De acuerdo a la periodista Elyangélica González, los abogados de Lyle jugaron una de sus cartas más fuertes: alegar que el actor actuó en defensa propia.

Por Mandy Fridmann

Ciudad de México, 11 julio (La Opinión).- Esta mañana Pablo Lyle, junto a sus abogados, se presentó frente al juez Alan Fine, en una corte de Miami por el caso de homicidio involuntario que enfrenta el actor, luego del fallecimiento de José Ricardo Hernández en medio de una pelea de tránsito.

El magistrado los citó con la intención de saber cómo iban las presentaciones de pruebas de ambas partes y las declaraciones de los testigos. Aunque el fiscal pidió posponerle, el juez no dio a lugar y solo permitió que se retrasara una hora. Pero eso no fue lo único que Fine no aceptó en esta mañana del 11 de julio.

Según explicó la periodista Elyangélica González, quiene se encontraba cubriendo el caso para Despierta América, los abogados de Lyle jugaron una de sus cartas más fuertes: alegar que el actor actuó en defensa propia. Sin embargo, el juez rechazó contundentemente esta teoría, comprometiendo entonces más aun el caso por homicidio voluntario que enfrenta.

Esto no fue lo único que podría complicar aun más el caso del actor, la familia del fallecido pidió que las audiencias y el posible juicio se llevara de manera privada, pues al haberse hecho tan público, aseguran que han recibido todo tipo de amenazas y temen por sus vidas.

Recordemos que el actor mexicano protagonizó un altercado en la calle en Miami, con Juan Ricardo Hernández, quien falleció días después por el traumatismo que sufrió producto de una pelea en la que Lyle le dio una trompada, y cayó de tal manera que sufrió una fractura del cráneo que le provocó un sangrado Justamente esto último fue lo que determinó el nuevo cargo.

Desde hace 3 meses el actor, que en más de una oportunidad le ha pedido al juez que lo deje viajar a México para poder trabajar y le ha sido negado, tiene un arresto domiciliario en Miami, esperando saber cuál será su futuro, el cual después de hoy rechazar el alegato de “defensa propia” podría complicarse aún más.

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