Las dos primeras víctimas fallecieron el 31 de octubre al recibir disparos de arma de fuego en medio de un enfrentamiento en Montero entre detractores y afines a Evo Morales, quien renunció a la Presidencia de Bolivia.

La Paz, 13 de noviembre (EFE).- La cifra de fallecidos en los conflictos en Bolivia tras las elecciones del pasado 20 de octubre subió a diez. Ocho de ellos por “proyectil de arma de fuego”, informó este miércoles la Fiscalía General del Estado.

La información fue confirmada por el director del Instituto de Investigaciones Forenses (IDIF), Andrés Flores, según un comunicado del Ministerio Público.

“El IDIF realizó la valoración forense de diez cuerpos a nivel nacional, cuatro son de Santa Cruz, tres de Cochabamba, dos de La Paz y uno de Potosí. Del total de casos, ocho perdieron la vida por proyectil de arma de fuego”, dijo Flores, según la nota.

En las últimas horas se registró el fallecimiento de un joven de 20 años en la ciudad de Montero por disparo de arma de fuego, en la región oriental de Santa Cruz, señaló la Fiscalía.

En la localidad cruceña de Yapacaní se hizo la valoración forense de un cadáver no identificado de 16 a 20 años, cuya causa de muerte también fue por proyectil de arma de fuego, agregó.

Las dos primeras víctimas fallecieron el 31 de octubre al recibir disparos de arma de fuego en medio de un enfrentamiento en Montero entre detractores y afines a Evo Morales, quien renunció a la Presidencia de Bolivia.

Bolivia está sumida en una crisis desde los comicios generales, con protestas que inicialmente fueron en contra de Morales por las denuncias de fraude para lograr su reelección.

Una auditoría de la Organización de Estados Americanos (OEA) al proceso electoral boliviano detectó serias irregularidades en el mismo, por lo que recomendó realizar nuevos comicios.

La situación en Bolivia se agravó desde que este pasado domingo Morales anunció su renuncia a la Presidencia, con una ola de saqueos, incendios y otros disturbios en buena parte del país.

Las Fuerzas Armadas acordaron apoyar a la Policía para frenar el vandalismo desatado sobre todo en ciudades como La Paz y El Alto.

Morales, asilado ahora en México, ha denunciado que su salida fue producto de un “golpe de Estado” del que acusó a opositores, quienes han negado aquello y sostienen que la gente se levantó en contra del fraude para garantizar la reelección.

Quienes protestaban contra Morales se desmovilizaron después de que este martes la senadora opositora Jeanine Áñez asumiera la Presidencia interina de Bolivia, apoyada en un artículo de la Constitución boliviana que permite la sucesión en caso de ausencia del Presidente.

Quienes podían haberle sucedido antes que Áñez también habían renunciado el domingo, aunque ahora su partido, el Movimiento al Socialismo (MAS), que tiene mayoría en el Parlamento, intenta instalar una sesión para tratar la carta de renuncia de Morales.

Mientras unos se desmovilizaron, los sectores afines a Morales iniciaron protestas callejeras y bloqueos en diversas regiones del país.