Reino Unido bajo amenaza de guerra tras construcción de Muro de Berlín

10/08/2014 - 6:00 pm

Por Marcela Gutiérrez Bobadilla. Corresponsal

Londres, 10 Ago (Notimex).- Tras la construcción del Muro de Berlín el 13 de agosto de 1961, la población británica vivió bajo la amenaza de una guerra nuclear durante el otoño e invierno de ese mismo año cuando se incrementó el riesgo de un conflicto militar.

La amenaza de una guerra nuclear está documentada en el Imperial War Museum (IWM) de Londres, que narra la historia de la Guerra Fría como “La guerra que nunca fue” en una sala dedicada al conflicto entre las potencias de Occidente con la Unión Soviética de 1945 hasta la caída del Muro de Berlín en 1989.

Misiles, bombas nucleares, sistemas de alerta, trajes de evacuación de submarinos, torpedos y la poderosa bomba nuclear WE.177A fabricada por la Royal Navy, son parte de la colección de guerra del IWM.

“El miedo de una aniquilación mundial significó que las armas nunca fueron utilizadas, en cambio los gobiernos construyeron arsenales muy costosos sólo para asustar a su oponente”, señalan los archivos históricos del museo de guerra.

Durante casi 50 años, las potencias de Oriente y Occidente pelearon a través de la propaganda política y conflictos regionales, “pero nunca se disparó el cataclismo de una guerra fría”, de acuerdo con el archivo histórico del IWM.

Entre los objetos que reflejan la verdadera amenaza de un ataque nuclear se encuentra un sistema de teléfonos conocido como “Carrier Control Point 111” que en su momento estuvo instalado en la estación de policía del condado inglés de Kent, al sureste de esta ciudad.

La Organización de Alerta y Monitoreo del Reino Unido era la responsable de enviar la señal de alerta en caso de un ataque nuclear a uno de los dos auriculares marcados con una cinta adhesiva roja.

El operador en turno estaba encargado de apretar el botón de la sirena de alerta. Ésta a su vez, disparaba una alarma electrónica que enviaba la señal a siete mil estaciones de policía en todo el país.

El gobierno británico distribuyó panfletos en 1963 “Protect and Survive” para explicar a las familias cómo sobrevivir un ataque nuclear. Al mismo tiempo, proliferaron las críticas contra el gobierno y las campañas en favor del desarme nuclear.

En una sala del IWM se puede apreciar un póster con un cráneo humano que refleja el fantasma de la guerra nuclear, con una nube de humo que arrasa con ciudades enteras.

El afiche fue parte de la Campaña para el Desarme Nuclear, fundada en 1958 con el apoyo de artistas, intelectuales y figuras públicas. El póster de la campaña “Stop nuclear suicide, campaign for nuclear disarmament” de 1963 fue prohibido en lugares públicos debido al fuerte mensaje de destrucción masiva.

El impacto de una amenaza nuclear también se manifestó en las artes plásticas. En su momento, artistas británicos expresaron una creciente convicción de que un ataque nuclear sería el fin de la vida en Gran Bretaña.

El máximo exponente del movimiento británico Pop Art, Colin Self, moldeó a una mujer calcinada y mutilada tras los efectos de un ataque nuclear en su obra “Beach Girl” (Niña en la Playa), que es parte de la colección del Museo Imperial de Guerra.

Self utilizó de manera recurrente el espectro de las bombas nucleares y misiles durante los trabajos que desarrolló en los años 60 como el perro que resguarda una base militar de misiles nucleares, un cuadro icónico de 1965.

Las armas nucleares cambiaron la naturaleza de las guerras. “Su potencial era terrorífico. Si se hubieran utilizado las consecuencias hubieran sido devastadoras. No sólo propiciaría una guerra catastrófica sino el fin de la humanidad”, cita una nota del IWM.

El programa de investigación de la BBC Panorama produjo una edición especial en 1961 tras la construcción del Muro de Berlín, en donde ciudadanos de la ciudad inglesa de Bristol participaron en un debate en vivo donde se pronunciaron en contra de su construcción y en favor de la libertad de sus ciudadanos.

“La libertad de más de dos millones de personas en medio de Alemania Oriental está en riesgo. No estamos diciendo que vayamos a una guerra, pero debemos defendernos si somos atacados”, dijo un británico.

Según el programa, nadie quería una guerra con la Unión Soviética porque si se desataba un nuevo conflicto hubiera sido de tipo nuclear.

En 1961 el ministro de Relaciones Exteriores de Gran Bretaña, Alec Douglas-Home, afirmó tras la edificación del muro que su gobierno buscaría una solución pacífica.

“Creo que los británicos son naturalmente tolerantes y muy pacíficos (...) y buscarán una solución pacífica, pero algo que siempre hemos sido capaces de distinguir es la diferencia entre libertad y tiranía. Hemos visto la diferencia en las condiciones de vida entre Berlín Oriental y Occidental”.

La reina Isabel II de Inglaterra visitó Berlín en medio de la Guerra Fría en 1965. La ciudad alemana era un pequeño enclave democrático en medio de la comunista Alemania del Este. Allí la monarca manifestó su apoyo a los berlineses occidentales y recibió una respuesta efusiva del público.

Para el historiador Frederick Taylor, autor del libro “El Muro de Berlín”, el muro representó un episodio violento y fútil de la posguerra.

“Sabemos que la subsecuente crisis internacional, especialmente intensa durante el verano y otoño de 1961, amenazó al mundo con el riesgo de un conflicto militar, que parecía escalar en cualquier momento en una confrontación nuclear”.

“La realidad del muro nunca fue desafiada a través de los años (...) siguió existiendo durante otros veintiocho años una cicatriz espantosa para el panorama europeo y una negativa cruel de la Alemania de la posguerra de ejercer la autodeterminación”, externó Taylor.

Redacción/SinEmbargo

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