Ciudad de México, 10 octubre (SinEmbargo).– Pablo González Córdova, presidente de la Asociación Mexicana de Empresarios Gasolineros (Amegas), informó que de aprobarse los cambios a los artículos 27 y 28 constitucionales, que contempla la Reforma Energética de Enrique Peña Nieto 400 mil trabajadores de gasolineras quedarían sin empleo, además de que se registraría un aumento exponencial a los precios de las gasolinas.

Gonzalez Córdova precisó en uno de los foros sobre la Reforma Energética que se realizan en el Senado, que la apertura a empresas de Chevron-Texaco, Royal Dutch Shell, ExxonMobile, implicaría despedir a 400 mil despachadores que trabajan en las más 10 mil estaciones en el país, ya que estas trasnacionales trabajan de manera automatizada sus gasolineras.

El líder de Amegas explicó que estas empresas tienen el esquema de sólo utilizar uno o dos empleados, pues en Estados Unidos los clientes pagan a un cajero el combustible y se autodespachan.

Informó que además de afectar a los 400 mil empleados, por lo menos dos millones de mexicanos que dependen de ese ingreso resentirían el cambio.

Explicó que Amegas integra la red de comercialización de gasolinas y diesel, operando con 10 mil 564 estaciones que pertenecen a la franquicia Pemex, que distribuyen diariamente 187 millones de litros, 106 millones de gasolina magna, 20 millones de premium y 61 millones de diesel.

En opinión de González Córdova las gasolineras de la franquicia Petróleos Mexicanos (Pemex) son los “cajeros” de la Secretaría de Hacienda, pues la venta de ese combustible es del orden de dos mil 300 millones de pesos al día y recaudan en promedio 850 mil millones anuales para las arcas del gobierno.

Argumentó que la extracción de un barril de petróleo tiene un promedio de 10 dólares de costo y se vende en 100, los 90 dólares de utilidad, llamada renta petrolera, representan un negocio internacional de 90 por ciento de beneficio.

“No existe otro negocio más productivo y ahí están enfocados los intereses reales de la apertura a inversionistas extranjeros”, pero hay una tendencia y experiencias en América Latina de que las grandes compañías petroleras están interesadas en toda la cadena, desde la extracción hasta la venta final a los automovilistas.