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La vacuna de Pfizer necesita -70°C (la temperatura del Polo Sur en invierno). ¿Cómo la distribuirán?

13/11/2020 - 1:00 pm

La vacuna de Pfizer y BioNTech debe almacenarse a menos de 70 grados Celsius (menos 94 Fahrenheit) hasta poco antes de su inyección. Se trata de la temperatura del Polo Sur en un día de invierno. Y más fría que cualquiera de las otras vacunas líderes en desarrollo. El reto de transportarla a esa temperatura está poniendo de cabeza a muchos.

Ciudad de México, 13 de noviembre (SinEmbargo).– Pfizer tiene muchos retos por delante. Y los gobiernos, entre ellos el de México, también. Pero uno de los más apremiantes a resolver, y que ya está en el horizonte, es cómo mover rápidamente millones de dosis, llevarlas a los hospitales, clínicas y farmacias donde se inyectarán y repetir la operación dos veces, con alta eficiencia, porque se trata de una vacuna doble.

Pfizer Inc. informó el lunes que su vacuna contra la COVID-19 podría tener una efectividad de 90 por ciento, generando una explosión de optimismo en un mundo desesperado por un medio para finalmente controlar el catastrófico brote.

La farmacéutica, que está desarrollando la vacuna junto con BioNTech, pidió la aprobación para su uso de emergencia por parte de la Administración de Alimentos y Medicamentos de Estados Unidos (FDA, por sus siglas en inglés), una vez que tenga a la mano la información sobre inocuidad. Y aún si todo marcha bien, las autoridades han hecho énfasis en que es improbable que haya alguna vacuna disponible antes de que concluya el año, y los limitados suministros iniciales serán racionados.

Peor eso es apenas el inicio del reto. La vacuna de Pfizer y BioNTech debe almacenarse a menos de 70 grados Celsius (menos 94 Fahrenheit) hasta poco antes de su inyección. Se trata de la temperatura del Polo Sur en un día de invierno. Y más fría que cualquiera de las otras vacunas líderes en desarrollo.

Esta fotografía del 4 de mayo de 2020, proporcionada por la Facultad de Medicina de la Universidad de Maryland, muestra al primer paciente inscrito en el ensayo clínico de una vacuna de Pfizer contra la COVID-19, en Baltimore.
Esta fotografía del 4 de mayo de 2020, proporcionada por la Facultad de Medicina de la Universidad de Maryland, muestra al primer paciente inscrito en el ensayo clínico de una vacuna de Pfizer contra la COVID-19, en Baltimore. Foto: Facultad de Medicina de la Universidad de Maryland vía AP, archivo

El reto de transportarla a esa temperatura está poniendo de cabeza a muchos.

Estados Unidos es el primero que se enfrenta al acertijo. De acuerdo con The New York Times, Pfizer está fabricando la vacuna en instalaciones de Kalamazoo, Michigan, y Puurs, Bélgica. Las dosis distribuidas en los Estados Unidos provendrán principalmente de Kalamazoo.

Allí, “las vacunas irán en viales (cinco dosis por vial). Los viales entrarán en bandejas (195 viales por bandeja). Las bandejas se colocarán en cajas tipo enfriador especialmente diseñadas (hasta cinco bandejas por caja). Pfizer planea tener alrededor de 100 mil refrigeradores para fines de este mes y más del doble de ese total para marzo”, explica el diario.

Las cajas son reutilizables. Cada una, con entre mil y cinco mil dosis y rellenas de hielo seco. Están equipadas con sensores con GPS. Los empleados de Pfizer podrán monitorear las ubicaciones y temperaturas de las cajas mientras FedEx y UPS las transportan a hospitales y clínicas en todo el país. Los representantes de UPS y FedEx dijeron que habían planeado desempeñar un papel importante en la distribución de vacunas y estaban listos para comenzar.

¿Se imagina cómo sería en un país como México? Porque una vez que las neveras portátiles de Pfizer lleguen a su destino, los hospitales o farmacias tendrán algunas opciones sobre cómo almacenar la vacuna. La opción más fácil es usar congeladores ultrafríos, pero no muchos sitios los tienen. De lo contrario, las instalaciones pueden guardar las bandejas en congeladores convencionales hasta por cinco días. O pueden mantener los viales en la nevera hasta 15 días, siempre que repongan el hielo seco y no lo abran más de dos veces al día.

Ahora vuelva a preguntarse cómo le hará un país como México, que tiene problemas de infraestructura y comunidades apartadas en zonas muy calientes. Aunque ese reto todavía no se aborda acá, hasta donde se sabe. Hay vacunas garantizadas, eso sí. Pero la distribución será un tema para un país en donde campean los asaltos carreteros o donde muchas veces no es posible llevar medicamentos a colonias en ciudades bien acondicionadas.

Justo en este contexto es que ayer, Hugo López-Gatell Ramírez, ​​​​​Subsecretario de Prevención y Promoción de la Salud, recordó que el Gobierno mexicano firmó con Pfizer una carta de intención para la adquisición de su vacuna contra la COVID-19, lo que abre la posibilidad de que haya un acceso oportuno. Sin embargo, subrayó que “no se an firmado contratos”.

Durante la conferencia de prensa que ofreció anoche para dar el reporte de la COVID-19 en el país, expuso que “una de las consideraciones para concretarlos es que sea realista la posibilidad de garantizar un sistema de ultracongelación que permita llevar a la población en tiempo, forma y con las condiciones adecuadas las vacunas”.

“México ni ningún otro país del mundo tienen una red de ultracongelación. Esto representa un gran reto para quienes quieran acceder a la vacuna de Pfizer”, destacó el funcionario del sector salud, quien se ha convertido en portavoz de la pandemia.

Este mismo dato fue advertido ayer por el subdirector de la Organización Panamericana de la Salud (OPS), el doctor Jarbas Barbosa, ya que ningún sistema de salud del mundo está preparado para cubrir las necesidades de almacenamiento y transporte de la cadena de frío de dos de las vacunas de la COVID-19 que actualmente se encuentran en la tercera fase de ensayos clínicos, entre ellas la anunciada por la empresa farmacéutica Pfizer.

En rueda de prensa, ha explicado que, de las diez vacunas en la tercera fase de ensayos clínicos, dos de ellas utilizan la novedosa tecnología “de usar material genético del virus” y que no hay ninguna otra vacuna utilizada en el mundo que comparta estas características.

“Entonces ningún sistema de salud en el Caribe, en América del Sur, en los Estados Unidos, en Europa están listos para manejar estas vacunas porque para ello se necesita tener un almacenamiento a -70ºC. Si los países van a utilizar esas vacunas tendrán que preparase. Las otras ocho vacunas que están en Fase 3 sí se pueden manejar en las cadenas de frío que encontramos hoy en cualquier país”, ha advertido.

Barbosa ha avanzado que la Organización Panamericana de la Salud está hablando con instituciones financieras para fortalecer las cadenas de frío de los países, ya que cualquier nación del mundo que quiera usar la vacuna va a necesitar cambios o conseguir nuevos almacenes para conservarla a esa baja temperatura.

Si Pfizer recibe la autorización para su vacuna en las próximas semanas, como se espera, la compañía, en teoría, podría vacunar a millones de estadounidenses para fin de año, aprovechando meses de planificación y décadas de experiencia.

“Tengo mucha confianza. Vivo y respiro esto”, dijo Tanya Alcorn, una ejecutiva de Pfizer que supervisa la cadena de suministro de la vacuna, en una entrevista con The New York Times el miércoles. “Hemos desarrollado un sistema que no desperdicia ninguna vacuna preciosa”, agregó.

Pero Pfizer, al igual que otros fabricantes, no controla completamente su propio destino. El esfuerzo dependerá de la colaboración entre una red de empresas, agencias federales y estatales, y trabajadores de la salud en el terreno en medio de una pandemia que se está extendiendo más rápido que nunca. Antes de que Pfizer pueda comenzar a enviar su vacuna, los gobiernos deben indicarle dónde recibirán y cuántas dosis.

En Estados Unidos, McKesson, un importante proveedor médico, tendrá que proporcionar las jeringas, agujas y otros suministros necesarios para administrar la vacuna a los hospitales y otros lugares de distribución. Los empleados en esos lugares deberán estar capacitados para almacenar y administrar la vacuna.

También deberán asegurarse de que, cuatro semanas después de que las personas reciban la vacuna, regresen para recibir una segunda dosis. Y se debe persuadir a millones de estadounidenses para que se pongan las inyecciones en primer lugar.

Si Pfizer recibe la autorización para su vacuna en las próximas semanas, como se espera, la compañía, en teoría, podría vacunar a millones de estadounidenses para fin de año, aprovechando meses de planificación y décadas de experiencia.
Si Pfizer recibe la autorización para su vacuna en las próximas semanas, como se espera, la compañía, en teoría, podría vacunar a millones de estadounidenses para fin de año, aprovechando meses de planificación y décadas de experiencia. Foto: EFE/EPA/JUSTIN LANE

-Con información de Europa Press

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