“El Presidente Andrés Manuel, ha dicho que el Tren Maya traerá turismo, lo cual se traduce en derrama económica y por tanto en desarrollo pero nos preguntamos ¿Qué trabajo? ¿Desarrollo? ¿Para quién? ¿Queremos este desarrollo para que al final no tengamos acceso?, ¿Derrama económica para quién?”, cuestionaron mujeres indígenas y académicas de Tabasco, Quintana Roo, Campeche, Yucatán y distintos municipios del estado de Chiapas por donde pasará el Tren Maya.

Ciudad de México, 12 de marzo (SinEmbargo).– Mujeres indígenas y académicas procedentes de Tabasco, Quintana Roo, Campeche, Yucatán y distintos municipios del estado de Chiapas alertaron sobre los peligros de la construcción del Tren Maya y cuestionaron al Presidente sobre quiénes serán los verdaderos beneficiados de la derrama económica que dejará esta obra.

Reunidas en la ciudad de San Cristóbal de las Casas (Chiapas) durante el foro regional “Voces de Mujeres en torno al Tren Maya”, las mujeres también advirtieron sobre el riesgo de construir las rutas del Tren Maya en zonas como Tulum a Bacalar, de Bacalar a Calakmul y de Calakmul a Escárcega.

“El Presidente Andrés Manuel ha dicho que el Tren Maya traerá turismo, lo cual se traduce en derrama económica y por tanto en desarrollo pero nos preguntamos: ¿Qué trabajo? ¿Desarrollo? ¿Para quién? ¿Queremos este desarrollo para que al final no tengamos acceso?, ¿Derrama económica para quién? Tendremos menos acceso porque todo se encarece y nosotros nos vamos cada vez más a las periferias, nos está costando comprender lo que es el modelo económico, queremos que sea una estructura justa, equitativa, ¿por qué no podemos ser socios?, ¿por qué no podemos ser inversionistas en términos de horizontalidad?”, cuestionó Fátima Gamboa de la Red Nacional de Abogadas Indígenas.

Las mujeres advirtieron del peligro de construir rutas de Tulum a Bacalar de Bacalar a Calakmul y de Calakmul a Escárcega. Foto: glifoscomunicaciones.org

Acerca de las consultas ciudadanas que realizó el Gobierno federal en noviembre pasado, el grupo de mujeres calificó la votación como “una franca violación a los convenios internacionales, en particular el 169 que establece la consulta previa a los pueblos originarios sobre los proyectos que les afecten directamente”.

“La consulta realizada en noviembre fue ciudadana y no aterriza a lo establecido con el Convenio 169 de la OIT y el artículo 2 de la Constitución. Si no se llega hacer en esos términos, se demostrará que no vivimos una democracia. El derecho a la consulta debe ser un requisito que se debe garantizar”, expuso la abogada comunitaria Yaneth del Rosario Cruz Gómez y agregó que “no se ha reconocido a los pueblos originarios como sujetos de derecho, los ven como objetos de interés público”.

En el foro convocado por la Asociación Civil Glifos Comunicaciones, el Colegio de Mujeres Profesionales de la Industria de la Construcción (CMPIC) y el Centro de Estudios para la Construcción de Ciudadanía y la Seguridad de la Universidad Autónoma de Chiapas (UNACH), las mujeres indígenas se pronunciaron en contra de un modelo impuesto de desarrollo. Dijeron que las pueblos originarios deben decidir qué tipo de desarrollo quieren y ello debe hacerse en asambleas comunitarias, respetando la cosmovisión de los pueblos originarios y construir propuestas de manera colectiva.

“La consulta debe realizarse con la participación de todas las comunidades involucradas, y se debe incluir a las mujeres” dijo Maritza Yeh Chan, Coordinadora Nacional de Mujeres Indígenas para la región peninsular.

La abogada Fátima Gamboa exigió “que sea la asamblea comunitaria quien lleve la voz, no falsas autoridades que están afectando a los pueblos indígenas. Esta consulta debe hacerse con autoridades legitimadas”.

LOS IMPACTOS AMBIENTALES

Fátima Gamboa, consideró que es difícil predecir el impacto del Tren Maya si no se da la información suficiente y si no hay una interlocución. “No nos oponemos al proyecto, pero sí queremos información”.

Las mujeres reunidas en el foro pidieron a las autoridades que se respete la selva y advirtieron del peligro de construir las rutas de Tulum a Bacalar de Bacalar a Calakmul y de Calakmul a Escárcega.

“Sabemos que la reserva de la biósfera de Calakmul, una de las paradas del Tren Maya, constituye la segunda reserva más importante de América después de la Amazonia, esto hace que la zona no sólo sea de vital importancia para conservar la productividad de milpas, apiarios y la disponibilidad de agua para los habitantes de la Península, también hace que sea uno de los principales pulmones que quedan en el planeta” advirtió la doctora Casandra Reyes García, Investigadora de la línea de cambio global en ecosistemas neotropicales del Centro de Investigación Científica de Yucatán.

Se dijo que el Tren Maya puede ser beneficioso para tramos con flujo vehicular alto como Campeche-Mérida, Mérida-Cancún, Cancún-Tulum, pero que es “muy malo para la ecología” que transite por áreas que tienen cobertura de la selva y que comprende tanto áreas naturales protegidas como reservas de la biosfera como Calakmul y  Sian Ka’an, así como por zonas rurales donde la gente practica la milpa y la apicultura, expresó la académica.

LAS TIERRAS

El incremento de  los precios de la tierra por las zonas por donde pasará el Tren Maya fue también un tema de preocupación para las mujeres reunidas en el foro, particularmente la especulación, el desalojo de las personas que habitan las zonas por donde va a pasar el ferrocarril.

Se puso como ejemplo la Riviera Maya, en donde las tierras le fueron compradas a los ejidatarios por precios injustamente bajos y después fueron excluidos de las ganancias subsecuentes, quedándose como trabajadores en los hoteles, con bajos salarios, sin prestaciones o prestaciones de mala calidad.

Dora Elia Ramos Muñoz, del Grupo procesos culturales y construcción social de alternativas del Colegio de la Frontera Sur (ECOSUR) Villahermosa, explicó que las mujeres no son propietarias de la tierra y que los hombres “las venden o las juegan”, por ello consideró necesario crear cinturones institucionalizados más allá del registro público de la propiedad.

“Si ahí se logra escuchar a mujeres, hombres, asambleas, familias, es posible institucionalizar un cinturón de protección que regule el intercambio en la propiedad. En México hay evidencias que el cinturón de protección puede permitir la captura de los recursos por ciertos grupos, la desviación de los objetivos de los programas y la corrupción”, precisó.

En el foro se plantearon otras propuestas y medidas de mitigación. Se planteó la creación de un Observatorio para asegurar la participación de las mujeres en el proyecto Tren Maya, pues “el sector de la construcción es eminentemente masculino”, otro Observatorio para el impacto del turismo en las comunidades y pueblos originarios y también un Observatorio ciudadano para dar seguimiento a la implementación de este megaproyecto.

Se planteó como urgente monitorear a los cuerpos colegiados, a aquellas personas que van hacerse cargo de los recorridos de impacto ambiental, se dijo necesario que haya cuerpos colegiados externos para supervisar el trabajo de la institución que va a llevar a cabo el estudio de impacto arqueológico, porque en este tipo de evaluaciones “hay colusiones, hay facilitadores para una u otra obra a nivel nacional”.

“Vamos a tener que cuidar los fondos de financiamiento para evitar prácticas de corrupción”, comentó la arqueóloga Keiko Teranishi,  tras admitir que se carece de la síntesis catastral de vestigios arqueológicos de la zona para poder evaluar el impacto real que tendrá esta obra. “No existe un Atlas arqueológico en una sola base de datos y para hablar de un impacto es necesario conocer el universo total”.

Las especialistas hablaron también de su preocupación por el alto flujo de turistas que podría atraer el Tren Maya hacia la región, el posible crecimiento de la mancha urbana que a la larga podría invadir selvas y sitios arqueológicos.

“Los estudios ambientales nos dicen que los trenes impactan la vida silvestre de manera inmediata, pero impacta mucho más el crecimiento posterior de las ciudades, entonces hay que asegurar que no crezcan las ciudades”, indicó la académica.