Gruppe 47 fue un movimiento de autores alemanes que, desde 1946 hasta su disolución en 1977, agitó el mundo de las letras con obras que desplazaron los contenidos históricos canónicos para enfocarse en aspectos como la riqueza de las culturas populares y fenómenos sociales como la migración.

Un ejemplo de dicha experimentación estética es este libro de Handke, que se volvió un éxito en 1970 y ahora llega la reimpresión de Alfaguara bajo la traducción de Pilar Fernández. Una gran forma de iniciarse en la obra del autor austriaco reconocido con el Premio Nobel de Literatura 2019.

Por Carlos Priego Vargas

Ciudad de México, 13 de junio (LangostaLiteraria).- Se conoce como Gruppe 47 al movimiento de autores alemanes que desde 1946 agitaron el mundo de las letras teutonas y que culminó con la publicación de grandes obras de la narrativa contemporánea.

Antes de eso las letras alemanas se encontraban invadidas por la seguridad que les daba la publicación de nuevos títulos que tendían a circunscribirse a estilos y géneros consolidados y a los que se les reprochaba la falta de originalidad, languidez, redundancia temática y, sobre todo, la pérdida de sustancia artística.

Pero autores como Gabriele Wohmann, Hans Magnus Enzensberger, Hans Werner Richter o Peter Handke buscaban reaccionar frente a ese atascamiento y contemplaron la necesidad de trabajar en una renovación existencial anteponiendo la exploración del sujeto mediante la literatura y resaltando la crisis de la individualidad.

A la vez, con la consigna de apoyar a jóvenes autores, el grupo trató de incluir en los contenidos literarios nuevos temas como la autorreflexión, la introspección de la vida cotidiana y el mundo fantástico de los sueños, sin dejar de lado las implicaciones políticas y la crítica social. Todo lo anterior impulsó una literatura cargada de experiencias personales subjetivas –en ocasiones limítrofes– e incluso autobiográficas.

Este nuevo movimiento no tardó en transmitir al mundo una nueva imagen humanista de Alemania que a partir de ese momento estuvo marcada por dos grandes eventos literarios: La Feria del libro de Fráncfort y los encuentros anuales del Gruppe 47–que se celebraron de 1947 hasta su disolución en 1977–.

Las propuestas de los integrantes de este grupo se apartaron de la definición de arte y dejaron a un lado los contenidos históricos canónicos que dictaron la dirección del panorama narrativo, por mucho tiempo, para luego rehacerlo poniendo especial atención en aspectos antes excluidos como la riqueza de las culturas populares, los fenómenos sociales –como la migración– y sus repercusiones.

Este movimiento no tardó en calar en el mercado editorial. ¿Sus motivos?, el soplo de aire fresco que el mundo literario esperaba y donde a partir del uso de juegos de lenguaje, de paradojas, pastiches y la fragmentación narrativa llevaron al lector a enfrentarse a obras reconocidas como ficción pero que contenían una alta carga de ambigüedad, discontinuidad e inmanencia.

Aunque fue hace varias décadas cuando el Grupo del 47 inició su labor, en los últimos años varios de sus integrantes han sido galardonados con los premios literarios más prestigiosos. Gracias a los reconocimientos y a la gran multitud de obras que fueron leídas en las reuniones al interior del grupo podemos afirmar que el Grupo del 47 supuso una revolución dentro de la literatura que antaño parecía estancada.

Un ejemplo de esa experimentación estética es El miedo del portero al penalti, relato escrito por Peter Handke que se volvió un éxito y lo catapultó a la fama en 1970. Fue, en 1994, publicado por primera vez en español por editorial Alfaguara bajo la traducción de Pilar Fernández y luego reimpreso en 2019.

Alejado de los grandes relatos y de la presencia de héroes inmortales, Handke plantea un texto corto que no utiliza el modelo clásico de trama planteado por Aristóteles. Es decir, no está organizado en función del planteamiento – nudo – desenlace; si no que la trama fluye de principio a fin como una secuencia narrativa y que en algunos casos se asemeja mucho más a una imagen de carácter fotográfico.

Así se presenta la historia de un sujeto moderno, Josef Bloch, un antiguo portero de fútbol y, hasta el momento en el que comienza el libro, mecánico de profesión, quien por razones desconocidas es despedido de su trabajo, hecho que lo obligará a replantearse y comenzar una nueva vida.

A partir de ahí partirá un viaje que vivirá escrupulosamente a cada momento, pero que al mismo tiempo atravesará como si una nube borrosa lo envolviera todo. Durante el relato el protagonista visitará cines, bares, hoteles y cometerá un crimen, pero ninguno de esos hechos logra crear un cargo en su consciencia. Lo único que es claro son los recuerdos de su época de futbolista que se presentan de vez en vez durante la obra.

Al ser un texto que se pensó como un guion de cine, para construir este relato Peter Handke utilizó un lenguaje sencillo, apoyado en el constante uso de imágenes y descripciones minuciosas como si la intención fuera acercar al lector a una experiencia más realista.

Los hechos en la vida del protagonista son casi irrelevantes, pero las escenas descritas dan la sensación de enfrentarse a una reproducción fiel –casi fotográfica– de la realidad que vive. Para encontrar alguna de esas escenas hiperreales bastará con abrir el libro prácticamente en cualquier página. Otro elemento significativo es el vacío que retrata en la obra.

Narrada en tercera persona, se ilustran de manera notable únicamente los detalles domésticos y expone una realidad observada a consciencia donde lo más alarmante es, aparentemente, el protagonismo de lo banal. Más que tratarse de la historia de una partida hacia otro lugar u otra realidad para comenzar una nueva vida, se trata de una ausencia, de un abandono interno hacia lo profundo de la existencia de Josef Bloch.

Con el característico estilo ligero y preciso del autor austriaco para mostrar las expresiones humanas, la obra de Hanke no está orientada a desarrollar un juego detectivesco o un acertijo a descifrar. Es un texto más bien psicológico que demanda voluntad y tiempo, además de una lectura dedicada y atenta, incluso de lecturas repetidas. Por demás es una buena manera para iniciarse en la obra de este autor reconocido con el Premio Nobel de Literatura 2019.

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