Robin Williams, frecuente empleado del mes de la industria de Hollywood, murió sin encontrar cura a su tristeza

13/08/2014 - 12:30 am

Un actor de múltiples recursos, bueno para la comedia y genial en el drama. Foto: Facebook
Un actor de múltiples recursos, bueno para la comedia y genial en el drama. Foto: Facebook

Ciudad de México, 13 de agosto (SinEmbargo).- En la voraz e implacable industria del cine, Robin Williams (1951-2014) fue durante mucho tiempo el empleado del mes. Al frente de películas infumables supo desbordarse por los cuatro costados y hacer gala de un histrionismo donde lo menos era el pudor, la discreción, las sutilezas.

A menudo también se le hacía imposible superar una tristeza esencial, honda y nunca escondió sus problemas con las drogas y el alcohol que lo llevaron a las clínicas de rehabilitación en numerosas oportunidades, la última de las cuales se concretó el pasado 1 de julio en el centro Hazelden, del Estado de Minnesota.

En 2006, Williams dejó de filmar por un tiempo después de que admitiera públicamente que tenía problemas con el alcohol y se sometiera a un tratamiento. En ese entonces dijo que había estado sobrio durante 20 años y había sufrido una recaída.

En la exitosa serie de juventud "Mork y Mindy". Foto: Facebook
En la exitosa serie de juventud "Mork y Mindy". Foto: Facebook

Contó que tras el éxito que logró en los ‘70 como actor cómico de televisión, como en la serie Mork y Mindy, fue adicto a la cocaína, una sustancia que podría ahora explicar sus constantes subidas y bajadas no sólo en los papeles que encaró en el cine y en el teatro, sino también en sus intervenciones públicas como entrevistado en shows televisivos o como invitado a las alfombras rojas.

MURIÓ COMO GARRICK

—¿Y a mí, me hará reír?

                                              —¡Ah!, sí, os lo juro,

él sí y nadie más que él; mas... ¿qué os inquieta?

—Así —dijo el enfermo— no me curo;

¡Yo soy Garrik!... Cambiadme la receta.

Nadie pudo cambiarle la receta a Williams y como el famoso payaso inglés del siglo XVIII David Garrick (1717-1779), de nada sirvieron sus carantoñas tan celebradas y que tantos dólares hicieron ganar a los popes de la llamada Meca del Cine para evitar lo inevitable: el domingo 10 de agosto, a las 22 horas, su cuerpo apareció asfixiado en uno de los rincones de su enorme y lujosa finca de Tiburón, California.

Su última serie fue The Crazy Ones junto a la insoportable Sarah Michelle Gellar. Foto: Facebook
Su última serie fue The Crazy Ones junto a la insoportable Sarah Michelle Gellar. Foto: Facebook

Las redes sociales se hicieron eco inmediato de una noticia que asombró y dejó triste a muchos, sobre todo por la juventud de un cómico vigente y cargado de proyectos como la serie televisiva junto a la siempre afectada y poco natural Sarah Michelle Gellar, The Crazy Ones, donde encarnaba al publicista Simon, varios matrimonios a cuestas y constantes idas y venidas a las clínicas de rehabilitación.

LAS PERLAS DE SU CINE

Entre tanta bisutería barata y cursi, al frente de películas “con mensaje” o churros millonarios donde su voz y sus muecas garantizaban el consumo ilimitado de palomitas y refrescos, Robin Williams, nacido el 21 de julio de 1951 en Chicago, Illinois, en el seno de una familia adinerada con un patriarca dedicado a la industria automotriz, dejó joyas cinematográficas auténticas e imperecederas.

Por caso la ya clásica Sociedad de los poetas muertos, dirigida en 1989 por el australiano Peter Weir, donde junto a unos jovencísimos Robert Sean Leonard y Ethan Hawke nos enseñó los preceptos del Carpe Diem en un filme que ganó el Oscar al mejor guión.

Retratos de una obsesión (One hour photo) es otro de sus filmes consagratorios. Como un fotógrafo psicópata y acosador, en un trabajo dirigido por Mark Romanek en 2002, Williams hace gala de una profundidad perturbadora para un rol sin duda arriesgado, donde dejaba de ser el amigo de los niños y las familias y se convertía en un tipo realmente peligroso y repulsivo.

En 1998 Williams ganó un Oscar por su rol secundario en Good Will Hunting, la película que dio a conocer al mundo a dos estrellas hoy de gran peso como Matt Damon y Ben Affleck y, por supuesto, nadie olvidará nunca su formidable actuación en Good Morning, Vietnam, la provocadora obra teatral de Eric Bogosian, llevada al cine en 1987 por Barry Levinson.

LAS REACCIONES

Desde Barack Obama, el presidente de los Estados Unidos, que alabó su generosidad al dar “su inmenso talento de forma gratuita y generosa a quienes más lo necesitaban", hasta Steve Martin que lo calificó de “buena persona, gran talento, compañero de reparto, alma sincera".

Desde Ellen De Generes, que se mostró desconsolada en las redes sociales, hasta  Conan O’Brian, quien se negaba a creer la pérdida de “un hombre dulce y auténticamente divertido como él”.

Con Matt Damon y Jimmy Kimmel en el show de Jimmy Kimmel. Foto: Facebook
Con Matt Damon y Jimmy Kimmel en el show de Jimmy Kimmel. Foto: Facebook

Fueron muchas las reacciones en torno a la triste muerte de un hombre atrapado por los brazos implacables de la depresión, un mal que en nuestros tiempos posee rango de epidemia.

En el Paseo de la Fama de Hollywood, los fans improvisaron un altar en su estrella. Velas y lágrimas para perpetuar el recuerdo de un cómico incomparable.

Mónica Maristain

Mónica Maristain

Es editora, periodista y escritora. Nació en Argentina y desde el 2000 reside en México. Ha escrito para distintos medios nacionales e internacionales, entre ellos la revista Playboy, de la que fue editora en jefe para Latinoamérica. Actualmente es editora de Cultura y Espectáculos en SinEmbargo.mx. Tiene 12 libros publicados.

Lo dice el reportero