Luego del denominado “juicio del siglo” en Estados Unidos, los socios y amigos que testificaron contra “El Chapo” Guzmán lo hicieron sabiendo que gozarían de una buena relación con los fiscales estadounidenses y que muy pronto tendrían beneficios. Testificaron conscientes de que eso los acercaría más a la libertad.

Por Miguel Ángel Vega

Sinaloa, 12 de febrero (Ríodoce).– Cuando los narcotraficantes Vicente Zambada Niebla, “El Vicentillo”, Jesús Reynaldo Zambada García, “El Rey”, y Dámaso López Núñez, “El Licenciado”, testificaron hace dos años contra Joaquín Guzmán Loera, todos se refirieron a él con respeto y hasta con cariño. Nunca por su nombre pila, siempre se referían como “mi compa Chapo“, “compadre” y “amigo”.

Para ese momento todos ellos estaban conscientes que cada uno de sus testimonios enterraría aún más al capo sinaloense que, de antemano, ya estaba perdido. A dos años del llamado “juicio del siglo”, los casos judiciales de todos esos capos se encuentran sellados, algunos están arraigados en prisiones especiales para testigos protegidos, o confinados en casas monitoreadas por agentes del US Marshals, incluso en espera de una libertad que ya ocurrió o está por ocurrir.

Estos son los casos de los narcotraficantes que entre noviembre de 2018 y principios de febrero de 2019 testificaron contra Joaquín Guzmán, considerado el capo más poderoso y peligroso del Cártel de Sinaloa, y por quien el Gobierno estadounidense ofrecía una recompensa de 5 millones de dólares, pues su captura sugería el principio del fin del tráfico de drogas.

“EL VICENTILLO”: LIBERTAD AVANZADA

El 23 de julio de 2020, luego de una relación de intercambio de información de más de 10 años, y tras asegurar que antes de su aprehensión colaboraba con la DEA, Vicente Zambada Niebla solicitó a Sharon Johnson Coleman, Magistrado federal del Distrito Este de Illinois, que le otorgaran la libertad “por compasión”.

El documento, aunque carece de firma o de sellos de recibido, forma parte de una liga de más de 500 archivos que conforman el expediente, y sólo precisa que la petición obedece a un acto de “compasión”, dada la pronta expansión del virus dentro del sistema de prisiones federales en Estados Unidos.

“El Chapo” fue encontrado culpable de todos los cargos y sentenciado a cadena perpetua, más 30 años. Foto: EFE

Esa habría sido el último movimiento del caso, y desde entonces el expediente de Zambada Niebla se mantiene inhabilitado, sin que el Departamento de Justicia de Estados Unidos (USDOJ), o el Sistema de Prisiones (USBOP), o los US Marshals, puedan precisar si “El Vicentillo” fue puesto en libertad y bajo qué condiciones ocurrió esta.

El código penal estadounidense precisa que, al no ser ciudadano estadounidense, Zambada Niebla debería ser repatriado a su país, en este caso México, pero al tratarse de un testigo protegido es posible que se le otorgue una nueva identidad y nunca más vuelva a pisar Sinaloa.

“EL REY” ZAMBADA: OJO DE HORMIGA

A diferencia de su sobrino, Jesús Reynaldo Zambada García, “El Rey”, desapareció apenas testificó contra “El Chapo”. Sigue en prisión, confirman fuentes oficiales del USDOJ, pero nadie puede o quiere precisar dónde exactamente está.

En su declaración ante los 12 miembros del jurado, Zambada García se dirigió con respeto a Guzmán Loera, y arrinconado como estaba no tuvo de otra que narrar cómo su hermano, Ismael “El Mayo” Zambada, abandonó el Cártel de Tijuana y terminó asociado con “El Chapo” y Juan José Esparragoza, “El Azul”, convirtiéndose en la cúpula del Cártel de Sinaloa, y quienes movían grandes cantidades de droga de México y Sudamérica hacia Estados Unidos.

“El Rey” no sólo detalló cómo “El Chapo “movía grandes cantidades de todo tipo de drogas, además de corromper a altos funcionarios del Gobierno federal, sino cómo Guzmán Loera llegó a orquestar ataques que dejaron una ola de muerte, incluyendo la de 1992 en la discoteca Christine de Puerto Vallarta, Jalisco, pues entonces estaba obsesionado en matar a Ramón Arellano Félix, del Cártel de Tijuana.

Las acusaciones de Zambada García involucraron también a Genaro García Luna, Secretario de Seguridad Pública durante el Gobierno de Felipe Calderón, esperando juicio en Nueva York. Según “El Rey”, tanto “El Chapo” como su hermano, “El Mayo”, pagaron sobornos a un exfuncionario de la Secretaría de Seguridad Pública de la Ciudad de México.

Gracias a ese testimonio, “El Rey” Zambada está próximo a la libertad, o bien ya la logró porque el buró de prisiones no informa su paradero y se mantiene en el anonimato gracias a los acuerdos con la Fiscalía estadounidense.

LA “CHAPODIPUTADA”: EL LLANTO POR LA LIBERTAD

Lucero Guadalupe Sánchez López fue arrestada en junio de 2017 cuando intentaba cruzar a San Ysidro para ir de compras a Estados Unidos.

Su testimonio contra Guzmán Loera, interrumpido en al menos tres ocasiones porque no lograba contener el llanto, fue un caso de “telenovela” en opinión de los periodistas que cubrieron el juicio. Narró que “El Chapo” la obligó a tener una relación con él, y que la utilizaba como “coordinadora para la compra de mariguana y después su eventual trasiego a Estados Unidos”.

Los miembros del jurado, incluso algunos periodistas, se compadecieron de ella, y por varios días su declaración influyó para que odiaran al “Chapo” por “aprovecharse ella”.

Como ocurriera con los Zambada, Sánchez López desapareció del sistema penal estadounidense, y actualmente se cree que permanece en prisión domiciliaria, en espera de un nuevo llamado para identificar y testificar contra otros narcotraficantes del Cártel de Sinaloa.

El último movimiento registrado en su expediente data del 30 de agosto de 2019, cuando la corte federal agendó una orden de acta en lugar de una audiencia de estado programada para el 4 de septiembre de 2019.

A partir de ese momento Sánchez López desapareció del sistema.

Lucero Guadalupe Sánchez López. Foto: Cuartoscuro.

DÁMASO LÓPEZ NÚÑEZ: EL NEGOCIADOR

Luego de ser arrestado, en mayo de 2017, Dámaso López Núñez se supo perdido y desde la prisión empezó a escuchar que “los Chapitos” estaban por cazar a su hijo “El Minilic”, que por entonces andaba a salto de mata.

Atado de manos como se encontraba, logró comunicarse con él para decirle que se entregara a la DEA, pues sólo así salvaría la vida mientras él negociaría su extradición a Estados Unidos, y que estaría dispuesto a carearse con “El Chapo” y revelar todos sus secretos si el gobierno estadounidense protegía a su hijo.

Una vez en poder del Gobierno de Estados Unidos, López Núñez se declaró culpable, y pocas semanas después fue llevado frente al capo badiraguatense para terminar de tejer la gran telaraña que eventualmente terminaría por dejar a Guzmán Loera de por vida en una prisión de máxima seguridad.

Refiriéndose a él como “mi compadre Chapo”, “El Licenciado” explicó que Emma Coronel, esposa de Guzmán Loera, hacía las veces de mensajera del “Chapo”. Incluso, habría ayudado a coordinar el operativo que permitió ejecutar la evasión el 11 de julio de 2015.

Dámaso López. Foto: Cuartoscuro.

Como buen negociador, López Núñez aprovechó el foro para decir que su hijo no fue quien mandó matar al periodista Javier Valdés Cárdenas, y acusó a “los Chapitos” como los verdaderos responsables del crimen.

Actualmente, “El Licenciado” continúa colaborando con la justicia en Estados Unidos, y según fuentes extraoficiales, podría declarar contra García Luna en el juicio que éste libra en el Distrito Este de Nueva York, en Brooklyn.

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