Indonesia es un país que alberga muchas maravillas, pero sin duda uno de los fenómenos más sorprendentes es el volcán Kawak Ijen.

Por Christiane Drummond

Ciudad de México, 10 abril (TICbeat/SinEmbargo).- Ubicado en Indonesia se encuentra el volcán Kawak Ijen, una de las maravillas más admiradas del país y uno de los fenómenos naturales más fascinantes del mundo. Puede que te suene más si nos referimos a ello como el volcán azul.

El azul eléctrico inunda el cráter, un espectáculo visual que fotografió Olivier Grunewald compartiendo algo de ciencia y belleza con el mundo, despertando el interés por saber por qué era de ese color.

Muchos describieron Kawak Ijen como el volcán de lava azul, pero lo que recubre la magnífica formación geográfica no es lava, sino llamas.

La lava puede adoptar tonos más anaranjados o rojizos, pero es imposible que sea de color azul o al menos nunca se ha visto hasta el momento. Lo que hace especial a la lava de este volcán es que sale con ácido sulfúrico a una presión y temperatura muy elevada.

Al entrar en contacto con el oxígeno en el aire a una temperatura superior a 360º el ácido sulfúrico prende, transformándose en llamas azules que se se propagan por la superficie asemejándose a lava derramándose por el volcán.

Grunewald destaca lo inusual que es que esto ocurra, y asegura que tras unos días visitando el crater sentían que estaban viviendo en otro planeta. “El espectáculo de estas llamas por la noche es extraño y extraordinario“, aseguró el fotógrafo. De día el volcán Kawak Ijen no luce igual, otra prueba más de que no es lava, sino llamas que solo se aprecian en la oscuridad.

Foto: www.oliviergrunewald.com

El volcán azul tiene un gran valor para los locales, por los recursos que proporciona más que por su esplendor. Extraen el azufre para usarlo en la industria química y alimenticia. Grunewald relató que, tristemente, muchos de los trabajadores que se aventuran a recoger los restos de ácido sulfúrico y lava son niños, luchando por ayudar a sostener a su familia.

Algunos trabajadores incluso desempeñan su labor junto a las llamas de noche, aprovechando para recoger más material y duplicar sus ingresos. En una noche pueden recopilar hasta 80 y 100 kilos y ganar entre 5 o 6 dólares, relatan desde Smithsonianmag.

La belleza de llamas capturadas en las imágenes de Grunewald esconden detrás múltiples peligros para los trabajadores que cada día se exponen al ácido sulfúrico, un compuesto que puede acabar siendo perjudicial para la salud a largo plazo.

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