El precio estadounidense de la consola, que actualmente no está sujeta a aranceles, podría dispararse si la compañía decidiera cargar a los consumidores con la mayor parte o la totalidad de la tarifa del 25 por ciento. Alrededor del 40 por ciento de los casi 17 millones de unidades de Switch vendidas en el ejercicio de 2018 se comercializaron principalmente en Estados Unidos.

Tokio, 10 de julio (EFE).- La compañía de videojuegos Nintendo planea trasladar a Vietnam la parte de la producción de su consola Switch que se realiza en China para evitar que la guerra comercial entre Pekín y Washington afecte al rendimiento económico del dispositivo.

Casi todo el “hardware” de Switch se fabrica actualmente en China a través de fabricantes de allí como Hon Hai (conocida como Foxconn), cuyas instalaciones vietnamitas asumirán parte del traslado dentro de los próximos meses, según ha informado este martes el diario económico Nikkei.

Nintendo buscaría así diversificar riesgos y sortear dificultades vinculadas a los aranceles que Estados Unidos lleva meses imponiendo a las importaciones chinas y que podría dañar a sus operaciones, si Washington decide finalmente aplicar una nueva batería de tarifas.

Alrededor del 40 por ciento de los casi 17 millones de unidades de Switch vendidas en el ejercicio de 2018 se comercializaron en el continente americano, principalmente en Estados Unidos, el mayor mercado de Nintendo.

El precio estadounidense de la consola, que actualmente no está sujeta a aranceles, podría dispararse si la compañía decidiera cargar a los consumidores con la mayor parte o la totalidad de la tarifa del 25 por ciento que Washington ha amenazado con imponer.

PACTAN TREGUA COMERCIAL

El Presidente de Estados Unidos, Donald Trump, y su homólogo chino, Xi Jinping, acordaron, a finales de junio en la cumbre del G20, una nueva tregua en su guerra comercial, por la que Washington frenó la imposición de nuevos aranceles a China y accedió a permitir que las empresas estadounidenses vendan productos a la tecnológica Huawei.

Durante una reunión de más de una hora en la ciudad japonesa de Osaka Trump y Xi accedieron a reanudar las negociaciones comerciales y frenaron la amenaza estadounidense de extender sus aranceles a todas las importaciones chinas.

“Vamos a trabajar con China desde donde nos habíamos quedado, para ver si podemos llegar a un acuerdo”, dijo Trump en una conferencia de prensa al término de la cumbre en Osaka.

Trump había amenazado con imponer aranceles de entre el 10 o el 25 por ciento a unos 325 mil millones de dólares en importaciones chinas, lo que había alarmado a los mercados internacionales y a numerosas empresas en estadounidenses, que temían aumentos de precios en algunos de los productos más cotizados por los consumidores.

El acuerdo con Xi implica que esos gravámenes están fuera de la mesa por ahora, pero Estados Unidos mantiene en vigor sus aranceles a productos chinos por valor de 250 mil millones de dólares, y China conserva sus gravámenes a importaciones estadounidenses por 110 mil millones de dólares.