La vacunación contra la COVID-19 ya inició. Foto: Cuartoscuro.

+ Vacunación con fin electoral

+ Urgente, la importación abierta

¿Qué preocupa e indigna más?

Que México ocupe uno de los últimos lugares en aplicación de vacunas anti COVID-19, con sólo 29 por cada millón de habitantes.

Que López Obrador diga – en otro de sus dislates, cada vez más frecuentes – que “ya tenemos 120 mil vacunas (sic), para que no se quede ningún mexicano sin ser vacunado”.

Que el gobierno convirtiera en un circo político la llegada de apenas…¡3 mil vacunas a México!, enmarcado en las frases irresponsables de Marcelo Ebrard: “Misión cumplida, señor Presidente…Este es el principio del fin”, cuando ni siquiera hay vacunas suficientes ni un programa eficaz de vacunación ni, mucho menos, la curva de contagios se ha podido aplanar ni la pandemia se ha logrado domar. Es un engaño criminal a la población.

Que, hoy por hoy, solamente se hayan aplicado alrededor de 80 mil vacunas a mexicanos. (AMLO anunció que apenas llegarían otras 400 mil dosis).

Que Morena – el partido del Presidente – emita propaganda sin fundamentos ni bases sólidas, anunciando que la 4T garantiza que “todos y todas (sic) recibamos la vacuna de COVID-19”, cuando ni siquiera se ha rebasado la cifra de 80 mil ciudadanos vacunados.

Que se esté negando la vacuna a los verdaderos trabajadores de la salud que a diario se juegan la vida en la primera línea de combate contra el coronavirus en hospitales públicos.

Que se haya vacunado primero a amigos y cercanos del Régimen, en lugar de médicos, doctoras y enfermeras.

Que desde Palacio Nacional se programe la aplicación de las vacunas anti COVID-19 con fines políticos, a efecto de acercar lo máximo posible el proceso de vacunación generalizada a la elección intermedia del 6 de junio para adjudicarle a Morena y a AMLO un logro en busca de millones de potenciales electores, sin importar que en el camino sigan falleciendo cientos de miles de mexicanos.

Que hasta marzo de 2021 se comenzará a aplicar la vacuna a la tercera edad, según festinó AMLO. ¿Por qué hasta marzo, si desde noviembre de 2020 todos sabemos que enero y febrero serían los peores meses de la pandemia?

Que Hugo López-Gatell, rompiendo las reglas sanitarias, haya aparecido divertido y desenfadado en la playa, de vacaciones, justo cuando la pandemia está en su pico más alto y mortal, el virus fuera de control y los hospitales a tope.

¿Cuántas decenas de miles de compatriotas más deberán morir ante la manifiesta manipulación de la 4T al aplicar la vacuna no con fines de salud y humanismo, sino con propósitos políticos y electorales?

¿Por qué se continúan gastando miles de millones de pesos en los inviables caprichos presidenciales (aeropuerto militar, refinería y tren), en lugar de destinar esos presupuestos a la compra de millones de vacunas para salir lo más pronto posible de esta pesadilla e intentar evitar, de esta manera, que decenas de miles sigan sufriendo?

¡Qué diablos están haciendo con las vacunas!

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“El Bono Covid se le tiene que entregar a todos los trabajadores del IMSS – médicos, doctoras, enfermeras, asistentes, etc-, y así está establecido en el Contrato Colectivo de Trabajo. No es una dádiva ni un favor ni un regalo”, dicen a esta columna trabajadores sindicalizados del Instituto a quienes se les ha negado el derecho a vacunarse contra el coronavirus.

Lo dicho: del sexenio de los corruptos, pasamos al sexenio de los miserables.

“Sólo en una ocasión recibí el bono covid, pero tengo compañeros que nunca lo han recibido y nunca se nos dio respuesta del motivo por el cual nunca se nos entregó el bono. Ahora resulta que no aparecemos en las listas de vacunación, cuando hay personal administrativo que está recibiendo la vacuna, argumentando que están a cargo de equipos covid, aunque nunca están expuestos. También hay servicios que han recibido la vacuna, cuando no están en la primera línea. Fui asignada nuevamente al área respiratoria, cuando ya hay personal vacunado que pudiera considerarse para hacer estas labores. Cuando solicité que se considerara a alguien que ya ha sido vacunado, se me amenazó que me iban a acusar de abandono de trabajo. He decidido renunciar por la inequidad, el gandallismo de las autoridades, la falta de vacunación para los que estamos en primera línea”, denunció la doctora Ana Paola Cosío de Farías, asignada al área COVID-19 del Centro Médico “Siglo 21”.

La doctora sí está en la línea de fuego combatiendo de manera valiente al coronavirus. Ella sí se juega la vida, aun si ser vacunada. No como López-Gatell – ya vacunado – bebiendo mojitos en la playa y riéndose como si no existiera una tragedia humanitaria en México de la que Gatell es el principal operador del régimen.

El oftalmólogo Alejandro Silva publicó una fotografía en la que se observa estar recibiendo la vacuna anti-coronavirus; posteriormente, en redes sociales, lo festejó en la playa sin adoptar las medidas sanitarias recomendadas. ¿Quién diablos le dio la vacuna a este tipo? ¿Por qué a Silva sí se le aplicó la vacuna, y a la doctora Cosío de Farías se le negó?

“Si somos 130 millones de mexicanos, y requerimos dos dosis cada uno, hablamos de 260 millones de vacunas. Eso significa aplicar 712 mil dosis diarias los siete días de la semana, durante los 365 días del nuevo año. Hablamos de 60 mil dosis aplicables cada hora, durante doce horas al día. ¿Alguien en su sano juicio cree de verdad que dentro del esquema fallido del epidemiólogo Hugo López-Gatell se pueda cumplir esta descomunal tarea cuando hoy se presume una distribución de sesenta mil vacunas no para un día, sino para un largo periodo concentrado en solo dos de los treinta y dos estados? (Código Magenta. 4/Enero/ 2021).         Cierto. Este gobierno no puede con tamaña misión.

Y más para indignarse:

Ricky Muñoz, vocalista del grupo “Intocable”, reveló en su cuenta de Twitter que ya recibió la primera dosis  de la vacuna contra la COVID-19, que de momento es sólo aplicable a miembros del sector salud. ¿Cómo la obtuvo? “Tengo mis palancas”, respondió. ¿Quién del gobierno se la dio?

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El Régimen ha decidido que exclusivamente la 4T manejará la vacuna contra el coronavirus, y ha excluido a laboratorios, farmacias y hospitales privados para importarla y venderla a cualquier ciudadano. Esta es una decisión mortal para millones que podrían tener, al alcance de la mano, las dosis suficientes de vacunas para sus familias. Empero, el Gobierno ha cancelado esta posibilidad para administrar las dosis de acuerdo más al calendario político (elección intermedia 6 de junio) que a un calendario médico profesional.

“Las vacunaciones deberían aplicarse en las zonas de mayor contagio: las ciudades grandes. Atacar al corazón de la pandemia para disminuir contagios y muertes”, señalan médicos y especialistas. Pero no. AMLO ordena vacunar primero a quienes viven en ejidos y rancherías, para darle soporte a su discurso de “primero los pobres”. El populismo por encima de la salud.

México, el país con la tasa de letalidad más alta por COVID-19 a escala mundial.

La Asociación Médica Británica acusa que el “negacionismo” de México ha resultado en un control desastroso de la pandemia.

Lo dicho: México, en el peor momento, y en las peores manos.

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FB / Martin Moreno

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