El escritor Jonas Jonasson ofrece una visión distinta sobre la vejez, dejando de lado los límites de la senectud. El protagonista de la historia demuestra que el ímpetu por vivir no tiene edad y nunca es tarde para embarcarse en una aventura, incluso cuando parece que la vida ya no tiene nada que ofrecerte.

Por Antares Maldonado y Mary Paz Hernández

Ciudad de México, 12 de septiembre (LangostaLiteraria).- Después de experimentar la adrenalina más pura, producto del amor por las explosiones, y de sentir el cansancio bajo los pies al recorrer continentes intentando huir del fascismo, del comunismo y del capitalismo, cien años no son suficientes para contar las historias que han quedado atrapadas en la piel. Tras toda una vida lejos de casa, el cuerpo viaja ligero, sin ataduras a una religión o ideología.

El abuelo que saltó por la ventana y se largó muestra una cómica retrospectiva del siglo XX en la que perseguimos a Allan Karlsson durante un capítulo más de su atareada existencia. El lector se puede encontrar sonriendo mientras pasa las páginas de este libro y no puede evitar reírse de las situaciones a las que Allan y sus compañeros de aventura se enfrentan.

Momentos antes de que el reloj marque las 15:00 horas, y dé inicio a su centésimo cumpleaños, Allan Karlsson se niega a continuar su vida en una residencia de ancianos y, sin pensarlo demasiado, coge su mejor traje y escapa por la ventana dejando atrás a la enfermera Alice y a los invitados a celebrar la fiesta. Sin rumbo fijo, Karlsson deambula por las calles de Malmköping y cuenta sus billetes con la esperanza de que lo lleven a un sitio lejano.

La estación de autobuses es el punto de encuentro entre Allan y un ‘’joven esmirriado de pelo rubio, largo y grasiento, barba hirsuta y una cazadora vaquera’’ en cuya espalda decía «Never Again», y que le pide vigilar su maleta mientras él utiliza el sanitario. Inmediatamente, Allan se apodera de la misteriosa maleta y sube al primer autobús. En ese instante, nuestro héroe que momentos antes huía de su fiesta de cumpleaños se adentra en una persecución en la que se ve inmiscuida la policía y también la organización criminal dueña de aquella maleta repleta de billetes.

Algo que inició como un pasatiempo, pronto se convirtió en un estilo de vida. Cuando el joven Allan Karlsson descubrió su peculiar afición por los explosivos, y tras destruir accidentalmente su hogar, optó por descubrir nuevos horizontes ajenos por completo a su persona. Por esta razón se negó a vivir sus últimos días en la insoportable tranquilidad de la residencia de Malmköping, y tomó una decisión irrevocable que terminaría por cambiar el rumbo de su insólita vida. Una lectura recomendable que nos enseña que nunca es tarde para huir por la ventana y embarcarse a la aventura.

A través de la excéntrica biografía de este peculiar protagonista, Jonas Jonasson cuenta la historia de un hombre que marcó un hito en la historia mundial al emprender aventuras inverosímiles que lo relacionaron directamente con personajes como Churchill, Francisco Franco, Stalin, Mao Tse Tung, Truman y hasta Albert Einstein.

Esta novela ofrece una visión distinta sobre la vejez. Dejando de lado los límites y la serenidad de la senectud, Allan Karlsson demuestra que la edad no es un impedimento para romper las reglas y que, sin importar los años, es posible hallar amigos en el camino dispuestos a hacer lo mismo.

Este libro nos lleva a través de una historia poco probable y absurda pero muy divertida. A medida que avanza la historia, Allan reúne un grupo heterogéneo de personajes realmente interesantes pero defectuosos (un elefante incluido), que, a través de la casualidad y la suerte, emprenden una aventura con él. Además, la historia se entremezcla con flashbacks de la vida de Allan y cómo, sin darse cuenta, logró estar en el lugar correcto en el momento equivocado y ayudó a influir una serie de eventos que cambiaron el curso de la historia del siglo XX.

El abuelo que saltó por la ventana y se largó nos enseña que la vida no se termina aunque ya tengas 100 años, las aventuras pueden seguir. La manera en la que Allan se escapa de su aparente destino habla de esa imprudencia y ansias de vivir, que el alma puede tener incluso cuando parece que la vida ya no tiene nada que ofrecerte.

El autor de este libro, Jonas Jonasson, nació en 1962 en Växjö, ciudad del sur de Suecia. Tras una larga carrera como periodista, consultor de medios y productor de televisión, Jonasson decidió emprender una nueva vida como escritor. Se instaló en Ponte Tresa, un pequeño poblado junto al lago de Lugano, en Suiza, donde escribió El abuelo que saltó por la ventana y se largó. Acreedor del ‘’Premio de los Libreros’’ en Suecia, esta novela se tradujo a treinta y cinco idiomas y ha vendido seis millones de ejemplares.

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