Los cachorros de color blanco están marcados por una condición genética que elimina el pigmento del tradicional pelaje anaranjado de estos tigres, originarios del sureste asiático, sin afectar sus distintivas rayas negras.

Managua, 13 de enero (EFE).- “Nieves”, una tigresa blanca de bengala (Panthera tigris) que nació en el Zoológico Nacional de Nicaragua, falleció este miércoles una semana después de que fuera presentada a la prensa y a casi 15 días de su nacimiento.

“Hoy en la madrugada, luego de ponerle suero y oxígeno, Nieves se nos murió”, dijo a Efe la directora del Zoológico Nacional, Marina Argüello de Sacasa.

Argüello, que estaba a cargo de la crianza de la tigresa blanca, explicó que “Nieves” nació con un problema de catarro y estaba bajo tratamiento.

Su esposo, el veterinario Eduardo Sacasa, intentó salvarla, pero no fue posible, agregó.

“Yo estaba alegre porque reaccionó con los medicamentos, pero ya con el oxígeno se nos fue quedando”, hasta morir, dijo conmovida la directora del Zoológico Nacional.

“Fue feo. Le dedicaba el tiempo completo. Me ha golpeado mucho a mí. La tigrita ya venía con ese problemita de salud”, añadió.

El Zoológico de Nicaragua, situado 16 kilómetros al sureste de Managua, exhibió la semana pasada ante los medios de comunicación a una hembra bengala llamada “Nieves”, que nació el 29 de diciembre pasado dentro del parque de animales, con buen estado de salud.

“Nieves” era hija de una tigresa nombrada “Dalila” que fue rescatada de un circo en Nicaragua hace unos cinco años, y llevaba gen de tigre blanco, gracias a su abuelo, que era un felino de ese tipo, y por eso el resultado, de acuerdo con las autoridades del Zoológico.

El bebé bengala pesó 954 gramos al nacer, y las autoridades del Zoológico Nacional esperaban que cuando creciera rondara los 273 kilos.

Era alimentada cada tres horas con leche tibia de cabra y Argüello Sacasa le hacía arrullos, como cuando se intenta dormir a un bebé humano recién nacido.

El bebé bengala pesó 540 gramos al nacer, “un peso aceptable”, indicaron las autoridades del Zoológico Nacional, y se espera que cuando crezca ronde hasta los 273 kilos. Foto: EFE.

La cachorra estuvo bajo los cuidados de Argüello y su esposo, quienes pretendían alojarla en su vivienda hasta que cumpliera los cinco meses de edad.

“Nieves” formaba parte de otras dos crías de tigres blancos de bengala, una especie en peligro de extinción que llegaron en mayo de 2019 al zoo nicaragüense, procedentes de México.

Los cachorros de color blanco están marcados por una condición genética que elimina el pigmento del tradicional pelaje anaranjado de estos tigres, originarios del sureste asiático, sin afectar sus distintivas rayas negras.

Además de los tigres blancos, en el zoológico también habitan tigres de bengala, siberianos, jaguares, pumas, y leones africanos, así como felinos menores, como el tigrillo ocelote y tigrillo margay, entre otros.

El Zoológico Nacional, renombrado recientemente como Zoo Nicaragua, mantiene cientos de especies en protección, mientras esperan ser liberados.

Un total de 35 personas trabajan en el mantenimiento del centro de animales, entre guardaparques, vigilantes, conductores, área administrativa, entre otros.

Al Zoo ingresan, en promedio, unas mil personas durante los fines de semana, quienes pagan simbólicamente un dólar si son nicaragüenses o cuatro dólares si se trata de extranjeros.