Jesús Romero Colín sufrió abusos continuados durante más de una década por parte del sacerdote Carlos López Valdez. Ahora tiene 33 años y recientemente terminó la carrera de psicología para ayudar a otras víctimas de abusos sexuales desde su organización Insccide (Prevención y apoyo a víctimas de abuso sexual).

La defensa de la víctima advirtió que emprenderán una nueva batalla legal contra la Iglesia católica a fin de buscar una reparación integral del daño, que incluirá -entre otros elementos- una disculpa pública.

En tanto, la Arquidiócesis Primada de México informó a través de un comunicado que, con motivo a la sentencia penal contra el sacerdote católico por el delito de pederastia, ratifican el dictamen de la PGJ capitalina y manifiestan su disponibilidad para colaborar con las autoridades.

Manifestaron su solidaridad con la víctima y su familia, y lamentan “profundamente lo sucedido” asegurando que no hay lugar en el ministerio para los que abusan de los menores y “tolerancia cero” con este crimen.

“Estos comportamientos terribles nos producen dolor y vergüenza, y nos confirman en el compromiso de hacer todo lo necesario para sanar estas situaciones desde la raíz”, se lee en el comunicado.

AÑOS DE PROTECCIÓN

Protegido por obispos y cardenales, el sacerdote pederasta Carlos López Valdez desarrolló su ministerio abusando de niños durante varias décadas y explotando su perfil de pornógrafo, construyendo así una red de intercambio de imágenes a nivel internacional.

Los abusos contra Jesús Romero Colín fueron dados a conocer hace una década a través de una serie de reportajes publicados en La Jornada y la publicación del libro Prueba de fe: la red de cardenales y obispos en la pederastia clerical de la periodista Sanjuana Martínez.

“Son seres perversos. Estos sacerdotes son asesinos, porque te matan, te roban la vida. A mí me robó los cientos de mi vida. Pensaba que era mi culpa. Pero ya no me voy a callar”, dijo en ese entonces Romero Colín quien desde su denuncia pública en el parque de la colonia Postal en septiembre de 2009 donde se ubica una clínica para sacerdotes pederastas atendida por la Arquidiócesis de México.

La historia de Jesús inicia en la parroquia San Agustín de las Cuevas en Tlalpan, donde su madre, doña Esperanza, vendía quesadillas afuera del templo y para quién el sacerdote Carlos López Valdez era un “santo” en la tierra. Jesús tenía 11 años cuando el cura le dijo frente a su madre:

— Chuchito, ¿quieres ser monaguillo?

— Sí mamá, si quiero, sí te hace feliz apúntame.

La madre dejó al niño al cuidado del sacerdote, quien inició los abusos sexuales prácticamente desde el inicio: “Con el tiempo los acercamientos se intensificaban, ya no solo me tocaba, comenzó a masturbarme, después a hacerme sexo oral, hasta llegar a la penetración”, contó Jesús.

Pronto, Jesús se dio cuenta que el sacerdote Carlos López Valdés abusaba también de otros monaguillos y niños creyentes. Descubrió que además las fotografías que les tomaba las compartía con otros en una red de pornografía infantil. Existe además un CD con más de 70 fotografías que prueban esto. “Aproximadamente a mediados del año 1996 descubrí que él tenía contacto con homosexuales por medio de cartas; eran bastantes cartas, en algunas hablaban de contactarse personalmente, de sus preferencias, de relatos, de fantasías y de sus parejas. También hablaban acerca de mí, algunos tipos le mandaban tantas para que yo las usara y después recibieron a cambio fotografías mías. Esto fue un golpe terrible para mil. En ese instante me di cuenta de que en verdad todo estaba muy mal. Desde ese momento comencé a descender al infierno, reclamándole al cura por qué había hecho todo eso conmigo, por qué me había engañado”, dijo la víctima.

El sacerdote fue protegido por el Cardenal Norberto Rivera y la Arquidiócesis Primada de México. Ambos fueron demandados también en este proceso judicial.

Jesús sufrió abusos continuados durante 14 años. Finalmente pudo irse y llevarse pruebas de los delitos del sacerdote. Ahora tiene 33 años y recientemente terminó la carrera de psicología para ayudar a otras víctimas de abusos sexuales desde su organización Insccide (Prevención y apoyo a víctimas de abuso sexual).

Después de años de lucha y de nuevo años de proceso judicial, el sacerdote fue detenido en septiembre de 2016 bajo la orden girada por el juez 55 penal en la causa 244/08 por los delitos de abuso sexual y corrupción de menores cometidos entre 1994 y 1998.

En su primera audiencia pudo decirle: “Yo estuvo preso durante años cuando era niño y no me podía defender; ahora tú estas preso a los 72 años y yo estoy libre y fuerte”.

Ahora luchará por la reparación económica al continuar el proceso contra los protectores del sacerdote: “En este proceso esperamos tener la reparación económica, que es fundamental; tienen que pagarme una indemnización. Sería la primera vez que se entrega una reparación a una víctima de este delito en el país”.