En Ecuador, las protestas contra el Presidente Lenín Moreno comenzaron luego de que éste anunció el 1 de octubre una serie de medidas económicas. Foto: EFE.

En distintos continentes, pero por motivos políticos semejantes, los pueblos de Kurdistán, al norte de Siria, y el pueblo de Ecuador, se encuentran sometidos a una fuerte represión. Hasta el momento, el ataque de las fuerzas armadas turcas contra los kurdos en Rojava ha dejado al menos 200 muertos y heridos. En Ecuador, la represión del Gobierno de Lenín Moreno ha provocado al menos cinco muertos, 855 personas heridas y mil 070 detenidos.

En Ecuador, las protestas contra el Presidente Lenín Moreno comenzaron luego de que éste anunció el 1 de octubre una serie de medidas económicas como parte de acuerdos con el Fondo Monetario Internacional (FMI), a cambio de recibir un préstamo de 4 mil 200 millones de dólares. Una de las medidas más repudiadas es un incremento en el precio de los combustibles de 123 por ciento.

Un día después de anunciado el “paquetazo”, se desataron las protestas populares en distintas ciudades. El 7 de octubre fue tomada la capital, Quito, por la marcha de los pueblos indígenas convocada por la Confederación de Nacionalidades Indígenas del Ecuador (Conaie). La rebelión popular ecuatoriana ha sido duramente reprimida por las fuerzas públicas al servicio de Lenín Moreno, dejando al menos cinco muertos y más de mil heridos, según la Defensoría del Pueblo Ecuador.

El viernes 11 de octubre, la Policía ecuatoriana reprimió a mansalva a los manifestantes que rodeaban la Asamblea Nacional, incluso luego de que las mismas fuerzas de seguridad habían pedido una tregua a los dirigentes de la protesta.
La fuerte represión continuó durante la noche y siguió durante el sábado 12. De hecho, el Gobierno de Lenín Moreno anunció un toque de queda a partir de las 15:00 horas en Quito y áreas aledañas.

El Presidente Moreno ofreció el viernes 11 de octubre, diálogo directo con los dirigentes de la Conaie. Inicialmente la dirigencia indígena condicionó el diálogo a que antes se derogara el decreto que contiene el llamado “paquetazo”. Pero el sábado 12, la dirigencia de la Conaie declaró su disposición al diálogo directo con el Presidente Lenín Moreno “sobre la derogatoria o revisión del decreto 883”, es decir, ya no condicionaron el encuentro con el Gobierno a la derogación previa del decreto.

Todo indica que la fuerte represión de la tarde noche del viernes y sábado 11 y 12 de octubre llevó a la dirigencia de la Conaie a reconsiderar su disposición al encuentro con el Gobierno.

En otro continente, el pueblo kurdo de Rojava otra vez ha sido condenado a pagar una alta cuota de sangre para mantener su autonomía. Bajo el pretexto de “combatir el terrorismo”, el Gobierno del Presidente turco Recep Tayyip Erdogan lanzó ataques a localidades del Kurdistán sirio. La tarde del miércoles 9 de octubre, aviones caza bombardearon las poblaciones de Kobane, Ras al Ain, Tel Abyad y Qamishli, situadas al Sur de la frontera turco-siria. La Media Luna Roja kurda reportó que el saldo de los bombardeos fue de cinco civiles muertos y al menos 25 heridos, de los cuales seis son menores (El País, 9 de octubre).

Erdogan ordenó el ataque militar a las localidades kurdas con el propósito de combatir a las Unidades de Protección Popular (YPG) y las Fuerzas Democráticas Sirias (FDS) vinculadas al Partido de los Trabajadores del Kurdistán (PKK), al que Turquía acusa de “terrorista”, al igual que al Estado Islámico. Pero fueron justamente las YPG, FDS y PKK quienes enfrentaron y derrotaron al Estado Islámico en los pasados cuatro años.

La decisión del Presidente de Estados Unidos, Donald Trump, de retirarse de la coalición internacional que hacía frente al Estado Islámico es en los hechos una carta blanca para que el Gobierno turco de Erdogán actúe impunemente contra el pueblo kurdo al que quiere someter y evitar a toda costa que mantenga la zona de autogobierno en Rojava, al norte de Siria.

Pero además, las decisiones tanto de Estados Unidos como de Turquía, tienen a propiciar la reorganización y nuevo impulso al Estado Islámico, con lo cual se revela el doble discurso de su supuesta lucha contra el terrorismo. Con su ataque a las fuerzas de autodefensa de los kurdos, se ataca a la principal fuerza que logró la contención y derrota del Estado Islámico.

El sábado 12 de octubre el comandante de las Fuerzas Democráticas de Siria (FDS), Rêdûr Xelîl, afirmó que “el Estado turco está cometiendo crímenes de guerra al masacrar a civiles. Hasta ahora, más de 200 civiles han sido asesinados y heridos. Además, 45 de nuestros luchadores fueron martirizados durante esta heroica resistencia. Continuaremos protegiendo y resistiendo por nuestra gente”.

Lo que piden en este momento las fuerzas de autodefensa kurdas, es que Estados Unidos, la Unión Europea y otras potencias blinden el espacio aéreo de la frontera turco-siria, para evitar ataques de la aviación turca.

El propósito real del fascista Erdogan es derrotar la revolución que los kurdos de Rojava han impulsado en los pasados ocho años, y que les ha permitido autogobernarse, impulsar la revolución de las mujeres, convivir distintas naciones y religiones, bajo el paradigma del “confederalismo democrático”.

Es necesaria la presión global de la sociedad para detener estas agresiones y represiones contra los pueblos kurdo y ecuatoriano. Si bien ocurren en continentes distintos, las razones de estas represiones estatales son semejantes: las guerras de los Estados para impedir la autonomía y el autogobierno de los pueblos.