Fráncfort, 10 jun (dpa) - El máximo responsable del fútbol alemán, Wolfgang Niersbach, salió hoy al cruce de las críticas internas a su pasividad en el escándalo de la FIFA con una carta abierta en la que propone medidas para reformar al ente rector e insiste en que la elección del Mundial 2006 fue limpia.
"El fútbol es una parte importante de nuestra vida. El fútbol es alegría de vivir, amistad, comunidad y sociedad. No debemos permitir y no permitiremos que se destruya todo esto", instó a los casi 26 mil clubes y cerca de 6.8 millones de federados que conforman la Federación Alemana de Fútbol (DFB), la mayor del mundo.
El presidente de la DFB consideró que el anunciado recambio en la cúpula de la FIFA debe ser llevado a cabo en el marco de los estatutos lo más rápido posible y opinó que el presidente dimisionario, Joseph Blatter, no puede tener el control de las reformas que precisa la entidad.
Niersbach, quien integra el comité ejecutivo de la FIFA, abogó por poner en marcha los procesos de democratización que fracasaron en el pasado por la oposición de algunos funcionarios y limitar el mandato del presidente así como someter a los futuros directivos a exámenes de integridad por parte de expertos externos.
También propuso que los procedimientos de concesión de Mundiales tengan en cuenta la situación de los derechos humanos.
Menos concreto fue en cuanto al "control del flujo de dinero" o sobre el peso de los votos en el Congreso de la FIFA, donde hasta ahora hay igualdad de votos para los 209 países miembros, algo que causa disgusto en el fútbol alemán desde hace años.
Niersbach defendió además con vehemencia el Mundial de 2006 en Alemania y rechazó las sospechas de corrupción. Es muy triste ver "cómo la codicia y la falta de moral de unos pocos siembre una sospecha generalizada sobre todo el fútbol, incluso nuestro maravilloso 'sueño de verano' para el que tanta gente trabajó con gran idealismo", afirmó.
"No actuamos con métodos deshonestos; por el contrario, Alemania fue elegida en 2000 en un proceso limpio tras ocho años de minuciosa labor y en 2006 se presentó al mundo como un anfitrión cordial", sostuvo Niersbach, quien entonces fue la mano derecha del presidente del comité organizador del Mundial, Franz Beckenbauer.
Políticos alemanes demandaron en el marco del escándalo de corrupción de la FIFA que se investiguen también las circunstancias en las que Alemania fue elegida por un voto más que Sudáfrica en una votación que abandonó misteriosamente el entonces delegado de Oceanía.
Los torneos de Francia 1998 y Sudáfrica 2010 están en la mira de la Justicia estadounidense por presunta corrupción. También la Justicia suiza investiga la concesión de los Mundiales de 2018 a Rusia y 2022 a Qatar.
Niersbach fue criticado por no haber tenido una postura clara en el escándalo que estalló durante el congreso de la FIFA a finales de mayo. Muchos le echaron en cara que aceptase un puesto en el comité ejecutivo y no se distanciase de forma inequívoca de Blatter.




