Junto a su equipo, que incluye expertos en diseño, electricidad y otros trabajos necesarios para realizar cualquier construcción, Cecilia ha desarrollado proyectos sustentables que generan un impacto positivo en el medio ambiente, al usar desechos que de otra manera terminarían en las calles o en los mares.

Por Ana Gamboa

Hermosillo, Sonora, 10 de agosto (ProyectoPuente).- Con botellas de plástico rellenas de tierra y envolturas de frituras, Cecilia es capaz de crear ecoladrillos y construir casas en Hermosillo que encierran entre sus paredes más que solo basura. Desde hace 10 años, Cecilia Cristino, originaria de Guerrero, comenzó a interesarse por la bioconstrucción, que se refiere a sistemas de edificación con materiales naturales, reciclados o residuos de la vida cotidiana.

Junto a su equipo, que incluye expertos en diseño, electricidad y otros trabajos necesarios para realizar cualquier construcción, han desarrollado proyectos sustentables que generan un impacto positivo en el medio ambiente, al usar desechos que de otra manera terminarían en las calles o en los mares.

“Principalmente nos dedicamos a la construcción con materiales naturales, pero nos dimos cuenta que dentro de este entorno hay mucho residuo y material que no tiene un uso o que no llega a la planta de reciclaje”.

Cecilia construye todo tipo de viviendas… incluso para mascotas. Foto: Proyecto Puente.

Vimos que el costo disminuye y el aprovechamiento de los recursos, combinado con las técnicas ancestrales, fueron una muy buena combinación para hacer ese tipo de construcciones.

Continuó, “entonces tomamos, en esta extensión de una casa, tomamos varias técnicas y las adaptamos de tal manera que pudieran generar más resistencia y no perdieran todos los beneficios que tiene una casa con construcción natural”.

Un block de cemento cuesta alrededor de 10 pesos; un ecoladrillo (botella rellena con tierra o bolsas) cuesta solamente la mano de obra, que es sentarse y rellenar pacientemente cada una de las botellas.

Sin embargo, y por la mano de obra y la dedicación que se requiere, el tiempo de construcción puede ser un poco más tardado dependiendo del tipo de habitación que se busque.

Otro de los beneficios de este sistema de edificación, es que las personas razonan y conciencian sobre qué tanta basura producen día con día, lo que puede generar un cambio positivo y disminuir el consumismo dañino de la vida cotidiana.

¿Cómo es el proceso de elaboración de una casa con estos ladrillos? Cecilia nos cuenta paso a paso.

“Cernimos la tierra y es mucho más fácil que llene los huecos, con un palo lo comprimimos para que se vayan reduciendo los espacios y se sumerja para que se vaya construyendo”.

Proceso para crear el material empleado en la bioconstrucción. Foto: Proyecto Puente

“Una vez hechos los bloques, hacemos una mezcla que se llama cob (paja, arcilla y arena) y los vamos acomodando como si fuera un lego”.

Agregó, “esta estructura, similar a otras culturas del sur y los yaquis que le llaman bahareque, adaptamos ese sistema de construcción, de tal manera que metemos los ladrillos y así subimos más rápido y nos deshacemos de los residuos, les damos un mejor uso”.

Al ser un método poco conocido en Hermosillo, no es fácil que en el ciudadano despierte el interés de construir con este método; sin embargo, son prácticas que poco a poco se están impulsando como medidas alternativas de uso de desechos.

Vianey, dueña de la casa donde se realiza la construcción, comentó cómo fue que decidió empezar en su hogar una habitación a base de la bioconstrucción.

“Estaba como casa familiar la necesidad de extender un poco. La opción eran las técnicas normales y afortunadamente conocimos a personas que se estaba encargando de la bioconstrucción”.

Casas completamente funcionales son construidas con desechos. Foto: Proyecto Puente.

“Para mí hay un mayor interés de hacerlo de esta forma, porque se aprende de tanto, de las técnicas ancestrales pero también nosotros empezar a trabajar y crear nuestros propios espacios usando todo lo que tenemos”.

Huitzin y Sofía, él residente de la casa y ella hija de Cecilia, son dos pequeños que ayudan de manera voluntaria en el proceso de elaboración y consideran que es divertido poder aprender y ayudar en estas prácticas desde su corta edad.

“Es divertido, haces mucho trabajo. A la primera no es como fácil, pero cuando ya agarras el vuelo no está mal”.

“Se me hace fácil, lleno botellas, también pisamos barro, le pegan a la pared, llenan muchas botellas y barro para pegar en la pared”.

Con la opción sustentable, Cecilia logra crear habitaciones del mismo tamaño, resistencia y belleza que la construcción usual pero con la diferencia de que es capaz de construir y dar vida útil a los desechos que creemos muertos y sin uso alguno.

A través de la página de Facebook Cob y Fuego Bioconstrucción se puede contactar a Cecilia Cristino, quien además de edificaciones para humanos, ha realizado casas para mascotas.

En el equipo de Cecilia hay también diseñadores que aportan su creatividad al proyecto. Foto: Proyecto Puente.

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