Justo en el momento en que el Presidente saliente iba a acceder a la tribuna, Cristina -que en los últimos cuatro años ha criticado durante la gestión de Macri, a quien acusa además de impulsar una persecución judicial en su contra por las causas de corrupción que la afectan- se encontraba mirando hacia la puerta pidiendo algo a alguien con las manos, hasta que entró él y giró rápidamente la mirada hacia otro lado.

Por Rodrigo García

Buenos Aires, 10 diciembre (EFE).- El regreso del peronismo a la Casa Rosada, tras los cuatro años de Gobierno de Mauricio Macri, dejó este martes anécdotas que pasarán a la posteridad en Argentina, como la decisión del nuevo Presidente, Alberto Fernández, de conducir el auto en el que fue a asumir el cargo, o la negativa de Cristina Fernández, de mirar a la cara al Presidente saliente.

El primer día de mandato de Fernández, que abre una nueva etapa en un país que busca dejar atrás la grave crisis económica que arrastra desde 2018, ha estado cargado de gestos y símbolos característicos del peronismo, tendencia política que ha marcado la historia del país desde mediados del pasado siglo.

1. ALBERTO, AL VOLANTE DE SU PROPIO VEHÍCULO

La primera de las icónicas imágenes de la jornada llegó con la decisión de Fernández de hacer en su propio auto, un Toyota Corolla color gris plata, el trayecto desde el edificio de apartamentos donde vive hasta el Congreso de la Nación, donde se celebró su investidura.

Pero no solo eso sorprendió a propios y extraños. El Presidente, que viajó acompañado de su novia, Fabiola Yáñez, y su portavoz Juan Pablo Biondi, también optó por ser él mismo el conductor del vehículo y no dudó en saludar con una mano a través la ventanilla a la multitud de personas que aguardaba su paso.

Ya al salir del Congreso, escoltado por varios vehículos con personal de seguridad y a diferencia de la llegada, Fernández prefirió ir en el asiento trasero junto a su pareja y saludar ya sin tener que mirar hacia adelante, con el típico gesto de la “V” peronista con sus dedos.

2. COMPLICIDAD CON LA VICEPRESIDENTA SALIENTE

Al ingresar en el edificio del Congreso y al saludar a Gabriela Michetti, Vicepresidenta saliente, aliada de Macri y encargada de tomar la jura por ser aún titular del Senado, el nuevo mandatario se mostró distendido con ella y rompió el protocolo al empujar su silla de ruedas -Michetti quedó parapléjica por un accidente de tránsito en 1994- y llevarla hasta el interior de la Cámara de Diputados.

También se pudo ver momentos de complicidad entre Michetti y la Vicepresidenta entrante Cristina Fernández, a pesar de las conocidas diferencias ideológicas entre ambas.

3. EL ESTRECHÓN DE MANOS

Sin duda, una de las imágenes del día fue la del “saludo” de Mauricio Macri con la ex Presidenta Fernández (2007-2015), eternos rivales políticos y tras años sin que se les viera juntos en un acto público.

Como Macri debía entregar la banda y el bastón presidencial a su sucesor, era inevitable que se cruzaran en la Cámara de Diputados.

Justo en el momento en que el Presidente saliente iba a acceder a la tribuna, Cristina -que en los últimos cuatro años ha criticado durante la gestión de Macri, a quien acusa además de impulsar una persecución judicial en su contra por las causas de corrupción que la afectan- se encontraba mirando hacia la puerta pidiendo algo a alguien con las manos, hasta que entró él y giró rápidamente la mirada hacia otro lado.

Al estrecharle la mano para saludarla, ella no se la negó pero decidió evitar mirarle a la cara.

4. VUELVE LA LOCUTORA DE CRISTINA

Con el retorno del peronismo al poder, en especial de la líder de la corriente kirchnerista, volvió también la emblemática voz que durante los dos gobiernos de Cristina presentaba a la Jefa de Estado en todas las cadenas nacionales con la frase “Habla al país la Presidenta de los 40 millones de argentinos”.

Natalia Paratore, la dueña de esa voz, que en 2016, ya con Macri en el poder, llegó a demandar al Estado por una supuesta deuda millonaria por sus trabajos durante los Gobiernos pasados, fue este martes la encargada de narrar la llegada de la nueva pareja presidencial al Parlamento.

Y la anécdota llegó: tantas veces la presentó en el pasado, que hoy se llegó a referir a Cristina como “la Presidenta”, lo que corrigió para decir “la vicepresidenta de todos los argentinos”, con su inconfundible voz.

5. EL BALCÓN DE PERÓN Y LA PLAZA COLMADA

El balcón del frente de la Casa Rosada -sede del Gobierno argentino-, que dio la vuelta al mundo en las décadas de 1940 y 1950 por los mensajes al pueblo del entonces Presidente Juan Domingo Perón y su segunda y más emblemática esposa, Evita Perón, volvió a ser hoy protagonista.

Alberto salió a saludar en ese mismo lugar y ya después junto a Cristina puso la guinda al intenso día. Ambos se dieron un baño de multitudes sobre un escenario colocado en la Plaza de Mayo, junto a la casa de Gobierno, donde desde el inicio de la tarde hubo conciertos de artistas para festejar su triunfo.

Miles de personas entre banderas, pancartas, bombos, cánticos de la marcha peronista -como ya hubo en el Congreso-, puestos de camisetas con la cara de los Fernández y puestos de carne -en especial de choripán- abarrotaron los alrededores de la Casa de Gobierno hasta bien entrada la noche.

Ya en la madrugada del lunes, operarios públicos quitaron definitivamente las rejas fijas de seguridad que dividían desde 2018 la Plaza de Mayo, como había pedido el propio Fernández al alcalde de Buenos Aires, el macrista Horacio Rodríguez Larreta, con el fin de abrir más si cabe la plaza al pueblo.

6. UN DÍA DE PAÑUELOS

A pesar de que Fernández no se refirió al tema del aborto en su discurso de investidura, algunos de los miembros de su gabinete optaron por jurar el cargo -en un acto que se realizó por la tarde en el Museo de la Casa Rosada- portando en la muñeca un pañuelo verde, color que representa a quienes reivindican que se apruebe una ley que despenalice la interrupción del embarazo y sea segura, legal y gratuito.

Asimismo, Estanislao Fernández, hijo del mandatario, acudió al acto del Congreso con traje, corbata y con un pañuelo en el ojal con los colores de la bandera LGBT.