Cynthia Rimsky Mitnik nació en Santiago de Chile en 1962. En 1995 obtuvo el primer premio en los Juegos Literarios Gabriela Mistral por el relato El aliento de Fátima. Publicó en 2001 su primera novela, Poste restante, que en 2002 fue reconocida con el segundo lugar del Premio Municipal de Santiago. Ese año recibió la beca Fundación Andes y viajó al norte de Chile para escribir La novela de otro (2004). En 2009 publicó en Sangría su tercera novela, Los perplejos. Esta semana acaba de salir El futuro es un lugar extraño, lo que su colega  y compatriota Emilio Gordillo –quien la entrevista en forma exclusiva para Puntos y Comas- califica de “su novela más arriesgada”.

Ciudad de México, 13 de agosto (SinEmbargo).- Cynthia Rimsky (Santiago de Chile, 1962) ha construido  uno de los proyectos más sólidos entre la narrativa chilena y latinoamericana contemporánea. A los 40 años de edad publicó por primera vez su libro Poste Restante, recientemente editado por Entropía en Argentina, país donde reside desde hace algunos años. A él siguieron libros complejos y arriesgados que buscaban la experiencia del viaje como quien busca el amor, la revolución o la comunidad: Los perplejos y Ramal dieron un giro a lo que se entendía por literatura de viaje.

Este año, Rimsky regresa con dos libros, una compilación de crónicas titulada Fui (LOM) y El futuro es un lugar extraño (Penguin Random House), tal vez, su novela más arriesgada, un ajuste de cuentas con el pasado reciente chileno, especialmente con aquella generación que cambió los ideales y la comunidad por las migajas, el individualismo y alguna cuota de poder.

En esta novela, una mujer de 50 años busca comprender a la chica de 20 que alguna vez fue. El futuro es un lugar extraño planta la búsqueda de una respuesta ante los ideales perdidos o traicionados en el proceso de la transición a la democracia chilena en los ’80.

–En El futuro es un lugar extraño el relato de viaje ha quedado afuera. ¿Cómo empezó este giro en tu proyecto?

Creo que el viaje espacial ha quedado fuera, no así el viaje en el tiempo y a través de la memoria. La diferencia es que este es un viaje amnésico. Un personaje sin memoria o con la memoria bloqueada en un país que también bloqueó su memoria colectiva. No solo sobre la dictadura, sino también sobre todo lo que ocurrió en la transición. La Caldini (protagonista de El futuro es un lugar extraño) inicia un viaje para intentar recuperar esa memoria.

–La Caldini parece ir despojándose del espejismo revolucionario y de una serie de monstruos que habita su calle y su pasado

La Caldini se va despojando de la realidad/ficción construida por los discursos de los medios, de los revolucionarios, del neoliberalismo, de la iglesia, los partidos, los derechos humanos; para poder ver lo que aparece entre esas grietas que se abren por todas partes a partir del terremoto del 2010.

El futuro es un lugar extraño resulta un libro incómodo, levanta la alfombra sucia que la narrativa chilena ha querido olvidar, a excepción de los libros de Marcelo Mellado, donde a pesar de todo, hay más belleza en la podredumbre que narras aquí

–Es un libro que saca a la luz la perversión en la que ha vivido un país a cambio de un nivel de consumo que nunca antes conoció. No sé si hay belleza o no, aunque siempre hay belleza, pero sí hay delirio, devastación, perversión.

Es un libro que saca a la luz la perversión en la que ha vivido un país a cambio de un nivel de consumo que nunca antes conoció, dice la autora. Foto: cortesía

Es un libro que saca a la luz la perversión en la que ha vivido un país a cambio de un nivel de consumo que nunca antes conoció, dice la autora. Foto: cortesía

–Le tiras a varias personas bien concretas: ministros, operadores políticos, artistas, intelectuales, profesores. ¿Habrías podido escribir este libro en Chile?

En Santiago hay una gran contaminación. Cuando el avión se acerca la puedes ver, una capa densa, gris, impenetrable, seguramente por eso no podría haberla escrito, al menos no en Santiago, porque esa capa de smog dificulta la mirada.

–Parece ser que el libro confirma todos estos casos de corrupción que se han destapado recientemente, también la gran crisis de representatividad política.

–El libro trata de construir un relato histórico alejado de la moral y del discurso mediático. Pero aparecen esos dos fenómenos, que generan dolor y resentimiento en grandes sectores de la sociedad, que recién han descubierto cómo las personas y partidos que se pusieron a la cabeza del movimiento social que derrocó a la dictadura traicionaron el proyecto por unos pocos millones, porque ni siquiera son tantos.

–Ya no hay un enemigo común, como los militares o la policía. Acá el enemigo es el vecino que va a trepar más rápido que tú

–El enemigo es la mercantilización total de la sociedad. Hay un cuento terrible de Ribeyro de unas personas  muy pobres, no tienen nada, se toman un pedazo de acantilado y cuando empiezan a construir un sistema de vida totalmente precario y con nada, llegan otros que quieren lo que ellos han levantado. El tema está presente también en Chejov y en muchos escritores en todas las épocas y no hay respuesta.

–A pesar de las críticas, es un libro que trata más sobre el destino de los derrotados, pero esos derrotados que también aspiraron al poder

–En Chile todos estamos derrotados, aquí durante la dictadura se forjó un movimiento social increíble que dio una batalla heroica para derrocar no solo la dictadura, sino también para construir una democracia real, justa y ese movimiento fue traicionado, disuelto, engañado por los que asumieron la dirección política. Fue una derrota aplastante. Me acuerdo que el día que ganó Patricio Aylwin me quedé en mi casa, no podía celebrar. ¿Celebrar qué?

–También le das duro a los fondos de cultura chilenos

–Es una relación más compleja, los fondos de cultura me permitieron desarrollar una independencia como escritora, por otro lado, han servido como un filtro normalizador, amnésico, que estableció categorías de éxito y de fracaso. Hay dos partes en la novela donde me refiero a ellos, en una la protagonista transforma las ideas sociológicas de Zanelli en una forma de acercar a los chilenos al imaginario inexplorado de la dictadura para que él tenga chances en ganar un Fondo. Los autores chilenos nos hemos convertido en  expertos en disfrazar nuestros proyectos porque así como los concebimos no pasarían los filtros de los Fondos de Cultura. Uno podría extender eso y generalizar. Toda la sociedad ha tenido que disfrazar lo que siente, lo que piensa, lo que desea, para poder sobrevivir en este sistema.

Nuevo libro de la narradora chilena Cynthia Rimsky. Foto: Especial

Nuevo libro de la narradora chilena Cynthia Rimsky. Foto: Especial

–A diferencia de muchos escritores chilenos tú saliste a buscar la experiencia, a viajar sin plan. Fuiste a ver qué era la revolución sandinista, como la Caldini, te perdiste por Europa y América Latina. ¿Este libro podría ser un fin del viaje?

–Lo que te podría decir es que después de tantos viajes, comprendí de qué estaba huyendo.

–¿En esta suerte de tierra salvaje cultural que representas, tienes compañeros de ruta? ¿Qué proyectos te interesan?

–Muchísimos proyectos me interesan. Dar nombres sería largo. ¿Quieres nombres?

–Hay un recurso que usabas mucho en tus libros anteriores, la enumeración de cosas que permitían entender la vida de las personas, a lo George Perec. En este libro esas cosas son más bien un peso, como las importaciones del comerciante fracasado.

–Como capas de pintura, todos los años se pintan las casas, uno se endeuda para pintar la casa, para que parezca siempre nueva, y viene un terremoto y la agrieta

–El personaje de Poste Restante se iba de Chile buscando el amor, o un lugar donde no fuera tan escaso como en Santiago. En El futuro… el amor parece una necesidad oscura que surge de la soledad de los personajes que intentan encontrarse.

–No sé qué decirte.

–¿Cuál fue el costo que debiste pagar por esta novela tan íntima y sin contemplaciones?

–Está por verse. Acabo de recibir un cuestionario de un periodista que comienza así: “Debo serle franco. He quedado perplejo. ¿Qué pretendió con esta novela? ¿Describir el desconsuelo en que ha quedado una generación de revolucionarios frustrados?”  El futuro… es una novela muy abierta, tal vez la más abierta que he escrito y eso es un riesgo, pero a los libros que no están clausurados les cuesta más envejecer, porque se pueden seguir interpretando eternamente.

El enemigo es la mercantilización total de la sociedad, afirma Rimsky. Foto: Cortesía de María Aramburu

El enemigo es la mercantilización total de la sociedad, afirma Rimsky. Foto: Cortesía de María Aramburu

–¿Hiciste las paces con la chica de veinte años?

–Todavía me pregunto cómo era, qué sentía, qué pensaba.

–El último texto de Fui se llama “Residencia precaria”, el nombre de la visa argentina. ¿Volverás a Chile? ¿Crees que este gesto crudo y crítico de El futuro… se agradecerá?

–No hay nada que agradecer. Al contrario, soy yo la que tengo que agradecer a las personas que se tomen el tiempo de leerlo y de enfrentar esta historia.

–¿Qué viene ahora?

–En septiembre, una huerta.

–Las tres palabras que más te gustan por estos días

–Azcuenága (el pueblo bonaerense donde la autora acaba de construir su casa), sobrino y colinas.

–¿Qué recepción esperas para este libro?

–Que tenga lectores que se dejen llevar y se abran al libro como hicieron con Ramal, Los perplejos, Poste restante

–Si Loayza era el idealista que por fin se quebró ante sus pares vendidos al sistema, ¿quién es la Caldini?

–Una mujer que lidia con una amnesia personal y colectiva.

Lee el primer capítulo de la nueva novela de Cynthia Rimsky, El futuro es un lugar extraño: