“El güero”  se arrepiente de haber cometido el delito y lamenta haber pisado la cárcel: “está pesado dormir con güeyes homicidas, con gente que está loca, ahí hay que ser de corazón frío, ahí te olvidas de tu familia, y tu mujer te pasa a dejar”, sentencia.

Ciudad de México, 11 de agosto (SinEmbargo).- Con gafas oscuras, y un pasamontañas camuflado para mantener en el anonimato su identidad, “El güero” cuenta cómo vive su día a día bajo la libertad condicional en su domicilio luego de pasar un año en prisión tras cometer un robo con vilencia.

“El güero”, como pidió que lo llamaran,  cuenta al youtuber Yulay, que todavía le falta un año para cumplir con la libertad condicional que le impuso un Juez. “Lo importante es que estamos aquí afuera y nos falta todavía un año para que estemos 100 por ciento libres”, dice.

“Yo tengo una visita cada mes, cada dos meses, viene una trabajadora social que es la que se encarga de revisar el brazalete, que todo esté en orden, exámenes antodoping, que no tomes, que no fumes”, explica.

“El güero” cuenta que no tiene permitido acudir a fiestas, o reuniones familiares como en Navidad o Año Nuevo, tampoco a la tienda o al supermercado. Ni siquiera a tirar la basura. Sólo le permiten salir de su domicilio con una ruta previamente estipulada a la escuela o al trabajo, pero siempre con el brazalete.

“El güero” extraña a su hija. Dice que hará lo posible por estar nuevamente con ella. Foto: Captura de pantalla.

Todos los días, relata, carga la batería del brazalete que trae sujetado a su tobillo izquierdo durante tres horas, bajo la instrucción de las autoridades. Una vez que se enciende el foco verde, significa que está totalmente cargado.

“La batería te dura un día y medio. Mientras esté en verde y tú tengas el dispositivo cargado, mucho mejor, para que no tengas problemas a la hora de ir a tu trabajo, cuando sales a la calle, dice. “A veces piensan que traigo una bomba”, bromea.

“Se acerca la audiencia, la víctima no hace acto de presencia, y yo estoy aquí con mi nobleza, quizás con un poco de demencia. Mira, hermano, no te estreso, soy el chico malo, pero detrás de cámaras también me pongo la máscara. Quizás hace frío, y vengo de allá arriba donde no hay amigos, no hay abrigos”, versa a ritmo de hip-hop.

El joven recluido en su propio domicilio explica que puede hacer cualquier actividad con el brazalete, pero si éste llega a averiarse, tendría que pagarlo, y cuesta entre 100 y 200 mil pesos.

“Hay veces que andan delinquiendo con el brazalete puesto, y si te dan un patadón y lo descomponen, pues te lo cobran o hasta te pueden regresar [a prisión]”.

“El güero” dice que un Juez determinó que al no ser de carácter oficioso el delito que cometió, obtuvo el beneficio de la libertad provisional llamado Localización y Rastreo, que lo obliga a no salir de su domicilio, a menos que deba ir a trabajar.

De acuerdo con la ley, no gozan de este beneficio los reincidentes, y aquellos a quienes se les haya revocado la libertad condicional anterior.

El joven se arrepiente de haber cometido el delito y lamenta haber pisado la cárcel: “está pesado dormir con güeyes homicidas, con gente que está loca, ahí hay que ser de corazón frío, ahí te olvidas de tu familia, y tu mujer te pasa a dejar”, sentencia.

“El güero” dice extrañar a su hija, pues su esposa, al enterarse del robo, lo abandonó. “Ahorita desde la fecha que salí no he sabido nada de ella. Hay que echarle ganas para estar con ella de nuevo”, afirma.

Si lo descompone, tendría que pagar de 100 a 200 mil pesos. Foto: Captura de pantalla.

Una vez cumplidos los seis años de su libertad condicional, “El güero” señala que no volverá a delinquir: “eso es un escarmiento, una lección que todo mundo nos tenemos que llevar para que no se vuelvan a cometer los mismos errores.