Alemania ha anunciado que pondrá en marcha otros 14 trenes de este tipo en 2022 e Italia ha firmado un contrato con el fabricante para comenzar a reemplazar a las locomotoras diésel. Otros países como Francia, Reino Unido y los Países Bajos también han mostrado su interés.

Por Laura Rodíguez

Baja Sajonia, Alemania, 12 de junio (SinEmbargo).- Tras un año y medio transportando pasajeros entre pequeñas ciudades en la región de Baja Sajonia (Alemania), los dos primeros trenes de hidrógeno en el mundo han pasado con éxito su periodo de prueba.

Estas máquinas azules, que en vez de humo emiten vapor y agua, han despertado la curiosidad de los viajeros igual que la de los expertos, que observan los avances del hidrógeno como una de las tecnologías con más ventajas para reducir las emisiones de este transporte.

Alemania ha anunciado que pondrá en marcha otros 14 trenes de este tipo en 2022 e Italia ha firmado un contrato con el fabricante para comenzar a reemplazar a las locomotoras diésel. Otros países como Francia, Reino Unido y los Países Bajos también han mostrado su interés.

Los trenes Coradia iLint, construidos por la compañía francesa TGV Alstom, pueden recorrer sin repostar unos mil kilómetros, más o menos como un modelo diésel, y sus pilas se recargan en unos 15 minutos, no mucho más que una locomotora convencional. Sin embargo, no contaminan ni producen ruido como los que usan combustibles fósiles.

Además, los trenes de hidrógeno ofrecen una solución para reemplazar los modelos de diésel sin necesidad de realizar ningún cableado eléctrico, una operación muy costosa que requiere un mantenimiento poco rentable en lugares con escasa población. En el caso de España, esto resulta de gran interés, pues hasta un 35 por ciento de la red de ferrocarriles no está electrificada.

“La principal ventaja del tren de hidrógeno frente a los trenes de combustibles fósiles es la nula emisión de gases de efecto invernadero a la atmósfera. Y su gran ventaja frente al eléctrico es que la inversión en infraestructura es mucho menor, ya que solo es necesario cambiar la locomotora”, explica Eva María Fernández Sánchez, profesora del Departamento de Física Fundamental de la UNED. “Ahora bien, si el hidrógeno se produce a través de combustibles fósiles entonces sí que se emite CO2”.

El hidrógeno no es una fuente de energía en sí misma sino una forma de almacenar y producir calor, así que resulta más o menos limpio según cómo se elabore, dependiendo de si es mediante combustibles fósiles o energías como la eólica.

“A pesar de que el hidrógeno es un elemento muy abundante en la naturaleza, este no se encuentra en estado puro, sino que forma parte de otros compuestos y es necesario generarlo”, dice María Victoria Martínez Huerta, científica del Instituto de Catálisis y Petroleoquímica del CSIC. “La huella de carbono dependerá de cómo se obtenga. De momento, la vía industrial más utilizada es a partir del reformado de gas natural, que conlleva la emisión de CO2 en el proceso. Sin embargo, cuando el hidrógeno se produce a partir de la electrolisis del agua utilizando fuentes de energías renovables, cerramos el ciclo del hidrógeno y obtenemos energía de manera limpia y cero emisiones”.

Los trenes Coradia iLint en Alemania, que utilizan energías renovables para la producción del hidrógeno de sus pilas, tienen incorporadas también baterías de iones de litio que almacenan el exceso de energía, así como la potencia liberada durante el proceso de frenado, lo que aumenta su eficiencia.

Estas investigadores, sin embargo, adviertende que la tarea no es fácil. “El uso de hidrógeno como fuente de energía es uno de los principales retos que tiene la comunidad científica en nuestros días”, explica Fernández Sánchez. “A día de hoy sigue siendo complicado almacenar hidrógeno de forma compacta y segura para algunas aplicaciones”.

En España, destacan ambas, nos enfrentamos además a una falta de infraestructura para la producción, el transporte y la distribución que necesitaría una gran inversión inicial. “Hay que abordar el coste que supone avanzar hacia este modelo, estudiar el mercado en profundidad y aumentar el hidrógeno limpio para que sea ambientalmente rentable”, concluye Martínez Huerta, “y para aumentar la eficiencia y el funcionamiento de toda la cadena serán necesarias la investigación y la innovación”.

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