Web Analytics

Portada

Lo +

Lo +

Portada
Lo + Leído
Lo + Comentado

Los invasores somos nosotros

En las semanas pasadas fue muy sonado el caso del cocodrilo que desafortunadamente le quitó la vida a una persona en Tampico, esto sucedió en la Laguna del Carpintero, donde hay una cantidad considerable de esos animales y existe el sentimiento general de que se están “saliendo de control”, siendo que estos animales están en su hábitat natural, un hábitat que está cada vez más acorralado y reducido por lo que en muchos casos están empezando a tener más cercanía con los humanos.

Las Defensoras | 2 comentarios
REGRESAR A LA NOTA
  • Ésto está pasando+rápido de lo que crees;la 6a.extinción masiva de las especies y sus ecosistemas-biodiversidad, el Antropoceno! CAUSAS,CONSECUENCIAS SOLUCIONES! contáctame,x fa…la PANDEMIA es nada, comparado con lo que se viene si dejamos avanzar la pandemia, gracias!!

  • Hola, los cocodrilos no son animales para convivir, son máquinas asesinas de millones de años de evolución que no tienen depredador natural en su hábitat, están en la cima de la cadena alimenticia, compartiendo lugar con los leones, hipopótamos, elefantes y Rinos. Si se considera que tener un criadero de bestias gigantes en medio de una ciudad es buena idea, entonces deberían considerar mudarse a la orilla del Nilo con todo y familia. No conozco a nadie en su sano juicio que despierte en su cama junto a un oso, un tigre o un cocodrilo. Animales tan peligrosos como estos, deberían ser apreciados en su belleza, solo en zoológicos. Si se tratara de degradar al ser humano ante una jerarquía del cocodrilo, solo por la antiguedad de ésta especie, estaríamos a punto de considerarla una deidad y rendirle tributo religioso. Los seres humanos hemos sobrevivido por tener la capacidad o desventaja de equilibrar las acciones usando la mente y el corazón. Usar el corazón sería permitir desgracias como la sucedida en la laguna del Carpintero de Tampico, lugar donde los cocodrilos ya no caben, e iniciar un éxodo de todos sus habitantes o permanecer y esperar que en inundaciones, los saurios se paseen en nuestros patios desayunando a mascotas y sus dueños. Usar la mente sería aprovechar la carne y la piel de los ejemplares más grandes y peligrosos, y reducir la población de estos. Lo anterior expresado no corresponde a dichos de un experto en nada, solo de un ciudadano al que le tocó junto a toda su familia presenciar cuando el cocodrilo se paseaba por la laguna con el cuerpo de la mujer en sus fauces. Saludos. PD, no es la primer muerte causada por un cocodrilo en Tampico.

  • Deja una respuesta

    Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Opinión