Foto: Cuartoscuro

Irma tenía hambre. Casi era la medianoche cuando salió de su apartamento, en Tlatelolco, y buscó un puesto de comida. Ordenó y después de recibir su cena, regresó a casa. Ya lo había hecho en otras ocasiones. Pero esa noche, sobre la avenida Ricardo Flores Magón un hombre iba tras ella. Irma apresuró el pasó. Él también lo hizo. La calle lucía solitaria, con poca luz. “Corrí, di vuelta en una esquina. Por suerte había un policía que venía en su cuatrimoto”, aquello tiene poco pero Irma no ha vuelto a salir por esos rumbos.

Ahora evita pasar por aquella zona. Una vecina le dijo que de las vecindades aledañas salen los delincuentes. Teme que el presunto ladrón la reconozca. “Llevo cuatro años viviendo en Tlatelolco. Nunca me había pasado. Según dicen, ahora está más tranquilo, pero no es cierto”, dice.

Gloria, su amiga, fue asaltada por un taxista hace casi un año. Salía de una fiesta, en Polanco. No tenía efectivo, por lo que tuvo que pasar a un cajero automático. Paró un taxi. Después de avanzar unas cuadras, Gloria notó que el taxista se desviaba. “Le dije que no era mi rumbo, que yo iba hacia a Indios Verdes, pero él no me hizo caso”, lo cuenta aún conmovida.

El taxista se metió por calles desconocidas. Gloria, después de callar, comenzó a tener un ataque de pánico. El taxista la amenazó, pero el pavor que sentía Gloria la sobrepasaba. “Comencé a tener problemas respiratorios. Y sentía que me ahogaba. El señor me quitó mi cartera y mi celular y me gritó que me bajara. Yo creo que le dio miedo porque sí me sentía muy mal”, recuerda Gloria, quien no ha vuelto a tomar un taxi en la calle y siempre anota placas y el sitio donde lo aborda.

Casos como el de Irma y Gloria suceden con frecuencia en el Distrito Federal. Aunque la Procuraduría General de Justicia del Distrito Federal (PGJDF) asegura que la ciudad de México se encuentra en el lugar 22 con índice de violencia, especialistas en materia de seguridad coinciden en que los delitos como extorsión, asaltos a casa habitación y a peatones son el talón de Aquiles en la capital del país.

Balacera en la colonia Nápoles. Foto: Vía Twitter

Sin embargo, las balaceras registradas los últimos meses, los muertos y heridos en delegaciones como Coyoacán, Cuauhtémoc y Venustiano Carranza, han prendido un foco rojo en cuanto a seguridad y la imagen, real o mediática, de que la ciudad de México es un lugar de aparente paz social.

Especialistas como María Elena Morera y Alejandro Espriú, respectivamente, consideran que los índices delictivos en el DF son opacados mediática y socialmente por los más de 60 mil muertos durante la llamada guerra contra el narco, el fuego cruzado en varias entidades y la violencia que vive gran parte de la sociedad a causa de los cárteles de droga. “Pero eso no quiere decir que en la ciudad de México no haya inseguridad”, exclama María Elena Morera.

DE BAJO IMPACTO, PERO DE MIEDO

Fernando es guionista en un programa de televisión. Su horario depende de los productores, por lo que a veces Fernando no llega a dormir a casa. Los fines de semana, por ejemplo, suele salir con los amigos. Tiene un departamento cerca del metro San Cosme. Vive solo, aunque a veces recibe visitas o a su novia. Pero desde hace más de medio año, Fernando piensa en vender su propiedad y mudarse a otra zona más tranquila.

Uno de esos días de arduo trabajo, Fernando llegó a casa poco antes de las cuatro de la madrugada. Cuando quiso abrir la puerta, la chapa estaba forzada. “Por supuesto que pensé lo peor. Pero cuando entré y vi todo tirado, salí corriendo de ahí”, dice.


Tardó algunos días en volver a casa y entrar sin miedo. Las autoridades, hasta la fecha no le han dado respuesta, aunque la denuncia sigue. Tuvo que mandar a reforzar la cerradura y corrieron al velador del edificio. “Los vecinos sólo tienen miedo, pero no hacen gran cosa por asegurar su patrimonio. Sólo cuando te toca, entonces sí reaccionas”. Su impotencia no cesa. Y aunque está consciente de que estos robos no son exclusivos en el Distrito Federal, asegura que “esta ciudad no es nada tranquila como dicen los políticos”.

Y es que el caso de Fernando es uno de los tantos hechos que el Consejo Ciudadano de Seguridad Pública y Procuración de Justicia registra en el último informe de 2011 que dicha organización dio a conocer a través del Reporte de Índice Delictivo de la ciudad de México (RINDE). El informe asegura que el robo a casa habitación en el DF registró el mayor aumento de todos los demás delitos, con 12.1 por ciento más que otros años.

Para María Elena Morera, presidenta de Causa Común AC y ex presidenta de la asociación México Unido contra la Delincuencia, “en el tema de seguridad pública un tema es la percepción que se tenga sobre la seguridad y la violencia; y otra, las cifras o datos que conforman la parte objetiva”. Morera Mitre dice que los ciudadanos en el Distrito Federal se dicen tranquilos y seguros a diferencia de otros estados donde permea el crimen organizado y el narcotráfico.

No obstante, Alejandro Espriú Guerra, integrante del Instituto para la Seguridad y la Democracia (INSYDE) explica: “Para hablar si el DF es seguro o no, primero tendríamos que matizar. No es lo mismo una colonia de Iztapalapa que una de la delegación Coyoacán. No es lo mismo hablar con una víctima del delito, que con otra que no lo haya padecido. Siempre que se habla de violencia, las cifras y estadísticas no coinciden con la impresión de los ciudadanos”.

La impresión de Fernando es que las autoridades capitalinas hablan de cifras, “pero en la realidad pasa otra cosa” y antepone su caso como un ejemplo claro. Cree que la desconfianza en las autoridades y la impunidad de muchos casos son el principal problema. “No soy el único ni lo seré”, asegura.

La Encuesta Nacional de Victimización  de 2011, la cual mide la percepción de la población de los delitos en su entorno, arroja que el 48 por ciento de los defeños se siente inseguro viviendo en sus colonias, 33 por ciento en su delegación y el 75 por ciento en toda la ciudad.

ASALTOS: LOS MISMOS DE SIEMPRE


Tras darse a conocer el RINDE, el jefe de Gobierno capitalino, Marcelo Ebrard dijo que el índice delictivo en la ciudad disminuyó 12.5 por ciento respecto a 2010. Aseguró que se realizaron cinco mil 595 acciones en materia de seguridad pública y procuración de justicia; dos mil 175 orientaciones en materia psicológica y derecho; 265 atenciones ciudadanas; 58 personas consignadas; 120 acciones de protección civil; 107 presentaciones antes el Juzgado Cívico y 62 sanciones administrativas.

Respecto al Índice Nacional de Inseguridad, el Instituto Ciudadano de Estudios sobre la Inseguridad reveló en su último informe de 2008, que en el Distrito Federal, por cada 100 mil habitantes, 22 mil 846 personas fueron víctimas de la delincuencia. De esta cifra, en 37.3 por ciento la víctima se  percató de la presencia de arma de fuego.

Por su parte el Consejo Ciudadano para la Seguridad Pública y Procuración de Justicia dio a conocer que 11 de los 14 delitos de bajo impacto disminuyeron. De los 11 que descendieron sus cifras están el robo a pasajero en taxi con un 40.3 por ciento respecto a 2010. El hurto de automóviles y el robo a pasajeros en microbuses también disminuyeron, 22.7 y 18.3 respectivamente. Mientras que el asalto en metro, los fraudes bancarios y el robo en casa habitación incrementaron.

El también investigador de la Dirección de Investigación Aplicada en Policía, Seguridad y Justicia Penal del INSYDE, Alejandro Espriú, piensa que la gente se siente más segura en cuanto a delitos de acto impacto, como lo que sucede en estados infestados por el fuego cruzado, producto del narcotráfico. “Aunque el Distrito Federal, en cuanto a delitos de bajo impacto, está en los primeros cinco lugares. Y muchos de ellos en aumento”, recalca.

María Elena Morera también considera que los defeños se sienten en una ciudad más segura. ¿Pero es cierta esta percepción? La especialista responde: “Las cifras dicen que no ha bajado ni aumentado el índice delictivo en grandes proporciones. En una media, se encuentran igual desde hace tiempo. Lo que me preocupa es que las autoridades de justicia capitalina se relajen y no den un buen presupuesto y una buena procuración de justicia”, advierte.

DERECHOS HUMANOS: ¿AQUÍ SÍ ESTÁN PROTEGIDOS?


Alfredo se trasladaba a su casa. A bordo del metro, en la línea 7 que va de Barranca del muerto a Rosario, mero en la estación Aquiles Serdán, un hombre lo increpa con una navaja, mientras otro vigila que nadie interfiera. Tuvo que entregar el celular ante la amenaza del primer pinchazo. “Había dos o tres personas, que yo recuerde. Nadie hizo nada. Me quitaron mi cartera y mi celular. El que vigilaba, cuando vio mi celular lo aventó a la cara porque dice que estaba viejo y no servía para nada”, cuenta Alfredo. Lo sucedido tiene un mes aproximadamente.

Lorena fue otra víctima del delito. Ella es vendedora de productos para la piel. Mientras visitaba a sus clientes, dejó el auto estacionado en la calle. Cuando regresó,  le habían robado el estéreo y una bolsita de tela donde llevaba 600 pesos. Con este robo, era el tercero que le hacían en un año.

Para Alejandro Espriú es importante que haya una “co-producción” de fuerzas entre las autoridades de justicia y la ciudadanía. “Mientras se piense que los policías son quienes nos cuidan solamente y no (se piense) quién vele por nuestros derechos humanos, como se hace en otros países, seguirá igual. La propia sociedad también cambia sus dinámicas frente al delito, accionan”, y el especialista insta a que la población se organice, monitoree y se reúna con su comunidad para crear acuerdos, redes y  así protegerse.

Pero frente a las cifras donde se sostiene que el índice delictivo en la capital del país ha disminuido, varios hechos de violencia ponen en contradicho estos datos. En los últimos tres meses seis muertos, ocho heridos y 12 detenciones es el saldo que arrojaron las balaceras en el Distrito Federal. Colonias como Nápoles, en Benito Juárez; Country Club, en Coyoacán, en Tepito, en el Centro Histórico y Zona Rosa, en Cuauhtémoc, encienden el foco de alerta.

Otro acto de violencia sucedió a principios de junio, cuando la PGJDF informó que tres hombres ingresaron a una casa en la colonia del Valle y agredieron a los dueños. Cuatro personas murieron en aquel asalto. Un mes después, el 30 de julio, se suscitó un tiroteo en el Centro Histórico, luego de una balacera entre unos asaltantes y policías. Tras un asalto en una joyería ubicada entre las calles Madero y Palmas, uno de los delincuentes se dio a la fuga. Después de una reyerta, el hampón cayó muerto. Aquel evento no sólo causó pánico, sino la pregunta clave de este reportaje: ¿qué tan segura es la ciudad de México?”.

El reportero de este medio intentó en distintas ocasiones tener la versión de la PGJDF pero hasta el cierre de esta edición, dicha dependencia no respondió a la petición. En cambio, Espriú Guerra considera que la capital mexicana, frente a la violencia en otras entidades, es más segura. Se le inquiere:

-Pero frente a sí misma, ¿es segura? Porque quizá en otros países estos delitos de menor impacto, como les dicen, serían tan importantes como los otros

-Sí, es segura si lo vemos en un grado comparativo con otros estados. Pero también es claro que en muchos delitos de impacto menor o cotidianos, como el robo o las extorsiones, hay aumento en alguno de ellos.

-¿Y dónde quedan los derechos humanos?

-Creo que es la tarea más importante en estos momentos –dice el especialista–. Todavía hay una resistencia de las autoridades. Se cree que los policías son los guardianes del orden, cuando ellos deberían ser responsables del desarrollo de la población, de solucionar problemas. Falta una visión más moderna y ponderar los derechos humanos como parte fundamental para la democracia y la seguridad.

Por su parte, María Elena Morera cree que hay un avance en materia de derechos humanos en el Distrito Federal. “La gente se siente mejor atendida. El Gobierno del DF tiene un bueno Consejo Ciudadano y la gente se siente bien atendida, cuando esto pasa se piensa que se vive en un lugar más seguro.

-¿Pero sí se vive en un lugar más seguro?

 -No necesariamente. Vuelvo al principio. Una cosa es la percepción ciudadana y otra que en verdad sea así. Tenemos que esperar a que llegue Miguel Ángel Mancera a la jefatura de gobierno, esperemos a conocer al nuevo procurador y entonces ya tendremos una mejor lectura.

Mientras tanto, Irma y Gloria han pensado en irse a vivir juntas. Al igual que ellas, ni Alfredo ni Fernando dejarán el Distrito Federal. Los cuatro, respectivamente, saben que la oferta laboral de la ciudad de México y la violencia generalizada en otras ciudades del país, hacen de la capital la mejor opción por el momento.