Tepic, 11 Ago. (Notimex).- El desuso de costumbres y tradiciones indígenas, adjudicado principalmente a jóvenes, se debe a que en la búsqueda de mejor condición de vida en las urbes se pierden vínculos con la naturaleza, que sostienen rituales, o la cosmogonía misma, afirmó el arqueólogo Francisco Samaniega Altamirano.
Estableció que los grupos étnicos de la entidad, como el resto del país, son sociedades dinámicas que han persistido por su capacidad de adaptarse y proyectarse a futuro a través de cambios, y la realidad del país está enfocada a que prevalezca lo urbano.
El experto del Instituto Nacional de Antropología e Historia (INAH) Nayarit, en entrevista con Notimex, expuso que los grupos indígenas que se trasladan a vivir a núcleos urbanos intentan desarrollar sus costumbres, pero se enfrentan a que su cosmogonía y lo sagrado, estaban estrechamente relacionados con una vida campesina.
"Los ciclos del agua, de la agricultura, del ganado, de la naturaleza era lo que daba sentido a esa manera de ver el mundo, por lo que al llegar a las ciudades urbanas o suburbanas, el patrón cambia", sostuvo.
Por ejemplo, mencionó, el acceso a servicios como el agua, que ya no depende de los ciclos; o la falta de espacio para cultivar maíz como elemento sagrado de las culturas, provoca un distanciamiento con la naturaleza.
Samaniega declaró que por ello "a los jovencitos que han crecido en lo urbano, sus padres pretenden incorporarlos a estos rituales y costumbres, que tenía una lógica valida en un ambiente rural, les resulta un reto y un choque".
Sin embargo, sentenció, "estamos ante seres humanos, personas que ejercen su ciudadanía, y es una decisión personal, hablar o no, su lengua, o usar su vestimenta tradicional".
Señaló, por ejemplo, la condición de indígena no cambia con el uso de otro tipo de vestimentas, porque incluso, las etnias actuales no visten la ropa que se usaba en la época prehispánica o en años anteriores y que se han modificado en cuanto a materiales o diseño.
Finalmente, dijo que algunos indígenas han abordado de manera exitosa su urbanización autogenerando una forma de ser indígena en la ciudad, "como un persona que sembró en una maceta los diferentes tipos de maíz que se veneran en su cosmogonía, y continuaba con sus rituales".




