Por sus condiciones hidrológicas, Tabasco lleva inundándose al menos desde hace 30 años. Los Gobiernos de Vicente Fox, Felipe Calderón y Enrique Peña Nieto han implementado proyectos hídricos inconclusos, ineficientes y con irregularidades, de acuerdo con la Auditoría Superior de la Federación, la CNDH y organizaciones civiles. Sin relacionar la situación del sureste directamente con la crisis climática, el Gobierno de Andrés Manuel López Obrador lanza un nuevo plan integral, principalmente para desazolvar los ríos.

Ciudad de México, 11 de noviembre (SinEmbargo).– Tabasco, entidad sureña frente al Golfo de México, está en la parte baja de dos de las cuencas más importantes de México, el Grijalva y el Usumacinta, es el estado donde más llueve, también impactado por las precipitaciones de Centroamérica, y 2020 ha sido el año más lluvioso desde 1970. El problema de las inundaciones lleva mínimo tres décadas, pero las lluvias de octubre, los frentes fríos 9 y 11 y los remanentes de la tormenta tropical “Eta”, fenómenos agudizados por la crisis climática, volvieron a “agarrar desprevenidos a los gobiernos”, ironizó la asociación ecológica “Santo Tomás” con sede en Villahermosa.

Antes de la inundación histórica en 2007, el Gobierno federal de Vicente Fox Quesada (2000-2006) y el estatal de Manuel Andrade Díaz implementaron el Programa Integral de Control de Inundaciones (PICI) con 2 mil 600 millones de pesos para proteger a Villahermosa de inundaciones como la de 1990 y 1999. A la capital tabasqueña llegan las aguas de un conjunto de ríos que se forman en la parte alta de la Sierra Madre de Chiapas conocidos como ríos de la Sierra. Además recibe las aportaciones del sistema Grijalva y de las cuencas libres, debajo de la presa Peñitas a través del río Mezcalapa.

La presa Peñitas este 2020. Foto: Gobierno federal.

La Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM) diagnosticó que la compuerta El Macayo sobre el río Grijalva (terminada hasta 2013) se construyó con material inadecuado de mala calidad y hubo un mal uso de recursos públicos, documentó José Manuel Arias, investigador de la asociación ecológica “Santo Tomás”. La Auditoría Superior de la Federación (ASF) observó obras inconclusas, además de que no se realizaron los trabajos consistentes en estructuras de control sobre los ríos Pichucalco y de La Sierra, que controlarían los escurrimientos de las sierras de Chiapas y Tabasco, así como tampoco el borde de alivio del río Samaria para desviar las aguas.

El entonces Presidente Felipe Calderón Hinojosa supervisando obra en el río Grijalva, en la parte de Chiapas, en diciembre de 2007. Foto: Cuartoscuro.

A finales de octubre de 2007 se evidenció que el PICI, proyecto foxista inconcluso que solo ejerció mil 330 millones de pesos de lo asignado, no funcionó. Durante el Gobierno federal de Felipe Calderón Hinojosa (2006-2012) y estatal de Andrés Granier Melo, la presa Peñitas llegó a su límite, y los ríos Grijalva, La Sierra y Carrizal, ubicados entre Chiapas y Tabasco, se salieron de cauce en las partes bajas por las intensas lluvias ocasionadas entonces por los frentes fríos 4 y 5. Villahermosa se inundó un 80 por ciento. Otros municipios como el Centro, Macuspana, Tacotalpa y Jonuta también quedaron entre agua, informó Protección Civil. El desbordamiento del río Grijalva en el centro causó 500 mil damnificados, muertos y desalojos urgentes hacia la zona alta. En total, la peor inundación reportada hasta entonces dejó un millón 200 mil damnificados y causó pérdidas por más de 32 mil millones de pesos.

Calderón Hinojosa lo atribuyó, en parte, a la luna llena de octubre. “La marea alta provocada por la atracción de la luna provocó que el agua de los ríos de Tabasco no pudiera desembocar”, declaró ante la prensa. En contraste, el Comité de Derechos Humanos de Tabasco (Codetuhab) expuso en 2017 que la Comisión Federal de Electricidad (CFE) mantuvo retenidos grandes volúmenes de agua en las presas del Alto Grijalva (Chicoasén, Peñitas, Mal Paso y Angostura) que se encontraban en niveles críticos, las cuales después se desfogaron por las precipitaciones intensas.

Tabasco inundado este noviembre en 2020. Foto: Gobierno federal.

El Gobierno del expanista presentó en dos fases el Plan Hidráulico Integral de Tabasco (PHIT) para disminuir las condiciones de riesgo y vulnerabilidad de la población, el cual comprometió el uso de 9 mil 377 millones de pesos a lo largo del sexenio y contempló un Fideicomiso para la reconstrucción del estado de 7 mil millones de pesos.

“Le dimos seguimiento a estos recursos, pero encontramos la aplicación solo de 4 mil millones de pesos. También encontramos que el Fondo Nacional de Desastres Naturales (FONDEN) se destinó para la creación solo de obra nueva, no para las dañadas”, dijo el investigador José Manuel Arias vía telefónica desde Villahermosa mientras familias velaban muertos, pernoctaban en techos o recurrían a lanchas para trasladarse por las inundaciones de estos días. “En el 2007, las obras que estaban rumbo al malecón de Villahermosa se caían porque estaban mal hechas. Pero no pasó nada. A pesar de que había dinero gastándose y obras, no hubo un programa como tal”.

Después vinieron las inundaciones de agosto de 2010. Habitantes de 60 comunidades de Tabasco presentaron una queja ante la Comisión Nacional de Derechos Humanos (CNDH), la cual emitió la recomendación 61/2011 a la Comisión Nacional del Agua (Conagua) y al Gobierno estatal por un manejo irregular de las presas que provocó el desalojo forzado y desplazamiento de familias.

Los quejosos manifestaron que en agosto de 2010, la Conagua y la CFE acordaron desfogar cuatro de las presas que componen el Sistema Hidroeléctrico Grijalva, lo cual generó que el nivel de los ríos Grijalva y Carrizal, cuyos afluentes atraviesan la ciudad de Villahermosa, aumentaran con riesgo de inundarse; por ello, las autoridades acordaron abrir de manera improvisada canales de alivio, para desviar el curso natural de las aguas del río Grijalva “hacia tierras que no estuvieran inundadas o que por su ubicación fueran sacrificables”, esto es, comunidades indígenas, lamentó el investigador Arias.

El entonces Presidente Enrique Peña Nieto presenta en enero de 2013 el Programa Nacional de Prevención contra Contingencias Hidráulicas en Tabasco con el Gobernador Arturo Núñez Jiménez, y el director de CONAGUA, David Korenfeld. Foto: Cuartoscuro.

Después, la Administración federal de Enrique Peña Nieto y estatal de Arturo Núñez Jiménez, canceló el PHIT –que llevaba un avance de poco más de la mitad– y en 2013 echó a andar el Programa Nacional de Prevención de Contingencias Hidráulicas, con el que la Conagua contó con mil 400 millones de pesos para el desarrollo de proyectos de saneamiento y para terminar obras de infraestructura hidráulica como la compuerta de Macayo, concluida luego de 11 años de trabajos. El objetivo era desviar las aguas del río Grijalva hacia los municipios no tan bajos Cunducán, Jalpa de Mendez y Nacajuca, lo que los condena a constantes inundaciones. También se lanzó el Programa Hidráulico de Tabasco (Prohtab) con más de 7 mil millones de pesos para dragados, bordos y muros de protección.

Sin embargo, las afectaciones de las inundaciones de este noviembre volvieron a reflejar la ineficacia del programa. Habitantes del sur de la colonia Gaviotas y la colonia Torno Largo, en Villahermosa, fueron evacuados el lunes luego de filtraciones del río Grijalva que alcanzaron hasta los tres metros, informó el Gobernador Adán Augusto López Hernández.

INSUFICIENTE DESAZOLVE DE RÍOS

El 2020 ha sido el segundo año más lluvioso históricamente, solo después de 1970. Durante octubre, se presentó un 94.8 por ciento más de lluvia respecto al promedio anual y desde noviembre a la fecha ha llovido 41.1 por ciento más que el promedio. Solo en Tabasco, de enero al 31 de octubre se reportó un 18 por ciento más de precipitación acumulada respecto a la media nacional, informó el lunes Protección Civil.

Los remanentes de la tormenta tropical “Eta”, que causó decenas de muertes en Centroamérica, interactuaron con los frentes fríos 9 y 11, lo que generó intensas precipitaciones en el sureste del país que, sumado a las lluvias de octubre, provocaron el aumento del nivel de la presa Peñitas y de los ríos entre Chiapas y Tabasco como el Usumacinta, el Tulijá y el Puxcatán, lo que dejó muertos, miles de damnificados, daños a infraestructura, deslizamientos de tierra y árboles caídos. El Servicio Meteorológico Nacional (SMN) de la Comisión Nacional del Agua (Conagua) pronosticó que esta semana las lluvias en la región serán mínimas, aunque en el sur de Chiapas serán fuertes.

 Hasta la noche del domingo, se contabilizaron 177 mil 601 personas afectadas en Chiapas, Tabasco y Veracruz, y 27 fallecidos en el norte de Chiapas y Tabasco, informó la Coordinación Nacional de Protección Civil (CNPC). También se han documentado afectaciones a 221 tramos carreteros y 20 puentes dañados. Se encuentran activados 209 refugios temporales con la atención a 8 mil 020 personas en refugios temporales.

“Las presas durante el año se mantuvieron en un nivel alto y empezaron a desalojar agua hasta julio, cuando ya estaban las lluvias. López Obrador dijo que la presa se desfogue durante la época seca entre enero y mayo. No reconoce lo que está haciendo mal Manuel Bartlett, el titular de la Comisión Federal de Electricidad (CFE). Lo defendió”, dijo el investigador local José Manuel Arias, de la asociación ecológica “Santo Tomás”, quien explicó que hasta 2018 durante la época de secas se desfogaban las presas para darle espacio a la época de lluvias. El problema de mantenerla llenas durante todo el año para generar electricidad, como ahora lo hace la CFE y pasó en 2007, es que no se cuenta con espacio para lluvias extraordinarias como la de estas semanas.

Costales de arena para evitar desbordamiento total del río Grijalva. Foto: Gobierno federal.

El martes se llevó a cabo una reunión en Palacio Nacional, con integrantes del gabinete federal y los Gobernadores de Tabasco y Chiapas, para integrar un plan estructural con inversión para adquirir dragas que estarán a cargo de la Secretaría de Marina, para desazolvar ríos y bordos que “durante décadas no se desazolvaron”; se firmó un decreto presidencial para control de las presas; se introducirán servicios de drenaje, agua potable y vivienda, y se fortalecerán los Programas de Bienestar, informó el Presidente Andrés Manuel López Obrador el fin de semana en Villahermosa, acompañado del Gobernador de Tabasco Adán Augusto López Hernández, tras suspender su gira por Nayarit y Sinaloa para atender la emergencia en el estado.

“Vamos a resolver mediante un decreto presidencial el que se controlen las presas y las hidroeléctricas del río Grijalva para que no permanezcan llenas. Esto va a significar que se turbine constantemente para que no se acumule tanta agua”, aseguró López Obrador el sábado. Luego, agregó el domingo, es urgente que se draguen los ríos, “porque están azolvados y por eso se estanca mucho el agua. Estamos hablando de décadas sin desazolve de los ríos. Por eso hay tapones, y es una olla. No solo lo que llueve en La Sierra en Chiapas, sino lo que llueve en la planicie. No tiene posibilidad de salir el agua por el asolve. Tabasco es tierra y es agua”, dijo el Presidente oriundo de Macuspana.

Una señora baja del techo de una casa donde hay muebles resguardados de la inundación en Tabasco. Foto: Cuartoscuro.

El uso de lanchas de generalizó durante estos días de inundación en el sureste. Foto: Cuartoscuro.

Sin embargo, el investigador local José Manuel Arias expuso que el problema es más complejo y requiere también un plan de reforestación en las cuencas de Grijalva y Usumacinta.

“Estos puntos son importantes, pero no los únicos. Citó lo de desfogar las presas, pero no reconoce que no lo hace su director de la CFE. Lo del desazolve de ríos se ha manejado durante años que se debe hacer, porque se dice que las mejores tierras de Chiapas están en Tabasco. A causa de la deforestación, se erosiana la tierra, la arrastra el río a Tabasco y se asienta aquí junto con basura. A veces hasta árboles. En alguna época, el agua no corre con tanta facilidad por esa tierra chiapaneca que tenemos aquí en la parte baja”, dijo Arias. “Se nos olvida que estamos en la parte baja del estado donde más llueve, en el año con más lluvia, con unas presas que son manejadas de forma irregular ¡con la esperanza de que no pase nada! Es terrible”.

 Aunque ya no existe el Fondo Nacional de Desastres Nacionales (Fonden), “porque había mucha corrupción en su manejo, tenemos muchos recursos del presupuesto para apoyar”, agregó el Presidente.

En estos días, en vez de entregar despensas, la Secretaría de la Defensa (Sedena) y la Secretaría de Marina (Semar) pusieron cocinas para que no falte la comida a los damnificados. Por su parte, la Comisión Federal de Electricidad (CFE) envió más de 30 vehículos a la CFE Distribución Villahermosa. En coordinación con las autoridades de Protección Civil recorrió los albergues en los municipios de Nacajuca, Jalpa y Cunduacán; y coadyuvó en el rescate de personas y reparto de insumos de limpieza y víveres en Nacajuca, Población Guineo y Ranchería La Lima, estos últimos pertenecientes al municipio de Centro. Asimismo, restableció el suministro eléctrico a más de 117 mil usuarios en las áreas afectadas de Chiapas y Tabasco.