“El llamado urgente a atender el problema de la contaminación por los residuos de este material ha encontrado cada vez más eco, incluso, instancias como la Organización de Naciones Unidas se ha pronunciado sobre este tema alertando que alrededor de 13 millones de toneladas de plástico son vertidas en los océanos cada año, afectando la biodiversidad, la economía y la salud de las personas”. Foto: Ilse Huesca, Cuartoscuro

Por Angélica Simón*

La telefonía celular, volar… en la actualidad hay tantas cosas que hace algunas décadas parecían ciencia ficción o imposibles, y sin embargo, ahora son tan normales que casi dejamos de preguntarnos en qué momento sucedieron. Alguien creyó que era posible, lo propuso, lo trabajó y lo logró.

En este momento, pensar en una vida sin plásticos también pareciera imposible, una locura toda vez que el plástico es prácticamente parte de nuestra vida, pero más que posible, es urgente y necesario ir hacia allá. En nuestros orígenes el plástico no existía y nadie moría por ello. Por el contrario, los niveles de contaminación plástica a los que hemos llegado sí está cobrando miles de vidas de especies marianas y está afectando la salud de las personas; el plástico está en todos lados, como dicen, hasta en la sopa (porque puede llegar a ella a través de la sal, el agua embotellada o la de grifo, como se ha demostrado en diversos estudios).

Greenpeace, junto con muchas más organizaciones de la sociedad civil, académicos, ciudadanos, comenzaron a plantear hace tiempo la necesidad de regular la producción, uso y consumo de plásticos, al menos los de un solo uso, los cuales tienen una efimerísima vida útil y en cambio miles de años de estragos a los ecosistemas. Quizá nadie creía que fuera posible.

El llamado urgente a atender el problema de la contaminación por los residuos de este material ha encontrado cada vez más eco, incluso, instancias como la Organización de Naciones Unidas se ha pronunciado sobre este tema alertando que alrededor de 13 millones de toneladas de plástico son vertidas en los océanos cada año, afectando la biodiversidad, la economía y la salud de las personas.

Afortunadamente, la resistencia a pensar que es posible ir transformando esa realidad para transitar a un planeta libre de plásticos está cediendo.

En México, a partir de un intenso trabajo de cabildeo de Greenpeace a través de sus voluntarios con integrantes de los poderes legislativos locales, se ha logrado que varias entidades vayan avanzando en la regulación de los plásticos de un solo uso. El más reciente triunfo, el 9 de mayo de 2019, la Cámara de Diputados de la Ciudad de México aprobó la iniciativa con proyecto de decreto por la que se adiciona una fracción XVI bis al artículo 3°, y se reforman los artículos 6, fracción XI y 25, fracción XI bis, todos de la Ley de residuos sólidos del Distrito Federal, mediante el cual se prohíbe la comercialización, distribución y entrega de diversos artículos plásticos denominados de un solo uso por su corta vida útil tales como bolsas de plástico, así como tenedores, cuchillos, cucharas, palitos mezcladores, platos, popotes o pajitas, hisopos de algodón, globos y varillas para globos, vasos y sus tapas, charolas para transportar alimentos, aplicadores de tampones, fabricados total o parcialmente de plásticos, diseñados para su desecho después de un solo uso, excepto los que sean compostables.

Estas prohibiciones entrarán en vigor el 2021 en general, y en 2020 para las bolsas plásticas.

¿Por qué no de manera inmediata si es tan urgente? Este lapso de tiempo se dio con el objetivo de darle tiempo a la industria para innovar en el desarrollo de materiales alternos que no dañen al medio ambiente o a la salud humana, pero es un gran avance en el tema de la regulación.

Hoy más que nunca, no podemos quitar el dedo del renglón. Estas regulaciones seguro pisarán callos, tocarán muchos intereses económicos y no dudamos que la industria, los centros comerciales busquen ampararse o detener su aplicación.

La invitación a reflexionar sobre los beneficios de un planeta sin plásticos de un solo uso también es para ellos, porque ellos, viven en la misma Tierra y no hay otra.

Hoy estamos viendo que es posible. Sigamos avanzando en cada municipio, en cada Estado, por un México sin plásticos, por un planeta sin plásticos.

*Angélica Simón es coordinadora de medios en Greenpeace México.