Sin permiso y sin popote, el show con el que Regina Orozco quiere salvar al mundo, se estrenará en el Teatro de la Ciudad, el 24 y 25 de noviembre próximos. El espectáculo cuenta la historia de una mujer que lucha por todas las causas que se le ponen enfrente, con temas que fueron popularizados por Mercedes Sosa, Nacha Guevara, David Aguilar y Miguel Ríos, entre otros.

Ciudad de México, 11 de octubre (SinEmbargo).- “No hay que usar popote”, esa campaña recién empieza y ahora, cada vez que recibimos uno de nuestro vendedor de jugos, miramos para todos lados y nos decimos: –Si no es con popote, ¿con qué será?

Lo cierto es que Regina Orozco (1971) ya se ha anotado a esa prédica de los medioambientalistas y Sin permiso y sin popote se llama el espectáculo que presentará en el Teatro de la Ciudad –para ella una verdadera casa-, los próximos 24 y 25 de noviembre.

Vamos, que está bien lo de erradicar los estigmas de la belleza (aunque lo dice una mujer que está todo el tiempo de punta en blanco), pero de ahí a marchar encuerada junto a los 400 pueblos: Regina Orozco tiene un alma de activista que lucha por hacer mejor el mundo.

“La anécdota es similar a lo que vivimos ahora con las redes sociales. Es una herramienta muy útil pero también nos acerca a la frustración porque es horrible que ves videos de una desolación espantosa, gente viviendo en la miseria, perros masacrados, mujeres violadas…”, dice Regina.

No sabemos si ha logrado cambiar en algo su activismo, pero el mundo no ha logrado a cambiar a la actriz ganadora del premio Ariel por la película Profundo Carmesí (“Eso fue hace 20 años”, admite divertida).

“Entiendo que esto de las luchas sociales es parte de haber encarnado en la Tierra. Uno debe venir a aprender porque si no, entonces te aburres”, dice la actriz, la cantante de ópera, la cabaretera, en una disculpa que ni ella se la cree. “Cualquier causa, allí me tendrá luchando”. Y como no puede ganar, se sentirá frustrada.

La sinopsis del espectáculo empieza con una historia de amor: “Esta mujer conoce a un chico cubano que se dedica a recoger basura, así que piensa ‘me lo voy a ligar recogiendo basura’. Pero recolectan tantas botellas de PET que ya no saben donde ponerla”.

Llega entonces la primera desilusión: el novio la golpea. Así que pasa de querer rescatar la naturaleza a querer rescatar a las mujeres.

Comienza a reunirse con otras mujeres que fueron víctimas de la violencia y comienzan a peregrinar. ¿A dónde? Pues a la casa de Lydia Cacho.

En total son unas 80 mujeres que llegan al hogar de Cacho, una de las activistas más reconocidas en la lucha por los derechos humanos. Pero ¿qué creen? Que no está en México, se fue al extranjero a recibir un reconocimiento. Pero no importa, las mujeres de todos modos entran a su casa y arrasan con lo que hay en el refrigerador de tanta hambre que tenían y con los kleenex de tanto llorar sus penas.

No va a luchar en el show por los feminicidios, por poner exactamente las cosas claras entre el hombre y la mujer, pero despertará un poco la inquietud y obviamente nos hará reír desaforadamente, con pañuelos o sin ellos.

–Hablas de los estigmas de la belleza, aunque siempre estás bella.

–Sí, pero sobre todo me refiero a la obesidad. Aunque ya lo tengo bastante superado, a veces no encuentro tallas para mí, todavía exista mucha crítica no nada más sobre el sobrepeso, sino sobre el color de tu piel, sobre la estatura. Siempre ha sido una parte que la sociedad ha sido muy castigadora. La cosa es desafanarme, hay veces que lo puedo lograr, pero otras me duelen la rodilla. Hay una realidad de salud y una realidad de la belleza física. Son dos realidades.

–También es cierto que en el espectáculo, la realidad de la belleza física es más restrictiva.

–Sí. En África donde hay tribus que las mujeres cuanto más gordas son más deseadas. Estoy hablando de mi sociedad, del mundo occidental, del bombardeo. Ha evolucionado un poco más. Hay una portada de Cosmopolitan con una modelo de talla 26, pero también ha sido muy lastimada, hay muchas personas que estamos en pro…

–El espectáculo es mucho más amplio.

–Hablo sobre todo de los temas de la lucha social. Es autobiográfico, porque yo soy muy activista. Abro el Facebook y efectivamente tenemos acceso a ver cosas más fuertes, más dolorosa. Las redes sociales te abren el mundo de una manera maravillosa, también lo abren para ver cosas muy dolorosas. Y te quedas más frustrada.

La ropa del show estará reciclada, todo por la lucha en las causas sociales. Foto: Cortesía

–¿Todas las luchas han sido frustradas?

–En mi caso he visto que cuando he estado con grupos que pueden lograr cosas, he dicho: –Gracias, Universo. Es parte de la historia de la humanidad, cuando no salen muchas cosas. Estaríamos tan aburridos como en Dinamarca.

–Haces cabaret, pero sin embargo el Ariel lo tienes por Profundo carmesí

–El cabaret lo hago desde los 18 años. Con Jesusa Rodríguez y Liliana Felipe, empecé a hacer cabaret. De ahí empecé mi carrera, me hablaron para hacer cine, hice realmente lo que se me pega la gana. Por curiosa, por metiche. Lo de Profundo carmesí, estuve postulada en Venecia, pero hace 22 años de eso.

–Cantas muchas canciones conocidas

–Muchas de Silvio Rodríguez, de David Aguilar, la mayoría de las canciones son de Silvio, que tengo una gran admiración por ese poeta y ese músico que me ha marcado toda la vida. Algunas que ha cantado Nacha Guevara, la de “Te quiero”, que es Mario Benedetti, con música de Alberto Favero. “María María”, de Chico Buarque, musicalmente vamos a usar cosas como el loop station, vamos a hacer una mezcla con las nuevas maneras de hacer música…Los videos los está haciendo Fernando Sama, que es un chico muy joven, totalmente desquiciado, unos videos que apoyan mucho toda la historia y el vestuario también será reciclado. Vamos a tener mucha creatividad para mi show 37.

–¿Va a estar tu hija, Sol Bañuelos?

­–Sí, mi hija. Ella canta.

–¿No pudiste hacerla contadora?

–(risas) Ella es pedagoga y estudió para chef, cocina divino pero le hartó ese mundo. Ama la enseñanza. Tenemos un proyecto para jóvenes en situación vulnerable, un proyecto de seis meses con 60 jóvenes, trabajaremos con el tema de la voz. Puedes pedir, puedes gritar, pedir pan y puedes cantar.

–¿Cómo te sientes en el Teatro de la Ciudad?

–Tengo ya mucha experiencia, ya he estado en el Teatro de la Ciudad, tal vez me siento un poco nerviosilla, pero también sé que llego como a casita, en ese lugar me han acogido muy bien.