ADVERTENCIA: LAS IMÁGENES PUEDEN RESULTAR FUERTES PARA ALGUNAS PERSONAS.

Quise aprovechar mientras estaba en Mazatlán para ver de primera mano parte de lo que sucede en la industria pesquera. Foto: Katia Rodríguez

En el año 2016 tuve la oportunidad de viajar a varias ciudades del país para llevar a cabo actividades de divulgación en universidades y en distintos espacios. Una de las ciudades que visitamos fue Mazatlán. En este largo viaje, tenía como propósito secundario intentar fotografiar lo que sucede en las granjas de crianza y camiones que transportaban animales vivos que veíamos en carreteras, siempre y cuando no interfiriera con nuestro itinerario y planes laborales. Debido a que no vivo cerca de la costa, quise aprovechar mientras estaba en Mazatlán para ver de primera mano parte de lo que sucede en la industria pesquera, también era mi primera vez en Sinaloa. Locales nos refirieron a uno de los embarcaderos más populares, así que nos preparamos para visitarlo al siguiente día.

Al llegar al lugar, lo primero que notamos al abrir la puerta del coche, fue un olor desagradable y bastante penetrante, nunca había olido algo parecido, pero muy pronto encontré la fuente. Había muchos huacales desbordados con restos de los cuerpos de distintos peces, ni siquiera puedo dar un número estimado de peces ya que eran demasiados. Apenas dimos unos pasos y comenzamos a ver gatos corriendo tratando de alimentarse de lo que pudieran, incontables moscas, esqueletos, un montón de escamas, ratones y otros cuantos cuerpos de peces regados por el lugar que estaban repletos de larvas. Me impresionó mucho que todo esto estaba junto a los puestos donde se encontraban enterrados en el hielo y de cierta forma en “exhibición” los cuerpos ya sin vida de los peces destinados para consumo.

Foto: Katia Rodríguez

Foto: Katia Rodríguez

Seguimos caminando y llegamos a las lanchas, vimos que no solo habían atrapado peces, había cuerpos de otros animales, los que más abundaban eran las mantarrayas.

Foto: Katia Rodríguez

Muchos pescadores me ofrecían peces “frescos” (con vida), me acerqué a una de sus mesas y le pregunté si podía fotografiar lo que hacía y accedió. Vimos cómo cortaban en pedazos los cuerpos utilizando cuchillos muy afilados. Algo que me sorprendió fue ver la herramienta que utilizaban para quitarle las escamas a los peces, era un pedazo de madera lleno de clavos oxidados, muy parecido a un cepillo. No dejaba de pensar en el peligro que estas herramientas implican para los pescadores y en el dolor que esto causaría para los peces que aún seguían con vida, algunos ya estaban muertos.

Foto: Katia Rodríguez

Según datos recientes, la pesca en Mazatlán está viviendo una época difícil por falta de apoyos del gobierno, pesca ilegal y el precio del combustible, entre otros factores, se cree que está enfrentando la peor crisis de la historia.

Con este escrito no pretendo “satanizar” el trabajo de los pescadores, quiero informar a las personas sobre las peligrosas condiciones en las que ellos trabajan, los problemas sanitarios y la situación de los animales marinos explotados para consumo. ¿Sabías que la industria pesquera mata a más animales que cualquier otra industria que explota a los animales? Son tantos los peces asesinados que sus cuerpos son contados por toneladas, no por individuos. La pesca está deteriorando y contaminando los cuerpos de agua, las redes de pesca no son selectivas y muchas veces animales como delfines, tiburones, leones marinos y tortugas también mueren atrapados. El mejor momento para actuar es ahora, el tiempo se agota. Considera dejar a los peces fuera de tu alimentación.