Una boda reunirá a cinco amigos, pero los secretos y las viejas rivalidades los pondrán a prueba. Cada personaje visitará sus recuerdos y se preguntarán si están satisfechos con la vida o les gustaría retroceder. Nickolas Butler destaca el sentido de pertenencia y lo entrañable de los lazos que, a pesar del tiempo, son fuertes e irremplazables.

Por Sara Aranda Martínez

Ciudad de México, 12 de septiembre (Culturamas).- Nickolas Butler nació en Allentown, Pensilvania, y se crió en Eau Claire, Wisconsin. Es licenciado por la Universidad de Wisconsin y por el taller de escritores de la Universidad de Iowa. Canciones de amor a quemarropa (2014) es su primera novela. También es autor del libro de cuentos Beneath the Bonfire (2015) y de las novelas El corazón de los hombres (2017) y Algo en lo que creer (2019).

Henry, Lee, Ronny, Kip y Beth crecieron juntos en Little Wing. Una amistad que se fue haciendo fuerte con el paso de los años y a pesar del rumbo dispar que tomó la vida de cada uno.

Lee se hizo famoso por sus canciones, unas canciones que nacieron en invierno y al refugio de un granero. Kip se convirtió en un exitoso agente de bolsa y Ronny en un reconocido vaquero de rodeo. La vida de Henry y Beth no cambió tanto, ellos se quedaron en el pueblo, juntos.

Será la excusa de una boda lo que les volverá a reunir, y pese a la alegría del reencuentro, los secretos y las viejas rivalidades aparecerán para poner a prueba su amistad.

Canciones de amor a quemarropa habla del amor, el perdón y la amistad en su más amplia definición. Una novela que se construye en base a la idea de pertenecer a un lugar, a ese sentimiento de ‘estar en casa’. Una emoción que surge no solo por el espacio, sino también por la gente que te rodea.

Desde la primera página aceptas el tipo de novela que tienes entre manos. Asumes que quizás no vaya a sorprenderte con grandes giros en la trama, pero haces un trato con ella y aceptas que a pesar de todo, te va a calar hondo. Canciones de amor a quemarropa es una novela melancólica, entendiendo la melancolía, según sus propios protagonistas, como un sentimiento de tristeza y alegría al mismo tiempo.

Esta historia está contada a cinco voces, los cinco amigos tienen su parte de protagonismo. Entendemos a través de sus recuerdos cómo han ido forjando esa relación. Hablan de sentimientos tan primarios que es difícil no entenderles, no empatizar con ellos. ¿Son quienes quieren ser? ¿Están satisfechos con sus vidas? ¿Les gustaría retroceder y volver a una infancia quizás idealizada?

Nickolas Butler consigue transmitirte una extraña sensación de paz. Alguien en otra parte del mundo ha conseguido plasmar de manera ficticia todos aquellos sentimientos y preocupaciones que un día se te cruzaron por la cabeza.

Algo tienen de especial aquellas novelas que deben su nombre a un acontecimiento o a algo que aparece en la historia. Un origen que debes descubrir tú solo, y que quizás no te haga sentir nada especial, pero que recordarás pese a querer olvidarlo.

La conclusión más sincera que saco de Canciones de amor a quemarropa es que todos, absolutamente todos, estaríamos dispuestos a “hacer el imbécil” por una amistad. Por el perdón de un amigo y por recuperar, aunque sea un poco, aquel sentimiento de amistad eterna. Esa promesa de ‘amigos para siempre’.

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