El proyecto de Teilú tiene como fundamento el derecho de acceso a la cultura, la información y al entretenimiento de las personas con discapacidad, y en ese sentido “qué rol cumple el Estado es importante”.

Por Julieta Barrera

Buenos Aires, 12 ago (EFE).- Un grupo de jóvenes emprendedores y una gran comunidad de personas ciegas y sordas, ávidas de contenidos audiovisuales actuales, fueron los ejes impulsores de Teilú, la primera plataforma web de cine adaptado, que hoy congrega en Argentina a más de 7 mil 500 suscriptores.

Teilú, que significa “comunidad” en lengua céltica, pretende dar respuesta a un universo de más de tres millones de personas ciegas o con disminución visual y cerca de setecientas mil personas sordas que viven en el país austral, y que ahora a través de las adaptaciones con audiodescripción, lenguaje de señas y subtitulados, pueden acceder a contenidos audiovisuales actuales bajo demanda y compartirlos con otros.

Más aún en un momento en que este tipo de contenidos resulta un buen compañero de viaje para quienes deben seguir cumpliendo con el aislamiento social por el coronavirus.

“Había una necesidad, había personas buscando estos espacios porque estamos hoy casi tocando los 8 mil suscriptores”, comenta a Efe Maximiliano Pinela, fundador y actual director de Teilú, quien asegura que el acelerado éxito de la plataforma, que se puso en marcha en noviembre de 2019, superó las expectativas.

“Lo que ha generado mucho impacto de nuestro proyecto tiene que ver con haberlo trasladado a internet y a las plataformas digitales. En ese espacio es una idea sumamente original”, señala.

LA IDEA Y SU CONCRECIÓN

La iniciativa surgió en 2011, cuando gran parte del grupo multidisciplinario que hoy conforma Teilú estudiaba cine en la Universidad Nacional de Córdoba (centro). En ese momento, un proyecto de investigación académico sobre el vínculo de las personas ciegas y sordas con el mundo del cine y del entretenimiento, generó un primer acercamiento y una relación de amistad con la comunidad.

“Cuando charlamos con ellos inmediatamente nos dimos cuenta cuál era la necesidad, cómo era su vínculo real con el fenómeno audiovisual, con este fenómeno inmenso de las redes, del cine, de las plataformas digitales (…) quedamos muy sensibilizados con el tema”, comenta.

Fue a partir de ese encuentro que un tiempo después, este grupo de emprendedores comenzó a adaptar y a distribuir películas y series en centros culturales y cineclubes de Córdoba. Para entonces ya integraban el proyecto los “correctores”: personas ciegas y sordas, que entusiasmadas con la iniciativa, participan de las adaptaciones, analizan el material y le dan “el visto bueno” definitivo.

Esta experiencia que se circunscribía entonces a un reducido círculo local, rápidamente se “viralizó” y generó interesados en todo el país: “Sucedió que por redes sociales nos escribían de otras provincias pidiéndonos los contenidos accesibles”, recuerda el director de Teilú.

“Ahí comenzamos a pensar cómo podíamos hacer para que ese material con valor agregado llegara a la inmensa cantidad de personas ciegas, con disminución visual y sordas, y pensamos en esta herramienta digital tecnológica para distribuir y exhibir estos contenidos accesibles”, agrega.

Pero tal empresa requería de una fuerte financiación, por lo que desde 2016 el grupo se presentó a numerosos concursos ganando varios, entre ellos el premio “Comprometidos”, entregado por la Unesco al mejor emprendimiento de innovación social.

SUSTENTABILIDAD PARA EL CRECIMIENTO

Gracias a esos fondos obtenidos y a los derechos cedidos sin costo por productores audiovisuales, es que Teilú ofrece hoy un servicio gratuito de acceso a series y películas adaptadas como Relatos salvajes, Metegol y La mirada invisible. No obstante, sin otra financiación que la de los concursos, su mantenimiento es difícil de afrontar.

A esta situación se suman los inconvenientes para acceder a los “grandes títulos”: “En la industria audiovisual los productores están cediendo todos los derechos a las grandes plataformas, sin observar que también existen otras, con públicos específicos a los que les podrían ceder los derechos para su versión accesible”.

Por ello, una de las ideas de Teilú a futuro, es convertir la plataforma en una nueva ventana de exhibición con estrenos en simultáneo, a los que se podría acceder a través de la compra de un ticket digital. Algo que no solo beneficiaria a sus suscriptores, sino también a las productoras, que encontrarían nuevos consumidores, ávidos de contenidos actuales.

Esta posibilidad permitiría, asimismo, ofrecer una salida laboral a los correctores y cumplir con el sueño de expandir los servicios de Teilú a otros países.

“Estamos en un punto de inflexión con la financiación, con disputar espacios para la financiación (…) siempre poniendo en el centro la misión que cumple Teilú, más allá de que se pueda ir de la mano del Estado o de un privado”, explica Pinela.

EL DERECHO DE ACCESO A LA CULTURA Y EL ENTRETENIMIENTO

El proyecto de Teilú tiene como fundamento el derecho de acceso a la cultura, la información y al entretenimiento de las personas con discapacidad, y en ese sentido “qué rol cumple el Estado es importante”, afirma Pinela.

“Por el momento no hemos tenido mucha respuesta (del Estado), yo creo que sí hay intención por lo menos de esta gestión. A la gestión anterior le hemos llevado la propuesta para impulsarla y no se logró”, comenta.

Sobre el tema de la accesibilidad, Pinela cree que el país y la región se deben a un debate que debería incluir también las funciones de cine.

“Nos debemos como región y como Latinoamérica debatir estos temas y muchos otros sobre la discapacidad. Yo creo que proyectos como el nuestro pueden ser excusas también para impulsar debates dentro del ámbito estatal o privado incluso”, asevera.

“Teilú tiene en su naturaleza cubrir una necesidad y volver este proyecto sustentable a largo plazo, pero definitivamente también tomaremos iniciativa sociales que permitan poner esto en agenda y discutir, aprovechando que tenemos a tanta gente concentrada en este tipo de proyectos”, concluye.