable de la congregación rebate a quienes en algún momento han pensado que ésta “debía ser erradicada” por entender que actualmente “muchos jóvenes” aun siguen queriendo servir a la Iglesia en su seno.

Robles Gil afronta esta nueva etapa con “esperanza, confianza en Dios y optimismo después de un susto inicial”, ha comentado, y se ha mostrado dispuesto a “hacer un gobierno más participativo, volver a ilusionar a algunos y fortalecer a otros en su compromiso apostólico”.

Otro de los retos que se plantea es mejorar la formación de los seminaristas y hacer más cambios en “el rol de los superiores”, porque “ha habido poca rotación”.