Ciudad de México, 8 de junio (SinEmbargo).– El viernes pasado, la moneda mexicana cayó a un nivel mínimo histórico y cerró en 16.01 pesos por dólar. El peso se vio afectado por dos eventos internacionales: el fortalecimiento del dólar, luego de que el Gobierno de Estados Unidos anunció la creación de 280 mil nuevos empleos, un dato mayor al que se esperaba, y la incertidumbre que esto generó entre los inversionistas ante un inminente aumento de la tasa de interés de la Reserva Federal, prevista para septiembre.
Además se sumó la creciente tensión en Europa ante la falta de una acuerdo para resolver la deuda de Grecia, lo que impactó a los mercados financieros en el Viejo Continente.
Hoy nuestra moneda inicia una nueva jornada cuesta arriba y, además, se suma la incertidumbre de cómo los resultados de las votaciones de ayer repercutirán en el desarrollo del país en los próximos meses. El peso y los mexicanos, pues, estamos a la buena de Dios.




