Por Oliver Carril

Ciudad de México, 12 de agosto (SinEmbargo/Breitbart).– En los Países Bajos el número de parejas reproductoras de gansos se ha incrementado en más del 2 mil por ciento en 15 años, lo que está causando un enorme daño a la agricultura holandesa dado que los pájaros atacan a cultivos destinados al consumo humano y a la agricultura.

Partidos de izquierda en los Países Bajos lograron prohibir la caza deportiva de gansos en 1999, y hoy los partidos Verde y Laborista siguen haciendo campaña para prohibir la caza de cualquier tipo de animal. La ley fue votada a través de la fuerza de los derechos de los animales y la propaganda militante del bienestar, sin embargo, pese a la evidencia de que la prohibición ha aumentado el sufrimiento de los animales, las partes siguen presionando para que avance.

La explosión en el número de gansos ha desmentido las afirmaciones de los grupos de izquierda en el momento de la prohibición de que sin la intervención humana, la naturaleza sería “regular” en sí mismo y no habría ningún daño a la agricultura.

El argumento de los partidos que impulsaron la prohibición de la caza deportiva fue que la población de la especie se regularía sola, pero no fue así. Foto: Shutterstock

El argumento de los partidos que impulsaron la prohibición de la caza deportiva fue que la población de la especie se regularía sola, pero no fue así. Foto: Shutterstock

El problema se ha vuelto tan malo que el gobierno holandés se ha visto obligado a establecer un fondo de compensación permanente por el que ahora paga más de 11 millones de euros al año a los agricultores que sufren los “horrendos” daños a sus cultivos a causa de los gansos. Esta cifra ha aumentado en 300 por ciento en los últimos cinco años.

La revista Watson informa que los agricultores están furiosos con las aves porque se comen los cultivos para consumo humano y praderas destinadas a alimentar al ganado y porque la compensación que les paga el gobierno cubre menos de la mitad de sus pérdidas, que se estiman en 25 millones de euros al año. El problema también se extiende en los países vecinos, con rebaños holandeses que causan problemas en Essen, Alemania, donde las aves y sus excrementos están contaminando un lago.

Después de haber legislado para prohibir y penalizar la caza deportiva de aves, el gobierno holandés no tuvo más remedio que empezar el sacrificio de gansos para aliviar la presión sobre la agricultura. El gobierno ahora costea el asesinato anual de 250 mil aves.

Un cazador con licencia del estado para realizar sacrificios por su parte trabaja cerca del aeropuerto de Schipol, donde las grandes bandadas de gansos chocan con regularidad con los aviones y pueden representar una amenaza significativa para la vida humana. Se acorrala y gasea a las aves más jóvenes, matando a decenas de miles al año.

Aunque este sacrificio satisface la letra de la ley, no es de ninguna manera la mejora del bienestar animal prometido por los ecologistas y los izquierdistas cuando se introdujo la prohibición. En efecto, a diferencia de la muerte instantánea por escopeta, los pájaros gaseados pueden tardar hasta un minuto y medio en morir, tiempo durante el cual las aves en pánico y empiezan a atacarse unos a otros por el temor.

Las imágenes de miles de gansos hacinados en furgonetas para ser gaseados ha desencadenado un debate sobre el tema en la vecina Alemania, donde las asociaciones con el Holocausto son claras. Incluso grupos de caza alemanes condenan la práctica y defienden la caza como más humana y más barata.

Debido a la prohibición, la caza deportiva ya no es una opción para controlar la población y conservación de gansos en Holanda. Foto: Shutterstock

Debido a la prohibición, la caza deportiva ya no es una opción para controlar la población y conservación de gansos en Holanda. Foto: Shutterstock

A pesar de la protección clara de los animales y beneficios agrícolas de la caza para la conservación, el cabildo de derechos de los animales ha mantenido un llamativo silencio sobre el tema, incluso pidiendo gasificación para reemplazar tiroteo en otros países.

El director del  Natural Hunting Foundation, Henrich Marc, comenta: “la duplicidad plantea la cuestión de si esto realmente se reduce a la protección de los animales y la conservación natural de gansos, o si el objetivo es en realidad para llegar a los cazadores y lanzar una afrenta por razones ideológicas “.

Y continuó: “Nosotros, los cazadores debemos vigilar estrechamente estas tendencias. Una caza ordinaria regulada es la mejor manera de proteger el bienestar animal. Para ello, debemos asegurarnos de que las aves no se tiran de los nidos, que los nidos no se destruyan, y que los gansos voladores no son conducidos por gaseamiento. Con una campaña de destrucción tal, no tenemos nada que ver”.

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