Río de Janeiro, 12 jul (EFE).- Con velas negras en sus barcos, decenas de regatistas salieron hoy a las aguas de la Bahía de Guanabara, en Río de Janeiro, para protestar contra las obras que se realizan en la Marina de Gloria, una de las instalaciones que serán usadas en los Juegos Olímpicos que esta ciudad organizará en 2016.

Durante un par de horas los barcos con sus banderas negras ocuparon uno de los principales paisajes de Ciudad Maravillosa, precisamente en la bahía en que se disputarán las competiciones de vela de los Olímpicos, para crear entre el Pao de Açucar y la playa de Flamengo un “Horizonte Negro”, como fue bautizada la manifestación ideada por la artista plástica Martha Niklaus.

El objetivo de la inusitada protesta fue crear “una masa oscura, negra” para representar lo que “está pasando en Río y en todo país”, explicó a Efe la artista plástica al referirse a lo que definió como forma ilegal de ocupar los espacios públicos, “sin pensar en el desarrollo social, tan solo en la exploración comercial”.

El regatista y analista de sistemas Luiz Goldfeld, uno de los miembros de la Asociación de los Usuarios de la Marina de Gloria, afirmó que la forma como se concedieron los derechos de explotación de esta instalación a la empresa que realiza las obras para los Juegos Olímpicos “desvirtúa” el uso de un espacio público.

Ello debido a que, explicó Goldfeld, la empresa que realiza las obras para los Olímpicos se adjudicó también el derecho a construir un centro comercial y a explotar un estacionamiento privado en un espacio público y que forma parte del Parque de Flamengo.

“Están usando esa área para construir dos locales de eventos, un centro comercial, un polo gastronómico… lo que desvirtúa totalmente la función de una Marina que tendría que ser un área de náutica y para la popularización de este deporte”, alegó Goldfeld.

Los miembros de la Asociación presentaron este mes una demanda pública contra el Instituto del Patrimonio Histórico y Artístico Nacional (IPHAN), que concedió las licencias para el proyecto, para intentar revertir el proceso.

El abogado de la causa, Nelson Nirenberg, explicó que el parque y todas las infraestructuras incluidas en su área son protegidos por ley y no pueden sufrir cualquier tipo de cambio.

“Conseguimos que la justicia reconociera las ilegalidades practicadas por el IPHAN y paralizara las obras”, dijo Nirenberg.

Según el abogado, una de las irregularidades es el bloqueo de parte del paisaje. “Aquí, donde estamos, no será más posible ver el Pao de Açucar. Es un absurdo”, protestó Nirenberg, para quien la construcción amenaza impedir la visión del famoso cerro.

Sin embargo, el juez que había determinado la suspensión del proyecto y, consecuentemente, la paralización de las obras, reconsideró su decisión el viernes en favor del IPHAN y permitió la reanudación de los trabajos de construcción en la Marina.