Las autoridades de Estados Unidos están preocupadas porque cualquiera de los candidatos que llegue a la presidencia en México cambiarán la estrategia contra el crimen organizado, dando más prioridad a la seguridad interna que a capturar jefes de la droga o cargamentos, dice este día un reportaje que The New York Times publica en su portada.

Pero su otra preocupación es que Enrique Peña Nieto, el candidato del PRI que encabeza las encuestas, pueda separarse de un pasado de corrupción y tratos con criminales, y de un presente en el que casi a diario los titulares vinculan “al nuevo PRI” con dinero del crimen organizado.

“Funcionarios estadounidenses dijeron que todavía no estaban seguros sobre el compromiso del señor Peña Nieto al tipo de cambios que serían necesarios para luchar contra la criminalidad y las drogas. Su mensaje de un ‘nuevo PRI’ ha sido socavado casi a diario por los titulares [de los diarios] sobre investigaciones de ex gobernadores priístas acusados ​​de corrupción y de posibles vínculos con el crimen organizado”, dice The New York Times.

“Incluso algunos de los partidarios de Peña Nieto en Washington, como el representante Henry Cuellar, demócrata de Texas, quien le ofreció su amistad el año pasado, reconocen los cuestionamientos sobre el partido y sobre si el señor Peña Nieto puede distanciarse de su pasado”, agrega el diario.

“El nuevo presidente mexicano probablemente se enfrentará a un Congreso dividido, lo que significa que él o ella ejercería una influencia considerablemente menor que los líderes del pasado”, señala.

“Lo que es realmente bastante claro es que la presidencia no es lo que solía ser”, dijo al Times Arturo Valenzuela, profesor de la Universidad de Georgetown y ex alto funcionario del Departamento de Estado en la región.

Y agregó: “Si el PRI regresa, no va a ser de la forma en que el PRI ha gobernado antes, porque el país es muy distinto ahora. Entonces la pregunta es: ¿cómo van a gobernar el país? Tendrán que funcionar en una democracia electoral muy complicada”.

El reportaje de The New York Times dice que los tres principales contendientes por la presidencia de México han prometido un cambio importante en la estrategia nacional para la lucha contra la droga, con una mayor prioridad en la reducción de la violencia en México que en detenciones y decomisos para bloquear el flujo de drogas a los Estados Unidos.

“Mientras que prometen seguir luchando contra el tráfico de drogas, los candidatos han manifestado su intención de retirar, finalmente, al Ejército Mexicano de la lucha contra las drogas. Están preocupados de que se ha demostrado su incapacitado para el trabajo policial y han contribuido al alto número de muertes, que ha superado los 50,000 desde que el presidente saliente, Felipe Calderón, hizo a los militares una piedra angular de su lucha contra los traficantes de drogas desde hace más de cinco años”, agrega.

“El principal candidato, Enrique Peña Nieto, no hace hincapié en detener cargamentos de droga o en la captura de capos de la droga mientras entra en las últimas semanas de campaña para las elecciones del 1 de julio”, dice. “Últimamente ha sugerido que, mientras que México debe seguir trabajando con el gobierno de los Estados Unidos contra el crimen organizado, no debería ser ‘subordinado a las estrategias de otros países’”.

“La tarea del Estado, lo que debería ser su prioridad, desde mi punto de vista, y lo que he dicho en esta campaña, es reducir los niveles de violencia”, dijo en una entrevista con el Times.

Los funcionarios estadounidenses, agrega el diario, han sido cuidadosos de no tener un peso público sobre la carrera presidencial o la perspectiva de una estrategia de cambio, por temor a ser acusado de intervención.

Un alto funcionario del gobierno de Obama dijo el viernes que la demanda de Peña Nieto de que Estados Unidos respete las prioridades de los mexicanos “es un eslogan que se destina a evidentes fines políticos”.

Pero en privado, dice el Times, él se ha comprometido con seguir trabajando con Estados Unidos.

Sin embargo, el cambio potencial, lo que refleja el pensamiento de un número creciente de investigadores del crimen, ha generado preocupación entre algunos responsables de las políticas estadounidenses.

“¿Habrá una situación en la que el próximo presidente sólo se hará de la vista gorda a los cárteles, la cesión de México a los cárteles, o van a ser un socio dispuesto con los Estados Unidos a luchar contra ellos?, cuestionó el representante Ben Quayle, republicano por Arizona, en una audiencia de este mes en Phoenix.

The New York Times dice que los otros dos candidatos: Andrés Manuel López Obrador y Josefina Vázquez Mota, también han hecho énfasis en la necesidad de bajar la violencia y los muertos de la guerra, que en atacar el tráfico de drogas y en capturar a los jefes del narco.