El síndrome del mundo cruel no representa un peligro para la salud directamente. Sin embargo, es importante contar con ayuda psicológica que nos permita diferenciar los límites entre la ficción y la realidad, y así no mantenernos en un constante sentimiento de consternación y agobio.

Ciudad de México, 11 de julio (LaOpinión).– Nuestro entorno y lo que escuchamos a diario en las noticias, a veces puede abrumarnos e incluso llegar a distorsionar la idea que tenemos sobre el mundo y las demás personas. En esto consiste el síndrome del mundo cruel.

Y aunque este no tiene mayor incidencia en la salud humana, puede inducirnos a desarrollar una gran aprehensión por lo que nos rodea. Aquí hablaremos un poco más sobre él.

¿QUÉ ES EL SÍNDROME DEL MUNDO CRUEL?

Según un artículo del portal Webconsultas, el Síndrome del Mundo Cruel es una afectación que consiste en creer que el mundo es más hostil y peligroso de lo que realmente es.

El síndrome del mundo cruel no es un trastorno mental, sino más bien el resultado de la exposición prolongada a los contenidos violentos que circulan en los medios de comunicación, principalmente televisión e internet.

Este es un término acuñado por George Gerbern, un teórico de la comunicación de origen húngaro con el fin de detallar la influencia de los programas de televisión sobre la forma de pensar de los espectadores.

El síndrome del mundo cruel es el resultado de la exposición prolongada a contenidos violentos. Foto Especial

LA TEORÍA DEL CULTIVO

El síndrome del mundo cruel está estrechamente relacionado con la teoría del cultivo, otro concepto de George Gerbern, que tenía por objetivo analizar las consecuencias a largo plazo de vivir en un entorno cultural determinado por la televisión.

La hipótesis principal de la teoría del cultivo establece que los individuos que destinan una mayor cantidad de su tiempo en ver televisión tienen más probabilidades de percibir el mundo según los mensajes que observan.

Si el espectador consume contenidos violentos de manera recurrente, es susceptible a pensar que lo que observa es un reflejo de lo que debe ser el mundo real, incluso si hay información que indique lo contrario.

El síndrome del mundo cruel no representa un peligro para la salud directamente. Sin embargo, es importante contar con ayuda psicológica que nos permita diferenciar los límites entre la ficción y la realidad, y así no mantenernos en un constante sentimiento de consternación y agobio.

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