Bitácora de un debutante. Día 20…

10/06/2012 - 12:00 am

Un tipo de jóvenes. El fin de semana estuve en un bar con dos amigos y dos amigos de mis amigos. Llegamos al lugar y se ha ido la luz. Me parece fantástico porque de esta manera se puede hablar y escuchar, cosa que cuando la música está todo volumen resulta imposible. Lo que a mí me parece bueno parece tener al resto de los concurrentes inconformes e intranquilos. Veo a los cuatro personajes con los que voy y unos se comen los pellejos que están junto a las uñas, otro revisan incansablemente el celular, lo guardan y lo vuelven a sacar. Otros más se rascan la cabeza y miran impacientes a un lado y a otro; su alma parece no encontrar reposo. Me imagino que la ausencia de energía eléctrica y música es una invitación, ¡qué va!, una conspiración de los astros para que los jóvenes ahí congregados rompan el silencio hablando de política, pero es viernes y lo que uno más desea es “desconectar de la semana”, así que este silencio perturba a todos.  Poco después vuelve la música, gran aliada de la paz mental. Estos jóvenes no asistirán mañana a ninguna marcha, pero sus cabezas y sus hígados protestarán a título propio. Cuando descubran estas desagradables manifestaciones, preferirán haber dormido más rato.

Los anzuelos. En lo que se refiere a gastos de campaña, los políticos no escatiman en absoluto y se rodean siempre de los mejores equipos y especialistas. Se nota que son especialistas y “los mejores” no sólo por sus elevados emolumentos sino por el magnífico y astuto producto que son capaces de elaborar. El espectacular, la lona, la pancarta, etcétera, son los anzuelos y a estos hay que agregarles una propuesta breve que también podemos llamar carnada porque es un supuesto beneficio que atrae a la presa y es lo que los mencionados especialistas venden.

Al menos en Querétaro, los mensajes y propuestas más ilustres que he encontrado son las siguientes (omito mencionar partidos o candidatos):

“Una patrulla cerca de ti”. Denota un absoluto desconocimiento de la ciudadanía. Nadie quiere tener una patrulla cerca porque el ciudadano promedio le tiene miedo a la policía o, en su defecto, tener una patrulla cerca significa que cometimos una infracción o se nos atribuye una. A mí, eso no me parece nada atractivo.

“Estoy contigo”. Esto significa que si soy un genocida megalómano traficante de órganos de iglesia e intolerante a la lactosa, este candidato  “está conmigo”. Si soy un defensor de los derechos humanos con tendencias ascéticas y activista contra el tráfico de órganos de iglesia, adicto a la leche bronca, también “estará conmigo”. Me parece sumamente solidario pero a todas luces ambivalente. Además, si está conmigo, ¿quién está con los otros?

“Internet en toda la ciudad”. Además de ser absurda la propuesta, significa que el gobierno proveerá Internet con una compañía que ellos contratarán, y en respuesta a esto yo y los demás  cancelaremos nuestros contratos particulares y un único proveedor dará el servicio a toda la ciudad. Veredicto: tendencias monopólicas.

Estoy a punto de chocar con un coche que viene en sentido contrario y con una calcomanía pegada al parabrisas delantero que dice: “Peña Nieto sí sabe manejar a México”. Por contrario, la señora, o no sabe manejar, o si sabe, no tiene ningún respeto por los sentidos de las vialidades. Algo me queda claro, los ciudadanos eligen a quién votar, pero los candidatos no eligen quién los votará. Estos pacientes pescadores pueden esperar a veces hasta seis, 12 años o más hasta que alguien muerda su anzuelo, y no me sorprende; parecen tan exquisitas las carnadas, que no es fácil decidir a cuál darle una dentellada. ¿Alguien puede comentar sobre algún otra suculenta o putrefacta carnada que haya visto po

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