Los incineradores especializados de desperdicios están saturados debido a la enorme cantidad de equipo protector desechado y tejidos infecciosos generados durante la pandemia.

Ciudad de México, 13 de agosto (AP).— Los habitantes del puerto mexicano de Veracruz se quejaron después de que surgieron fotografías con bolsas de desechos médicos acumulándose en un patio afuera de un hospital gubernamental.

La pila de basura, de tres metros de alto frente al hospital Adolfo Ruiz Cortines, al parecer se ha acumulado durante un par de semanas, según empleados del hospital y habitantes de esta ciudad ubicada en el estado del mismo nombre, con litoral en el Golfo de México.

El hospital atiende a pacientes con COVID-19, lo cual generó temores de que el coronavirus se propague a partir de la basura. Sin embargo, el IMSS, indicó que los desechos no son infecciosos ni biológicos. Este miércoles por la noche informó que seis toneladas de basura ya habían sido retiradas y el jueves se llevarían más.

La eliminación indebida de desechos médicos se ha convertido en un problema cada vez mayor en México en medio de la pandemia.

En mayo, las autoridades encontraron 3.5 toneladas de desperdicios de hospital arrojados en un bosque en las afueras de la Ciudad de México y 4 mil 500 metros cúbicos de desechos médicos que llegaban hasta el techo de una bodega clandestina en el estado de Puebla, donde había camiones con remolque e inmuebles atestados de esos materiales.

Mientras tanto, pilas de féretros se acumulan afuera de los saturados crematorios en la Ciudad de México.

En la localidad de Nicolás Romero, en una zona boscosa en las afueras de la capital mexicana, alguien estuvo tirando toneladas de desechos de hospital en una colina a partir de mediados de abril.

Para cuando los inspectores llegaron a limpiar la zona entre el 4 y el 11 de mayo, encontraron 3.5 toneladas de esos materiales, incluidos tejidos y tejidos parcialmente incinerados esparcidos en la zona.

Los incineradores especializados de desperdicios están saturados debido a la enorme cantidad de equipo protector desechado y tejidos infecciosos generados durante la pandemia.