La guerra declarada al azúcar hace que muchos opten por su alternativa morena, en teoría más saludable (y por ello, más cara). Un mito nutricional que desmontamos aquí.

Ciudad de México, 10 de mayo (TICbeat/SinEmbargo).- Que la sociedad esté más concienciada con lo que consume y se preocupe más por su salud, es positivo. O debería serlo, ya que siempre hay quien aprovecha estas tendencias para poner de moda productos nuevos o tradicionales que no tenían tanta demanda, con la excusa de que son saludables.

Cuando la gente es favorable a algo, es más propensa a creer aquello que refuerza sus argumentos. Es lo que ha pasado con los zumos “detox” o con el azúcar morena. Este último se ha convertido casi sin darnos cuenta en la alternativa “menos mala” del cada vez más denostado azúcar blanco, lo que ha aumentado su consumo.

Pero, ¿hasta qué punto esto es así? La teoría “oficial” (lo que siempre nos han vendido) es que el azúcar blanca es más artificial que el azúcar morena, porque para obtenerlo se emplean sustancias químicas como sulfato de calcio, ácido sulfúrico o dióxido de carbono.

Estos componentes, como explican en el blog de ciencia y tecnología de alimentos Gominolas de petróleo, se emplean para purificar el azúcar extraído de la remolacha, y después se eliminan por lo que su presencia en el producto final es ínfima.

El azúcar morena, por su parte, tiene (en teoría) una serie de vitaminas, minerales y fibras de las que carece su hermano blanco, por lo que sería más saludable. Sin embargo, como explican desde la OCU, lo están en cantidades tan pequeñas desde un punto de vista nutricional, que no justifican esa buena fama y ni mucho menos la diferencia de precio que pagamos por él.

El proceso por el que se obtiene el azúcar morena es muy similar al del azúcar blanco: el azúcar, sea del tipo que sea, está constituido básicamente por sacarosa, que se obtiene a partir de caña de azúcar o de remolacha azucarera. Una vez extraída y cristalizada, para obtener el morena se mezcla con melaza de caña o de miel para “tintarlo”.

Hay otro proceso para obtenerlo aunque muy similar, que simplemente no elimina la melaza de caña (a este se le conoce como azúcar morena integral). En ambos procedimientos se emplean los mismos químicos del azúcar blanco para eliminar impurezas.

Por tanto, no podemos considerar que el azúcar morena sea más sana que el azúcar blanca. Donde sí hay diferencias evidentes es en el sabor, el olor y en el precio. La OCU nos recuerda que el azúcar blanco es el más económico y el azúcar morena integral el más caro (porque nos lo venden como más natural, aunque ya hemos visto que no es así).

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