Los mexicanos gastan alrededor de 45 mil millones de pesos al año en la compra de este líquido, lo que representa el doble del presupuesto de la Conagua en 2019, informó Daniel Rocha Guzmán, académico de la UNAM, quien destacó que el excesivo gasto se debe a la baja confianza que tiene la población de la calidad del agua que recibe en sus casas.

Ciudad de México, 12 de julio (SinEmbargo).– La venta de agua embotellada en México es un negocio de lo más redituable: los mexicanos gastan alrededor de 45 mil millones de pesos al año en la compra de este líquido, lo que representa el doble del presupuesto de la Conagua en 2019.

Así lo informó Daniel Rocha Guzmán, coordinador ejecutivo del Programa de Manejo, Uso y Reúso del Agua (PUMAGUA) de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM), quien destacó que el excesivo gasto de los mexicanos en agua embotellada tiene que ver con la baja confianza que la población tiene en la calidad del agua que recibe en sus casas.

Tan solo en la Ciudad de México la compra de agua embotellada representa un desembolso de cuatro mil millones de pesos al año.

“El agua de la Ciudad de México es confiable en sí, hasta la toma, pero hay condiciones que la hacen poco apta para consumo humano, como su almacenamiento en cisternas o tinacos; ahí pierde su calidad, y más cuando permanece estancada tiempo prolongado y no se da mantenimiento y limpieza a estos contenedores”, dijo el académico en un boletín difundido por la UNAM.

Daniel Rocha Guzmán, coordinador ejecutivo del PUMAGUA de la UNAM. Foto: UNAM.

Estos factores hicieron que el agua embotellada se popularizara y se cambiaran los hábitos de consumo; además, han surgido campañas que la asocian con la salud.

El gusto por el agua embotellada es relativamente nuevo en México, según datos del académico de la UNAM: hacia 1980 era artículo para las élites económicas, y con los sismos de 1985 su consumo se extendió debido a la ruptura de tubos de abastecimiento.

A partir de ahí se generaron políticas públicas de salud que recomendaban hervir el agua antes de consumirla, y en 1991, debido a una epidemia de cólera, además de hervirla se pedía clorarla; esto derivó en la aparición de marcas comerciales que ofrecían un producto seguro.

 EL COSTO DEL AGUA

De acuerdo con Rocha Guzmán, a nivel nacional los mexicanos gastan aproximadamente 45 mil millones de pesos, “casi el doble del presupuesto de la Comisión Nacional del Agua (Conagua) para 2019”.

En la Ciudad de México se requieren aproximadamente 90 mil millones de pesos para rehabilitar los 12 mil kilómetros de tubería que compone la red de servicio, pero para llevar a cabo esa obra se necesitaría el presupuesto de 17 años y medio del Sistema de Aguas de la Ciudad de México (SACMEX), o el equivalente a las ventas a nivel nacional de agua embotellada de dos años.

Este año el Sistema de Aguas de la Ciudad de México recibió un presupuesto de cinco mil 200 millones de pesos, y requiere por año una inversión de entre siete y ocho mil millones para reparación de fugas y sustitución de infraestructura.

Tan solo en la Ciudad de México la compra de agua embotellada representa un desembolso de cuatro mil millones de pesos al año. Foto: UNAM.

Esta inversión es necesaria, pero también es indispensable que la población dé mantenimiento a cisternas y tinacos para que la calidad del recurso no disminuya y se comience a recuperar la confianza, señaló el académico de la UNAM.

Datos del Módulo de Hogares y Medio Ambiente (MOHOMA), proyecto dirigido a generar información estadística sobre la relación que se establece entre la población y el medio ambiente del Instituto Nacional de Estadística y Geografía (Inegi), revelan que el consumo de agua embotellada ha ido en aumento en los últimos años: en 2015, en el 70.8 por ciento de los hogares de zonas urbanas se consumía y ya para 2017 la cifra llegó a 76.3 por ciento.

El gasto que destinan a la compra de agua embotellada y de garrafón las familias que habitan en zonas rurales y urbanas no es tan dispar: 52.6 y 46.4 pesos semanales, respectivamente. Mientras tanto, el gasto por el líquido proveniente de la red pública alcanzó 41 pesos en promedio semanal.

La empresas como Coca Cola, Pepsico, Danone, Nestlé y Pascual, entre otras, son las principales beneficiadas ante la desconfianza del agua que brota del grifo.