Después de los avances que se han dado a conocer sobre las posibles vacunas contra el nuevo coronavirus en el mundo, la Organización Mundial de la Salud (OMS) afirmó que todas -hay una verdadera competencia entre laboratorios y gobiernos del mundo- deben completar el procedimiento final de ensayo antes de ser distribuidas. Los expertos advirtieron que las vacunas que no completen las pruebas pueden resultar dañinas de diversas formas, desde un impacto negativo en la salud a crear una falsa sensación de seguridad.

Por Andrea Rodríguez, Carlos Rodríguez y Ben Fox

Ciudad de México/La Habana/Moscú/Washington/Buenos Aires, 12 de agosto (AP).– Rusia y Cuba; México y Argentina con todo Latinoamérica, Europa completa, “America First”: el mundo se está movilizando en bloques de países para garantizar que brincan la fase 3 con sus laboratorios ya listos para iniciar, a finales de este año y principios de 2021, la producción en masa de sus propios desarrollos de la vacuna contra la COVID-19.

México llegó a un acuerdo con Argentina y el laboratorio AstraZeneca para producir una potencial vacuna contra la COVID-19 que sería gratuita para la población, dijo el jueves el Presidente mexicano Andrés Manuel López Obrador.

Si supera la última etapa de pruebas o fase 3, la vacuna que fue desarrollada por la Universidad de Oxford estaría disponible para la región en el primer trimestre del próximo año.

De acuerdo con lo anunciado, la vacuna se fabricaría en Argentina y México sería el responsable de envasarla y distribuirla en toda la región con excepción de Brasil, que ya tiene un acuerdo propio con la misma farmacéutica firmado en junio.

La víspera el Presidente de Argentina, Alberto Fernández, dio la primicia del acuerdo.

Sylvia Lorena Varela Ramón, presidenta y directora general de AstraZeneca México.

Sylvia Lorena Varela Ramón, presidenta y directora general de AstraZeneca México. Foto: Gobierno de México

Sylvia Varela, presidenta y directora general de AstraZeneca en México, dijo que el costo de cada vacuna rondará los cuatro dólares, pero López Obrador sostuvo que el Gobierno absorberá ese gasto para que llegue gratis a todos los mexicanos.

Previamente el mandatario mexicano había dicho que el país contaba con una reserva de hasta 100 mil millones de pesos (unos 4 mil 500 millones de dólares) para comprar vacunas de COVID-19, pero el costo tan bajo permitirá que la erogación sea menor.

“Este acuerdo va a significar un monto menor a los 25 mil millones (unos mil 120 millones de dólares) para que tengan acceso a la vacuna todos los mexicanos, todos. Se dice universal pero a veces no se entiende qué significa el término universal… es para todos y nosotros tenemos que cumplir con lo que establece el Artículo cuarto de la Constitución, el derecho del pueblo a la salud y a la atención médica, medicamentos y vacunas gratuitos”, dijo López Obrador en una conferencia de prensa.

La fundación del millonario Carlos Slim jugó un papel importante porque es la que financia el convenio con México y Argentina.

“Como el objetivo no es el lucro se busca una fundación, en este caso la Fundación Slim que ha sido promovente (promotora) de este acuerdo y entonces la Fundación al participar garantiza que efectivamente se pueda iniciar la producción en tiempo y forma”, dijo el Canciller mexicano Marcelo Ebrard. “¿Y los gobiernos cómo participamos? Participamos haciendo los pedidos de las vacunas correspondientes a cada país y garantizando su pago en su momento… Es una asociación entre instituciones públicas, instituciones educativas, gobiernos de varios países y una fundación privada”.

De acuerdo con lo expuesto en la rueda de prensa, una vez que la vacuna esté lista México sería el encargado de distribuirla en la región y el costo dependerá de lo que decida cada Gobierno.

Carlos Slim Domit, presidente del Consejo de Administración de Grupo Telmex, acudió a la conferencia matutina de este jueves.

Carlos Slim Domit, presidente del Consejo de Administración de Grupo Telmex, acudió a la conferencia matutina de este jueves. Foto: Gobierno de México

La farmacéutica anunció que el acuerdo es por una dosis inicial de 150 millones de vacunas que se distribuirían en toda la región.

“En otros países puede ser que se decida cobrar o seleccionar a quién se vacuna y a quién no… Van a tener todos los mexicanos acceso a la vacuna y no debe haber preocupación por la gente pobre, tiene garantizada la vacuna la gente más humilde, la gente más pobre y no se va a quedar al final”, dijo López Obrador.

El Presidente Andrés Manuel López Obrador en su conferencia matutina de este jueves.

El Presidente Andrés Manuel López Obrador en su conferencia matutina de este jueves. Foto: Gobierno de México

La vacuna de AstraZeneca es una de varias que se encuentran en diversas etapas de ensayo en todo el mundo.

AstraZeneca cerró una serie de acuerdos similares en todo el mundo para distribuir la vacuna experimental contra la COVID-19, la cual ha tenido resultados prometedores en las primeras fases de pruebas.

Sus convenios incluyen a Estados Unidos, Gran Bretaña y la Unión Europea, así como con la Coalición para las Innovaciones en Preparación para Epidemias -una coalición público-privada con sede en Noruega-, y la Alianza de Vacunas GAVI, una asociación público-privada establecida en Ginebra.

Los llamados ensayos de fase 3, como los que se realizan para la vacuna de AstraZeneca, suelen durar meses e implican a miles de personas, la única forma de demostrar si una vacuna experimental es segura y si realmente funciona.

La Organización Mundial de la Salud dijo que todas las posibles vacunas deben completar las fases de ensayo antes de ser distribuidas. Los expertos han advertido que si no cumplen con los protocolos pueden provocar un impacto negativo en la salud y crear una falsa sensación de seguridad o socavar la confianza en las vacunas.

CUBA CREA SU VACUNA Y NEGOCIA CON RUSIA

Cuba trabaja en el desarrollo de una vacuna propia para combatir al nuevo coronavirus al mismo tiempo que negocia con Rusia la fabricación en la isla de la registrada por los científicos de esa nación euroasiática.

Trabajadores de la ciudad colocan una mascarilla gigante con un texto escrito en español que dice "Súmate al reto, Iztapalapa cero contagios", en el museo Cabeza de Juárez en medio de la pandemia de COVID-19, en Iztapalapa, Ciudad de México, el miércoles 12 de agosto de 2020.

Trabajadores de la ciudad colocan una mascarilla gigante con un texto escrito en español que dice “Súmate al reto, Iztapalapa cero contagios”, en el museo Cabeza de Juárez en medio de la pandemia de COVID-19, en Iztapalapa, Ciudad de México, el miércoles 12 de agosto de 2020. Foto: Marco Ugarte, AP

“Hay varios países que están trabajando… Nuestro país está trabajando con candidatos vacunales”, indicó el miércoles durante su comparecencia diaria el jefe de Epidemiología cubano Francisco Durán al señalar además que los científicos moscovitas están en contacto con sus pares isleños del Instituto Finlay.

Los comentarios de Durán se sumaron a las informaciones de medios de prensa oficiales que difundieron declaraciones de expertos cubanos sobre el desarrollo de cuatro posibles vacunas, una de ellas muy avanzada en las pruebas de ensayo.

“Estoy seguro de que lo lograrán”, expresó el mandatario Miguel Díaz-Canel en Twitter al alentar a los investigadores cubanos.

Expertos independientes consideraron que es posible que el polo científico cubano tenga en desarrollo una vacuna y destacaron que la isla cuenta con la posibilidad de fabricarla masivamente.

“Cuba produce casi el 80 por ciento de las vacunas que consume el Programa Nacional de Inmunización, capacidad de producción de vacunas tiene el país. Está el Instituto Finlay y hay una gran área de innovación tecnológica”, explicó en una entrevista telefónica con The Associated Press el director de la Organización Panamericana de la Salud en la isla, el chileno José Moya.

El Instituto Finlay es un centro científico estatal dedicado a la investigación y producción de vacunas que se encuentra en La Habana.

“No me sorprendería si Cuba avanza con una propuesta de vacuna”, agregó el directivo, quien indicó que tiene prevista una reunión en los próximos días con científicos isleños para informarse sobre el tema.

Mientras tanto, desde Moscú se informó que Cuba está entre los países que podrían coproducir la vacuna “Sputnik V” desarrollada por científicos rusos y cuyo anuncio causó un verdadero revuelo esta semana.

La vacuna presentada en Rusia aún debe ser validada en una tercera fase de ensayos para ser considerada completamente apropiada.

La Organización Mundial de la Salud afirmó que todas las posibles vacunas -hay una verdadera competencia entre laboratorios y gobiernos del mundo- deben completar este procedimiento final de ensayo antes de ser distribuidas.

Los expertos advirtieron que las vacunas que no completen las pruebas pueden resultar dañinas de diversas formas, desde un impacto negativo en la salud a crear una falsa sensación de seguridad.

“Cuba goza de unas capacidades excelentes para fabricar vacunas. Estamos discutiendo el lanzamiento de la producción con varias empresas cubanas, creemos que Cuba puede convertirse en uno de los centros clave de la producción de vacunas”, dijo Kirill Dmítriev, director del fondo de inversión que financió el proyecto del laboratorio Gamaleya de Moscú, según un despacho de la agencia rusa Sputnik.

Cuba, que había logrado contener la propagación de la COVID-19, reportó en las últimas semanas un rebrote por lo cual dispuso un retroceso en el proceso de apertura gradual dispuesto en junio.

Hasta ahora en la isla se han reportado 3 mil 128 contagios y 88 fallecidos por el nuevo coronavirus y se han realizado más de 300 mil pruebas diagnósticas.

Aunque algunos centros de trabajo se abrieron en junio y julio, las clases en todo el país y el transporte público en la capital siguen suspendidos y las fronteras cerradas, salvo para los nacionales. Tampoco hay vuelos comerciales.

CIENCIA Y POLÍTICA, MEZCLADAS EN LA CARRERA POR LA VACUNA

No, este no es un nuevo Sputnik para Rusia. El anuncio hecho el martes por el Presidente ruso Vladimir Putin, de que su país es el primero en aprobar una vacuna contra el coronavirus, no ha provocado la misma admiración y asombro que el lanzamiento del primer satélite por la Unión Soviética en 1957. La reacción inicial de la ciencia ha sido poner en duda la eficacia y seguridad de la vacuna.

También ha puesto de manifiesto cómo, al igual que la carrera espacial, la competencia para tener la primera vacuna tiene que ver tanto con la política internacional como con la ciencia. El primer país que encuentre la manera de derrotar el coronavirus será como el primero en llegar a la Luna, con el consiguiente estatus global.

Putin lo necesita ante la caída de su popularidad debido al estancamiento de la economía y los estragos de la pandemia.

“Ser el primero en el barrio con una vacuna contra el coronavirus sería, con perdón del mal chiste, una inyección estimulante para el Kremlin”, dijo Timothy Frye, profesor de Ciencias Políticas en la Universidad de Columbia.

Rusia no es la única que visualiza la vacuna desde este punto de vista. China, el primer país donde apareció el virus, también ha acelerado los trabajos. Una empresa estatal se jacta de que sus empleados, incluso los jerárquicos, recibieron la vacuna experimental antes de que el gobierno diera luz verde a las pruebas con seres humanos.

También el Presidente estadounidense Donald Trump, cuyo futuro político está en grave peligro debido a su manejo de la pandemia, espera que le reconozcan el mérito de una vacuna que, espera, estaría disponible antes de la jornada electoral del 3 de noviembre.

A esta altura dista de estar claro si Putin ha llegado a la meta médica antes que Trump.

Putin dijo que el Ministerio de Salud aprobó la vacuna después de las pruebas necesarias y que una de sus dos hijas adultas la recibió. “Debemos agradecer a quienes han dado este primer paso, que es muy importante para nuestro país y el mundo entero”, aseveró.

No se presentaron pruebas y los científicos en Rusia advirtieron que eran necesarias más ensayos para demostrar que es segura y eficaz. No obstante, las autoridades dijeron que la vacunación de los médicos podría empezar este mes y la de la gente en general en octubre.

Los científicos en el mundo han advertido que, aunque las vacunas experimentales funcionen, tomará más tiempo determinar cuánto durará la protección.

“En esta etapa aún no se puede determinar si será eficaz, si funcionará o no”, dijo el doctor Michael Head, investigador de salud global en la Universidad de Southampton.

Pero tampoco se puede descartar la vacuna rusa a la ligera. Aunque su economía depende de la exportación de recursos naturales, Rusia tiene una trayectoria de primer nivel en materia de ciencias, medicina y aeroespacial: fue la primera en enviar un hombre al espacio, en 1961.

“Es posible que se concentraran en esto y pudieran lograrlo”, dijo el diplomático estadounidense retirado Daniel Fried. “No lo descarto, pero no significa que Rusia tenga una economía desarrollada”.